-La joven agente comparte los sacrificios, miedos y satisfacciones de servir en la corporación mientras lucha por equilibrar su labor operativa con la crianza de sus dos hijos.
Hoy conoceremos la historia de una mujer que divide su vida entre el uniforme, el deber y el amor más grande: ser mamá. Detrás de una patrulla hay sacrificios, lágrimas y también abrazos que esperan en casa.
Ella es Vanessa, una joven policía operativa y madre de dos niños, quienes son la razón de su vida. Por cuestiones de trabajo hay fechas importantes que no puede pasar con ellos, como festivales del Día de las Madres, navidades y cumpleaños; sin embargo, asegura que siempre los lleva en el corazón, aunque desafortunadamente tiene que salir a trabajar.
Aceptó que siente culpa por este tipo de situaciones, pero sabe que la vida sigue.
También reconoce que sus hijos se sienten orgullosos de ella, pues cuando ven patrullas en la calle dicen: “Mi mamá es policía”. Cuando se lo expresan, asegura que observa en ellos una gran felicidad, aunque el mayor ya comprende el riesgo que implica su profesión.
El llanto no es algo que deje de lado. Lo siente y lo expresa, sobre todo cuando enfrenta situaciones de riesgo y, como mamá, piensa en si regresará a casa con su familia.
El miedo también está presente, especialmente cuando se registran hechos violentos. “Pasan por mi cabeza muchas cosas y no nos podemos quedar de brazos cruzados, tenemos que seguir adelante”, expresó.
Le ha tocado enfrentar hechos fuertes, donde su vida ha estado en riesgo y ha visto la muerte de cerca; pero también ha vivido momentos satisfactorios, como salvar vidas. Recordó el caso de un turista que atravesaba una situación crítica y al que ayudó para evitar que perdiera la vida.
Vanessa dijo sentirse afortunada de contar con el apoyo de su familia, la cual ha sido un pilar fundamental en el cuidado de sus hijos.
Recordó que ingresó a la corporación después de desempeñarse como paramédico. Fue entonces cuando dio el salto a la policía, donde actualmente busca seguir superándose, subir escalones y, por qué no, aspirar a convertirse en directora o secretaria de una corporación. Para ello se prepara académicamente, estudiando licenciaturas y capacitándose constantemente.
“Son turnos de 12 horas; aquí tenemos hora de entrada, pero no de salida”, comentó.
“Soy Vanessa, paramédico, soy licenciada en Criminalística, actualmente curso la licenciatura en Derecho, soy policía y soy mamá”.












