EN LA GRILLA

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Regresa Peña Nieto a la fórmula del diálogo

*Faltó sustancia inmediata en el decálogo

*Hoy, Honoris Causa a Antonio López Sáenz

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

Las diez medidas propuestas por el presidente de la República van a ser motivo de discusión y análisis durante las semanas siguientes. Son buenas medidas en términos generales, pero no son respuestas inmediatas, ese es su pecado. Tampoco son completas, dirán algunos, pero esencialmente parece estar al margen de la premura que planea la indignación de la sociedad.

En medio de la crisis política más severa de los últimos años, el presidente Enrique Peña Nieto salió al frente con lo que mejor le ha resultado en lo que va de su sexenio: sentó a todas las fuerzas políticas, las reunió ante la ristra de propuestas y abrió un paréntesis en la fuerte presión de la que ha sido objeto.

Por supuesto que los sectores radicales de la sociedad, los que parecían ganar la guerra mediática, sobre todo la de las redes sociales, no van a aceptar viabilidad ni pertinencia en las medidas y seguirán insistiendo en la caída del presidente, como los opositores firmales mantendrán la bandera de su decepción porque no hubo sangre,  porque no rodaron las cabezas de algunos de los colaboradores, sobre todo los más visibles.

Personalmente me habría parecido muy útil para la distensión de la sociedad, el envío inmediato no dentro de tres, cinco o quién sabe cuántos, de un operativo que realizara una batida a fondo en toda la zona del conflicto guerrerense, y con la participación de representantes de los organizaciones e instituciones defensoras de los derechos humanos, pero es evidente que el estado sigue sin una capacidad de reacción inmediata.

Esto no es nuevo, como tampoco es nueva la inseguridad que hoy estalla como elemento crítico. Hace algunos años, Mazatlán era víctima de una ola de asaltos y despojos a mano armada de vehículos, en un corredor muy bien definido. Un día los delincuentes asaltaban a un repartidor de refrescos, por el rumbo del Venadillo, cuando pasaron dos patrulleros de la Federal de Caminos (Policía de Proximidad) que intervinieron en el asunto y fueron asesinados arteramente.

Dentro de la desgracia, muchos pensamos que al victimar a elementos de las corporaciones federales, el estado mexicano daría una respuesta inmediata, contundente, que se dejaría venir un operativo que arrasaría con los delincuentes, acabando con la impunidad. No ocurrió nunca. El doble crimen fue asumido como algo inevitable, igual que los asesinatos que golpeaban reiteradamente a la sociedad civil. Los delincuentes por supuesto, siguieron operando en “su zona”, hasta que un día por casualidad, cometieron el error de atacar a una patrulla que fue reforzada de manera inmediata.

Esa misma sensación, pero magnificada al ámbito nacional, nos dejó el caso Ayotzinapa. Los ciudadanos esperábamos una respuesta inmediata del gobierno federal, y en cambio vimos una pasividad inexplicable, probablemente derivada de la idea de “respetarle” el territorio al PRD, que era gobierno en el estado de Guerrero y en el municipio de Iguala.

Me parece que en este momento hubiese sido, todavía, una buena muestra. Las demás medidas pueden ser todo lo buenas que se quiera, pero no son inmediatas, Hay que esperar a que lleguen las iniciativas, que sean discutidas, que haya acuerdos y se aprueben. Pero además luego habrá que esperar a que ase implementen las acciones correspondientes. Las reformas estructurales fueron aprobadas desde hace meses y sin embargo, aun contando con las leyes secundarias, no se han podido echar a rodar propiamente, Con todo y su importancia, faltará mucho tiempo para que se empiecen a ver resultados.

La parte positiva es que otra vez están amarradas las cosas para que haya un diálogo pluripartidista. Siempre sale algo del diálogo, aunque haya diferencias. Tanto el PAN como el PRD aceptaron ya participar en el procero legislativo que lleve a concretar los cambios propuestos por el presidente. Habrá seguramente lluvias de acusaciones contra ellos, de descalificaciones como las que ya se han vivido, incluso en casos tan emblemáticos como el mismísimo ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, estrujado durante una de las primeras manifestaciones por el caso Ayotzinapa, a la que el propio Cárdenas había acudido en plan solidario.

El país está ante un punto muy importante. Puede generar aquí una transformación importante no sólo de su marco legislativo, sino de la forma de operar del gobierno y la forma de vida de la sociedad. Si las propuestas anticorrupción se enriquecen con propuestas razonables, realizables, hasta el affaire Casa Blanca podrá dejar una estela positiva para la nación.

UN ACTO DE GENEROSIDAD

Y DE JUSTICIA EN LA UAS

La Universidad Autónoma de Sinaloa entrega hoy el Doctorado Honoris Causa al pintor mazatleco Antonio López Sáenz. Se trata de un acto de elemental justicia y de generosidad de parte de una institución que sabe reconocer a personajes que en efecto, merecen la distinción, el honor que entraña este doctorado.

López Sáenz es un artista profundamente mazatleco y de gran proyección internacional. Sus cuadros reflejan como nadie lo ha hecho, la profundidad de ser mazatleco. Sus cuadros nos generan una dulce nostalgia por un puerto que no vivimos, pero que todos sabemos que es el nuestro, en imágenes que podrían ser de cualquier puerto del mundo.

Sus esculturas han arraigado en la identidad de los sinaloenses. Su conjunto de la familia sinaloense, instalado en la punta del malecón (hoy conocido como el palmar) con motivo del cambio de milenio. Un segundo conjunto de esa serie está a la entrada del aeropuerto de Culiacán. Es, en efecto, un gran retrato, plástico y conceptual, de la familia sinaloense.

Su primera exposición pictórica fue precisamente en la Universidad de Sinaloa, cuando agonizaba la década de los cincuentas, y desde entonces ha mantenido una estrecha liga con la máxima casa de estudios de Sinaloa.

Por su parte el rector Juan Eulogio Guerra Liera reitera su convicción de que es un reconocimiento sumamente merecido, y que la UAS aprecia de manera cabal a quienes encarnan los verdaderos y grandes valores de una sociedad que crea, que aporta y genera.

Esta es la primera vez que el Consejo Universitario sale de Culiacán para sesionar durante una entrega de doctorado honoris causa, distinción que han alcanzado personalidades como Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Juan de la Cabada, Juan Ramón de la Fuente, Pablo González Casanova.

La entrega será a las once de la mañana de hoy viernes, en el Polideportivo de la UAS, ubicado por la avenida de los Deportes. La entrada es libre y sería muy bueno que todos pudiésemos acudir a acompañar a este mazatleco que será honrado por la Universidad, y que con su trayectoria honra a nuestra ciudad y nuestro estado, don Antonio López Sáenz.