Mientras Mazatlán enfrenta una crisis de inseguridad que golpea al turismo, al comercio y a las familias, el campamento que permitía mantener vigilancia permanente del Ejército Mexicano en Cerritos será retirado por falta de apoyo económico.
El punto, ubicado frente al Hotel Emerald Bay, fue instalado para alojar a elementos militares y reforzar la seguridad en una zona donde se habían registrado robos de vehículos y diversos hechos violentos.
Sin embargo, existe un dato que no puede pasar inadvertido: durante meses, Amado S. Guzmán Reynaud asumió personalmente la totalidad del costo para mantener en funcionamiento este campamento.
No fue financiado por una dependencia gubernamental ni por un fondo del sector turístico. Fue Amado Guzmán quien cubrió los gastos de alojamiento y operación para conservar la presencia permanente del Ejército y proteger una zona que beneficia directamente a hoteles, empresarios, trabajadores, visitantes y residentes.
Durante ese tiempo se solicitó apoyo a la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas de Mazatlán y a la Asociación de Hoteles Tres Islas para dar continuidad al esfuerzo. De acuerdo con el oficio, ninguna de las dos organizaciones respondió favorablemente para participar.
La consecuencia será directa: julio será el último mes de operación del campamento y, con su cierre, también se retirará la presencia permanente del Ejército Mexicano en ese punto de Cerritos.
La pregunta es inevitable: ¿cómo es posible que una sola persona haya tenido que asumir durante meses un gasto que beneficiaba a toda una zona turística, mientras las asociaciones que representan a los principales beneficiarios decidieron no sumarse?
Es cierto que la seguridad es responsabilidad de los gobiernos municipal, estatal y federal. Sin embargo, resulta contradictorio exigir mejores condiciones para atraer turistas e inversiones mientras se deja solo a quien decidió aportar de su propio bolsillo para sostener una medida preventiva.
Aquí no solamente se está perdiendo un campamento. Se pierde vigilancia, capacidad de reacción y presencia militar en una de las zonas de mayor crecimiento de Mazatlán.
Cuando la seguridad colectiva depende del bolsillo de una sola persona, el problema no es únicamente la delincuencia. También lo son la indiferencia y la falta de compromiso de quienes tienen la capacidad de ayudar, pero deciden mantenerse al margen.
Amado Guzmán sostuvo totalmente este esfuerzo durante meses. La falta de respaldo de las asociaciones hoteleras terminará dejando nuevamente vulnerable a toda una zona de Mazatlán. ⚠️