La música mágica de Disney ilumina el TAP

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Se dice que el mundo de Disney ha sido, por casi un siglo, la fábrica de sueños más grande del planeta. El porqué de esta longevidad, de esa fuerza creativa que ha sido capaz de conmover y unir a generaciones, quedó expuesto este viernes en el concierto “Disney in concert: Magical Music From The Movies”.

El Teatro Ángela Peralta lleno a su máxima capacidad,  se sumergió en un viaje a través de la fantasía, la risa, la tristeza, el dolor, la esperanza, el exotismo de diversas culturas, épocas y formas de concebir la vida.   “Disney in concert”  tuvo como protagonistas al director invitado Lucas Richman,  a los cantantes Aaron Phillips, Juliana Hansen,  Whitney Claire Kaufman y Andrew Johnson y a la Camerata Mazatlán, convertida en Orquesta Sinfónica con más de 60 músicos sobre el escenario.

Esta producción de clase mundial enmarcada entre los grandes eventos del Festival Cultural Mazatlán 2014 fue presentada con el apoyo de Walt Disney Music Company y el Instituto de Cultura de Mazatlán.   La magia del espectáculo   cimbró a la audiencia con un torrente de sonidos e imágenes extraídos de los filmes más emblemáticos de Disney, que, en palabras del maestro Richman, van siempre acompañados por melodías entrañables.

Con la “Obertura Los Clásicos del Disney” las risas, las voces de los niños y adultos que identificaban a sus personajes y filmes favoritos dejaron en claro que esta sería una noche para guardar en el libro dorado de los recuerdos, y esto fue recalcado por la aparición de la voz chispeante de Aaron Phillips, dando la bienvenida al público.

Con la “Suite Orquestal de La Sirenita”  Juliana Hansen desplegó el terciopelo de su voz que a lo largo de la noche acariciaría al público en solitario y en conjunto,  y lo propio ocurrió con Andrew Johnson, cuyo carisma y simpatía dibujaría, en más de una ocasión, una sonrisa en los asistentes.

Whitney Claire Kaufman destacó por su interpretación en poderosas baladas como “Colores en el viento” de “Pocahontas”, desplegando allí los profundos mensajes que Disney también se ha encargado de transmitir; y para acentuar la magia de ese momento, una lluvia de hojas de maple descendió desde las alturas al ritmo que un impresionante espectáculo de luces revoloteaba por todo el teatro.

Pero esta no fue solo una noche de talentos individuales, al contrario. La unión de lo diverso crea colores y sonidos insuperables. Y esto se puso de manifiesto en “La Suite de La Bella y la Bestia”, en donde los cuatro cantantes demostraron su espectacular química en un momento lleno de alegría y diversión, pero también de profundo romance.

La interpretación explosiva de Aaron Phillips en “Quiero ser como tú”, de “El libro de la Selva”  dio cuenta de la alta exigencia que la casa Disney pone sobre sus artistas, ya que, más que voces, cada uno ellos encarnó algún aspecto fundamental que los personajes y mensajes de sus filmes: la valentía y dignidad, la parsimonia, belleza y delicadeza; la locura, lo extravagante,  lo solemne, profundo y misterioso que el hombre y la vida pueden encarnar.

“El popurrí de Mary Poppins”, llamada a menudo como la “obra perfecta” de Disney  y “La Suite de El Jorobado de Notre Dame” volvieron a unir a los artistas, que, bajo el sonido envolvente de la Camerata Mazatlán, lucieron simplemente pletóricos.

Sin duda, uno de los grandes momentos de la noche fue “Libre soy”, de “Frozen”, ya que los más pequeños literalmente brincaron de sus asientos cuando la voz de Whitney Claire alzó su voz, y más cuando una ligera tormenta de nieve cayó cubriendo a los espectadores.

La sección dedicada a “Aladdín”, protagonizada por Aaron Phillips como “El genio”,  por Andrew Johnson y Juliana Hansen como “Aladdín” y “Jazmín” llevó al TAP de la locura y la hilaridad, a un supremo y cálido aire de romance. A esto siguió un cambio radical, el estremecimiento, la aventura y el peligro de la “Suite de Piratas del Caribe”, que fue ejecutada en solitario por los miembros de la Camerata Mazatlán y conducida en un esfuerzo máximo por el maestro Lucas Richman, ejemplo de vitalidad y entrega.

La magia musical de Disney alcanzó un momento culminante con la entrega escénica de  Andrew Johnson  que logró erizar  la piel y despertar las emociones de niños y adultos con el electrizante grito de Simba   en la obertura de la canción de El Rey León.

La inolvidable mezcla musical creada por Elton John  con letra de Tim Rice  mostró una vez más,  el  enorme poder seductor  entre  la audiencia que se dejó llevar por las imágenes de la taquillera película para emprender  un viaje  por el fascinante entorno de la sabana africana en esta historia de Disney que narra con belleza musical indescriptible,  el incesante ciclo de la vida.

Al terminar el concierto el público aplaudió de pie a los solistas, al director y a la orquesta;  como colofón el elenco regaló la interpretación de “It´s a small world” acompañada al unísono por un coro colosal,  que celebró en grande la inclusión del tema de la clásica  atracción del parque de Disneyland, que rinde tributo a la paz y a la esperanza de la humanidad.

“Disney in concert: Magical Music From The Movies” fue presentada en dos funciones a teatro lleno el viernes y sábado.