27.2 C
Mazatlán
miércoles, mayo 6, 2026

Inicio Columnas Sin Linea Yeraldine, primer mujer gobernadora de Sinaloa. México-EU, las Tensiones. El Comienzo

Yeraldine, primer mujer gobernadora de Sinaloa. México-EU, las Tensiones. El Comienzo

0
7

 Yeraldine, primer mujer gobernadora de Sinaloa

La gobernadora interina, Yeraldine Bonilla, en sus primeros mensajes a los sinaloenses en distintos actos de gobierno, adelantó que no habrán de cambiar las formas de gobernar de su antecesor.

Este martes, la mandataria interina se reunió con las y los presidentes municipales de Sinaloa para reiterar la coordinación entre gobiernos y refrendar los compromisos en los programas estatales y las obras contempladas en el Plan Sinaloa para la Reactivación Económica y Social en los 20 municipios.

La gobernadora Bonilla al salir al paso a voces de que el estado se debate entre la ingobernabilidad, afirmó y reiteró que hay gobierno y rumbo en el estado. Pidió sumar esfuerzos en la causa común que es fortalecer Sinaloa en la obra pública y garantizar la seguridad en los 20 municipios.

En entrevista la líder estatal del PAN y regidora de Mazatlán, Wendy Liliana Barajas, señaló que los gobiernos de Morena “no funcionan, y para que en Sinaloa las cosas funcionen bien, hay que quitarles el poder”. Agregó que los sinaloenses tendrán una gran oportunidad al momento de ir a las urnas en las elecciones del 2027.

México-EU, las Tensiones

En tanto que esta mañana Donald Trump volvió a las amenazas contra México y señaló que si el gobierno mexicano no hace nada para combatir las drogas, ellos lo harán, incluyendo las incursiones a territorio nacional, el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla, dijo ayer en Puebla que “la batalla del 5 de mayo de 1862 representa el símbolo máximo de defensa de nuestra soberanía nacional y la capacidad de resistencia del pueblo de México ante potencias extranjeras”. A su vez, la presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó que ninguna potencia extranjera “va decir como gobernamos”.

Frases que parecen desafiar a uno de los gobiernos más poderosos del mundo, los Estados Unidos de Norteamérica, luego de las tensiones internacionales entre ambas naciones por el caso del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y 9 coacusados de tener nexos con el crimen organizado.

Desde Puebla, con motivo de un año más de los festejos de la batalla contra los franceses, la presidenta Sheinbaum ratificó la soberanía se defiende desde el Estado y la cohesión social. “Nadie va decir como gobernarnos”, dijo claro y fuerte en lo que pareció un mensaje frontal a nuestro vecino del norte.

Sin embargo, reconoció que la cooperación con otros países tiene límites y no puede traducirse en imposición ni intromisión.

La presidenta remató: “Quienes piensan que la presidenta se arrodilla están destinados a la derrota”.

El Comienzo

De acuerdo con un documento publicado en el diario El Independiente, que dirige el periodista y académico Carlos Ramírez, los señalamientos de EU en México contra narco políticos es apenas el comienzo de una parte mínima de la aplicación más a fondo de la Estrategia Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos 2026, que redefine la crisis del narcotráfico en ese país.

Frente a este escenario, el plan estadounidense plantea una ofensiva integral. El primer objetivo es desmantelar las redes logísticas y de mando de los cárteles mediante operaciones basadas en inteligencia, coordinadas entre agencias como el FBI, la DEA y el Departamento de Seguridad Nacional. Cada incautación en la frontera dejará de ser un fin en sí mismo para convertirse en el punto de partida de investigaciones más amplias que permitan desarticular organizaciones completas, incluyendo sus finanzas.

El segundo eje es reforzar la seguridad fronteriza con un sistema “por capas” que combina infraestructura física, muros y cercas, con tecnología avanzada, sensores, drones y análisis de datos mediante inteligencia artificial. La meta es detectar patrones, identificar envíos de alto riesgo y aumentar la capacidad de intercepción en puntos clave.

El tercer componente es el más sensible: el uso de todas las capacidades del gobierno estadunidense. Esto incluye presión diplomática sobre México, condicionando la cooperación a resultados concretos como detenciones, extradiciones y desmantelamiento de laboratorios; así como una ofensiva financiera global para congelar activos, sancionar redes de lavado de dinero incluidas las vinculadas a China y bloquear el acceso de los cárteles al sistema financiero internacional.

La estrategia también reconoce un elemento incómodo para Washington: el flujo de armas desde Estados Unidos hacia México. Por ello, incorpora acciones para desmantelar las redes de tráfico de armas, consideradas un factor clave en el fortalecimiento de los cárteles.

En conjunto, la Estrategia Nacional de Control de Drogas de 2026 perfila un cambio de escala. El mensaje es claro: para Estados Unidos, el narcotráfico ha dejado de ser un fenómeno criminal y se ha convertido en un enemigo estratégico.

El giro, sin embargo, abre interrogantes inevitables sobre sus implicaciones para México: desde la cooperación forzada hasta posibles tensiones por soberanía en un contexto donde la línea entre seguridad y militarización se vuelve cada vez más difusa.