La formación musical es también una escuela de disciplina, constancia y sensibilidad. Así quedó demostrado la tarde del jueves 25 de junio, cuando alumnos del Taller de Violín del Centro Municipal de las Artes (CMA) ofrecieron su recital de fin de cursos en el Museo de la Música, acompañados al piano por el maestro Sergio Castellanos y bajo la guía de los maestros Janett Acosta y Arturo Romero.
El programa reunió a estudiantes de distintos niveles académicos, quienes compartieron con padres de familia y amigos el resultado de meses de preparación, estudio y dedicación. Cada interpretación representó un paso más en su formación artística y permitió apreciar el desarrollo técnico y musical alcanzado durante el ciclo escolar.
El recital inició con la participación de Luis Mateo Rosas Ferrusquilla, quien interpretó Minueto en Sol Mayor de Johann Sebastian Bach y Gavota de François-Joseph Gossec. Posteriormente se presentó Santiago Pogal Camacho Trejo, con Minueto No. 2 de Bach y El granjero feliz de Robert Schumann.
Continuó Juan Ángel Galván Esparza, quien ejecutó Danza Rumana No. 1 de Béla Bartók y Sonata en Fa Mayor de N. Baklanova. Más adelante, Estrella Alejandra Carrasco Chimal interpretó Concertino Op. 33 de A. Yanshinov y Gavota de Jean-Philippe Rameau.
El concierto cerró con las participaciones de Claudia Tirado Michel, alumna del nivel técnico, quien interpretó el primer movimiento del Concierto en La menor de Johann Sebastian Bach. Los últimos tres participantes del recital correspondieron al nivel técnico, reflejando el avance académico que distingue esta etapa de formación profesional dentro del CMA.
Al término del recital, el maestro Arturo Romero expresó su satisfacción por el crecimiento mostrado por sus alumnos durante el periodo escolar.
“Es muy emocionante experimentar que, a través de la música, en los jóvenes sale lo mejor de su espíritu. Lo han hecho con amor, con disciplina y con mucho talento. Siempre encuentro mucho talento en Mazatlán y eso, particularmente, me da mucha felicidad”, comentó.
El docente destacó que uno de los mayores logros de sus estudiantes ha sido aprender a aprovechar el tiempo para estudiar y ensayar con verdadera concentración.
“Cinco minutos, diez minutos, quince minutos o una hora, pero concentrados. Eso es lo más importante y ese trabajo se verá reflejado en este recital”, señaló.
Romero también reconoció el respaldo de las familias, al considerar que el acompañamiento de padres y madres resulta indispensable para el desarrollo artístico de niñas, niños y jóvenes.
“Espero que les encante el trabajo de sus hijos y que los sigan apoyando al cien por ciento. Necesitamos que continúen cerca de ellos, acompañándolos en cada etapa y regalándoles tiempo para la música”, expresó.
El recital permitió constatar que detrás de cada interpretación existe un proceso constante de estudio, perseverancia y acompañamiento docente, reafirmando el compromiso del Centro Municipal de las Artes con la formación de nuevas generaciones de músicos que encuentran en el violín una vía para desarrollar su sensibilidad, disciplina y vocación artística.