Murió “Chespirito”…Ahora Quién Podrá Salvarnos

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*El famoso “Chapulín Colorado”

*El Chavo del 8 y otras comedias

El mundo del espectáculo está de luto y, pese a todo, una parte de la literatura infantil se queda sin un escritor, luego que, de una penosa enfermedad, Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito”, murió hoy en Cancún, Quintana Roo, a los 85 años de edad.

Sus programas de comedia con Televisa, como “El Chavo del 8” y “El Chapulín Colorado”, fueron de los más vendidos por décadas e incluso se retransmitieron en otros idiomas. Es un ícono de la comedia y de la pantalla chica.

Gómez Bolaños es uno de los actores y comediantes que más han dejado huella en la televisión mexicana y en países del habla hispana. A pesar de iniciar sus programas hace cuatro décadas, hoy todavía algunos canales retransmiten sus programas.

Para México ha sido uno de los grandes comediantes y puso al país en él ánimo de la gente del mundo, por sus programas y comedias para niños. El apodo de “Chespirito”, dicen que se debe al diminutivo en español de pronunciar Shakespeare, apellido de William, el extraordinario dramaturgo y escritor inglés.

Su biografía dice de él lo siguiente: es un escritor, publicista, dibujante, compositor de música y letra de canciones populares, actor, director, productor y padre de seis hijos, fruto de su primer matrimonio con Graciela Fernández.

Hijo de la secretaria bilingüe Elsa Bolaños-Cacho Aguilar y del pintor, dibujante e ilustrador Francisco Gómez Linares, Roberto fue el segundo de tres hermanos (Francisco y Horacio fueron los otros dos). Antes de convertirse en actor, fue boxeador principiante; también obtuvo el título de arquitecto en la UNAM, pero nunca ejerció.

El 19 de noviembre del 2004 se casó con Florinda Meza (quien interpretó a Doña Florinda en el Chavo del Ocho), después de una larga relación amorosa. Gómez Bolaños se casó en primera instancia con Graciela Fernández, con quien procreó seis hijos.

Inició su carrera como creativo publicitario, lo que lo conectó con la radio y la televisión, en la cual fue, durante la década de 1950, un muy activo guionista. También hizo varios guiones de películas para el dúo Viruta y Capulina y se inició fugazmente como actor con ellos en Dos criados malcriados, en 1960. Sin embargo, siguió dedicando la mayor parte de su tiempo a escribir, contribuyendo con diálogos para guiones de películas y programas de la televisión mexicana.