La adulación

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(México y Sinaloa)

Melchor Inzunza

Maquiavelo advertía “la falta que con dificultad se preservan los príncipes…, y que es falta más bien de los aduladores de los que están llenas todas las cortes. Pero se complacen tanto los príncipes en lo que hacen, y se engañan en ello con tan natural propensión, que librarse del contagio de los aduladores les cuesta dios y ayuda”. (El Príncipe, 1513).

Y John Locke –padre del liberalismo moderno– cuestionaba el elogio excesivo de agentes ilustrados que incitan a los poderosos recurriendo al orgullo que los caracteriza. Este vicio político ponía en peligro a los regímenes de poderes limitados, ya que induce un deseo desmedido por el poder y el dominio sobre otros.

El campo de acción de la lisonja: el amor propio, la vanidad o el orgullo del adulado. La adulación es la expresión exagerada de admiración, con fines estratégicos: el adulador espera recibir beneficios del adulado. Pero se cuida de que sus motivaciones y lo hiperbólico de sus halagos no sean descubiertas.1

Freud decía: uno puede defenderse de los ataques; contra el elogio se está indefenso. Y Cioran lo confirma: Imposible defendernos de un adulador. No podemos darle la razón sin hacer el ridículo… No hay más remedio que dejarnos incensar a falta de saber cómo reaccionar. Él cree que consigue engañar… sin que podamos desengañarle. Con frecuencia se trata de un futuro enemigo que se vengará un día de haberse rebajado ante sus adulados; un agresor disfrazado que planea sus golpes mientras pronuncia sus hipérboles.

 

Roma

Platón y Aristóteles trataron el tema con relación a los aduladores del demos (el pueblo), los demagogos. Pero fue en la antigua Roma –nos dice Voltaire– donde la adulación floreció. El sistema de adular data de la época de Augusto. El poeta Ovidio tributó vergonzosos elogios a Augusto desde el Ponto, donde aquél le desterró. Y Cicerón perdió todo pudor: el jurista, escritor y orador llegó a los extremos en la adulación. Ésta se generaliza después y se vuelve costumbre glorificar a los emperadores siguientes.2.

De los aduladores romanos, hay historias interesantes que contar, pero alargaría aún más este artículo.

Posteriormente la adulación haría carrera con los reyes, príncipes, ministros, presidentes y gobernadores de todo pelaje.

 

México

A vanidosos y envidiosos, no hay quién les gane a los políticos: casi todos ellos lo son completamente. Adictos al aplauso y auto elogio, necesitan de continuas alabanzas, y entre más abyectas, mejor. Entre tantas, elijo algunas:

Luego de que Victoriano Huerta mandara asesinar al presidente Francisco I. Madero y al vicepresidente Pino Suárez, el gran poeta José Juan Tablada prodigó estos calificativos al traidor: “Venerable y gloriosa figura, hombre representativo, arquetipo de lealtad, héroe de la abnegación, bravo divisionario, rostro austero y viril, hombre de bronce, guerrero de todos los tiempos, estadista que simboliza el deber, verdadero estratega, genio militar, héroe flamante, épica figura”. ¡Pácatelas!

Otro notable poeta no se quedaría atrás: después de que Huerta visitó El Imparcial, Salvador Díaz Mirón escribió en ese diario su crónica del 10 de abril de 1914:

“El primer Magistrado del país hizo ayer la honra de ilustrar media hora las oficinas de El Imparcial.

“Visitó casi todos los departamentos y se mostró satisfecho del orden que hay en ellos. Un linotipo y una rotativa trabajaron ante el preclaro Jefe de la Nación.

“Nuestro gran Presidente permitió que tomáramos fotografías de él y de sus acompañantes. Estos últimos fueron el distinguido Coronel Delgado y un valiente oficial de Estado Mayor.

“Cuando, para retirarse, el culminante Mandatario subió a su automóvil, una multitud atraída por un esplendor: la presencia del hombre insigne, aplaudió frenéticamente.

“El señor General Huerta dejó en la casa de nuestro diario un perfume de gloria”. ¡Zas!

 

Presidentes

*El día del Informe era la ocasión de aplaudir al presidente que recibía sonriente la lluvia de confeti, los elogios de los legisladores priistas que lo mismo ovacionaron a Díaz Ordaz por jactarse de haber salvado a la patria el dos de octubre, que a Echeverría por su tercermundismo; a López Portillo por nacionalizar la banca, y a Salinas por reprivatizarla, etc.

*Carlos Monsiváis refiere: en el sexenio de Miguel Alemán, el ingenio periodístico inventa el FUL (Frente Único de Lambiscones), y al lado del FUL se aparece, término de 1946 o 1952, la Cargada… La Cargada es memorable, es la conquista a mano desarmada de los espacios de la adulación… La Cargada tiene un lema: “Señor, con usted hasta la ignominia, y de allí en adelante”; y es la fiebre del oportunismo…

*La joya es la esquela que Paco Martínez de la Vega recordaba con deleite: “La niña Marina Aurora voló al cielo a la temprana edad de cuatro años. Sus atribulados padres lo comunican con aflicción y aprovechan la oportunidad para expresar su apoyo a la candidatura del licenciado Miguel Alemán Valdés a la Presidencia de la República”. (La era del PRI y sus deudos, Letras libres, agosto 2000)

No pocos presidentes sucumbieron ante los elogios de sus aduladores.

*“Recuerden ustedes que le deben gratitud eterna al presidente Carlos Salinas” (Manuel Aguilera ante un grupo de colonos)

*“Señor Licenciado, si quiere contemplar al Salvador de la Patria, véase al espejo”. (De otro lambiscón a Díaz Ordaz)

*Ya es hora, señor presidente, que alguien le diga en su cara, y arrostro las consecuencias al hacerlo, que es usted un patriota y un revolucionario. (De un valiente lambiscón a Echeverría)

 

Sinaloa

Hubo, entre todos los gobernadores, uno que les dio las veinte y las malas a sus antecesores y sucesores en materia de adulaciones y autoelogios: Juan S. Millán. .

Empezó prometiendo que sería “el mejor gobernador de Sinaloa”. (En megalomanía, sólo Malova lo ha superado: “Quiero ser el mejor gobernador del país y hacer de Sinaloa el mejor lugar para vivir”, dijo al asumir el cargo; ahora ya no espera lograr lo primero ni hacer lo segundo; lo suyo es bailar).

Millán, en su primer día como gobernador anunció su propósito: “ciudadanizar” las políticas de seguridad “para darle la vuelta a esta triste y dolorosa página de nuestra historia”. (31 de diciembre de 1998)

Dos años después, acorralado por la delincuencia, declara el 13 de agosto de 2000: “Jamás aceptaré que hemos sido rebasados por el crimen organizado… No hay ni una sola autoridad municipal, estatal o federal que no quisiera en un solo mes erradicar todos los delitos” (Y de paso, erradicar toda autoridad. Millán soñó la acracia y no sabía al despertar si era un gobernador que había soñado ser Bakunin o si era Bakunin que ahora soñaba ser un gobernador). Mientras él soñaba, el crimen no cesaba de abastecer los cementerios de Sinaloa donde había más muertos que días.

 

Lambisconería

El gobernador no fumaba, pero el elogio desmedido era su nicotina; no tomaba, pero era un dipsómano de la autoalabanza. De la adulación organizada. Y alentó los elogios más extravagantes: si no sería “el mejor gobernador”, de perdida sería el más aplaudido… por él mismo y por sus áulicos aduladores. Promovió cartas y desplegados de rendida gratitud a su gobierno. Y eso que en su segundo informe había dicho que no pretendía “atraer elogios fáciles”. (Noviembre de 2000)

Pero no le fue difícil atraerlos en abundancia. Inserciones pagadas, unas divertidas y otras repulsivas, para agradecer una carretera, una clínica, la inauguración de un puente o de una banqueta, llenaron las páginas de los diarios, que hicieron su agosto en aquel noviembre.

Ramiro Garza Saucedo, director general de negocios de impresiones y gráficos selectos, en un desplegado lambiscón, le dice al gobernador cosas como éstas:

*“Sólo le diré mi gran verdad: ¡Qué manera la suya de gobernar!” ¡Épale!

*“En sólo dos años, si Sinaloa voltea atrás tendrá dificultades para reconocerse”. ¡Uy!

*Y Millán, eufórico, dijo: “Me entusiasman los avances espectaculares en carreteras, educación, desarrollo social, salud, economía, vivienda, administración y seguridad… Será este nuevo espíritu de desarrollo el que derrumbe el derrotismo de nuestra gente…” ¡Ajá! (Noroeste, 26 de noviembre).

 

Delirios

Pero fue en 1999 cuando comenzaron las alabanzas delirantes. Se hizo aplaudir hasta por los prisioneros del IRSS: en un desplegado, sin duda escrito y pagado por ellos, faltaba más, le agradecen a Millán por ayudarlos a readaptarse y, de paso, desmienten las denuncias sobre la corrupción en la cárcel. (12 de noviembre del 99). Igual se publicaron cartas y desplegados de las víctimas de la inseguridad de apoyo al gobernador dándole las gracias por las desgracias, y descalificando a los medios que criticaban la impunidad.

En aquel año nos informó: tenemos un “presente exitoso y futuro promisorio”. Y en noviembre del 2000 comenzó la letanía de la nueva realidad de Sinaloa. Ocho meses antes, había declarado: “Mi compromiso es esclarecer todos los homicidios para que ninguno quede impune” (5 de marzo del 2000). ¡Qué notición nacional!); y siete meses después, el 17 de octubre, otro gran anuncio: “De acuerdo con las estadísticas los índices van a la baja y esperamos lograr… una disminución del cien por ciento en los homicidios al término del sexenio”. (¡Habría sido noticia mundial!)

No faltaron los numeritos enternecedores, como el de la niña cuyo deseo era estar en el balcón la noche del grito, y Millán le cumple su anhelo llevándola en brazos al palco patriótico. “Lo cual –dice una crónica– causó asombro entre los invitados que no dejaban de admirar esa chulada de sensibilidad y humanidad del gobernador”. Crónica que no conmueve, mueve a risa.

No recuerdo si también hubo escenas de la histórica anciana que rompía la valla para entregarle el ramo de rosas al gobernante en turno, o la del besuqueo de niños de colonias populares. Ni hablar de la niña que cada año le salía al paso a los gobernantes para pedirles que todos los niños fueran felices; ya estaba en desuso, porque siempre era la misma, y la sospecha de que se trataba de una enana acabó con el numerito.

 

Autoelogios

En su segundo informe, Millán declara formalmente inaugurada la “nueva realidad que ahora vive Sinaloa”:

*“Los invito a vivir, a ser protagonistas… de esta nueva realidad”.

*“Cuando me corresponda entregar el mando… ustedes me juzgarán: la delincuencia ya no será el principal problema del estado” (Se vio)

Los auto elogios fueron los mismos, aunque esa vez a la defensiva. El mensaje no fue sino una larga defensa de su gobierno que, pese a la publicidad y a las alabanzas, se sentía acosado por los críticos que “elevan su crítica para dar mayor resonancia social que tienen ciertos hechos delictivos”.

Pero siguió hablando de las maravillas de su gobierno. Tanto que entonces Alicia nos visitó para conocer la nueva realidad, y al escuchar el mensaje de Millán, exclamó: ¡Esta es la realidad de las mamadillas!

Los otros cuatro informes son variaciones del famoso Segundo Informe, que fue el Génesis según San Juan. En el principio Juan creó Sinaloa, y vio que era bueno. Y dijo entonces: Divídase el tiempo en un antes y un después de mí, y así fue hecho. Y vio que eso era bueno, y lo llamó “nueva realidad”. Él habló y todo fue hecho; ordenó y todo surgió rápidamente. Y al sexto año descansó y contempló su creación: el “presente exitoso y futuro promisorio” de Sinaloa.

1. Locke y la adulación. Tomás Chuaqui Henderson. Revista de Ciencia Política Nº 2. 2004. Pontificia Universidad Católica de Chile.

2. Voltaire, Diccionario Filosófico, 1764.