Christian, de profesión administrador, pero recortes en el gobierno lo llevaron al desempleo y en lugar de andar en “malandrinadas” se autoemplea y, en la emprendeduría tan de moda, alegremente por las mañanas vende chilaquiles calientitos y sándwich, ambas comidas con calidad y precio, los primeros los da en 50 pesos y lo segundo en 45 pesos.
Trabajó en el INE y la Conapesca, entre otras oficinas de gobierno y ahora, desde temprano vende su comida a las afueras de la Comisión Nacional de Pesca, allá en la avenida Camarón Sábalo y después, a media mañana, llega para atender a sus “clientes” entre los universitarios de la UADO, por la avenida Quirino Ordaz Coppel, antes Bahía.
Su “negocio” itinerante lo trae en la cajuela de su camioneta; abre la portezuela y pone sus letreros anunciando sus chilaquiles y los sándwich y casi de inmediato empiezan a llegar los jóvenes, como Frida, Melisa y Alexandra, tres guapas universitarias, que no tuvieron la oportunidad de desayunar temprano en sus casas.
Lo sorprendente es que los chilaquiles sin poner estufa o parrilla eléctrica los sirve calientitos; su éxito es una hielerita con los totopos fritos para los chilaquiles, la salsa verde con el pollo caliente, los mezcla y al final les agrega el quesito rallado, la crema y todo lo demás en un envase de unicel que se puede tapar. Además, lo mejor: ¡Riquísimos!.
Los sándwich dice los prepara con pan de la Panamá, doble rebanada de jamón, queso americano; “aquí no metemos nada corriente; es garantía de un desayuno bien hecho, completo, para que la gente quede con ganas de volver a comprar y comer”.
Melisa, cliente casi del diario, recomienda tanto los chilaquiles como los sándwich, a precios muy accesibles”.
Finalmente Christian hace un llamado a todos aquellos que anden con hambre en las mañanas y pasen cerca de la Laguna del Camarón, por atrás de la UADO, a que lleguen corriendo y en tres minutos están sus chilaquiles sabrosos, incluso para llevar.