EN LA GRILLA

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CAMBIO EN LA POLICÍA

*¿Quién ganó en las elecciones de síndicos y comisarios?

*Competencia bizarra entre García Canizales y Garrido Achoy

*Les alegraron los logros de Pablo Andrés; les alegró el sucesor

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

El PAN puede presumir que ganó la elección de síndicos y comisarios, por haber obtenido cinco de ocho sindicaturas y la mitad de las comisarías. Con esas cifras nadie se le acerca: ni el PRI ni los disidentes del PRI, ni mucho menos los demás partidos políticos.

Pero aunque la divisa del trienio respecto de los números sea que “el orden de los factores no altera el producto”, finalmente los números son sólo relativos, pues hace tres años la cosecha priísta fue mucho menor.

Aunque los partidos están oficialmente al margen de la elección, y las autoridades todavía más, el alcalde Carlos Felton es uno de los perdedores. Ganó amnpliamente la elección constitucional en la zona rural, y ahora, apenas a tres meses de ejercer el puesto que obtuvo, sale del trance con menos de la mitad de los votos ejercidos, que además fueron apenas un 38 por ciento de los que estaban en posibilidad de ejercerse.

El PAN y Felton perdieron además una buena parte de las comisarías de la alcalcía central, de modo que la calificación a su gobierno en los suburbios no es buena, a pesar de que en general al encuesta más recientemente divulgada le resultó favorable.

Hay por otra parte varias votaciones cerradas –el Vainillo empató a 27 por bando-, como Siqueros, comisaría ganada por los priístas con apenas dos votos de ventaja, lo que ha llevado a Arturo García Canizales y sus huestes a plantearse una protesta con la esperanza de quedarse con esa demarcación.

Aunque la elección no está respaldada por un ordenamiento mayor, hay derechos de protesta e inconformidad, que es lo que ejercerá Acción Nacional. Pero hay que recordar que Siqueros es parte del Distrito Local XX, ese que fue ganado por su candidato Martín Pérez Torres por una diferencia de nueve votos en un contexto más amplio.

Pero en términos generales el hecho es que el municipio sigue polarizado. En las primeras elecciones realmente competidas, ocurría que aún con un margen bajo en la victoria, la sociedad se decantaba abiertamente con el ganador. Hoy ya no ocurre. La división persiste aún terminado el proceso, aunque no haya sido tan enconado como en las primeras experiencias.

Algo tienen que hacer los políticos para conquistarse el favor de la sociedad incluso después que llegaron al poder.

GARCÍA CANIZALES, CUENTAS

MOCHAS; GARRIDO PILATOS

El triunfo panista debió ser contundente. Su enemigo estaba desorganizado y hasta enfrentado. Villa Unión fue el reflejo más grave: tres candidatos tricolores dividieron su mercado y quedaron a merced del panismo, que se fue unido e impulsado por el poder. Pero fuera de eso, a don Arturo García Canizales se le fue haciendo bolas el engrudo.

Una buena operación pudo haber generado resultados menos comprometidos, Pero García Canizales no pudo conseguir que en su partido “jalaran” las dos fracciones en que está dividida la organización. Imagínese si lo iba a poder hacer: justo una semana antes de la elección, al dirigente se le ocurrió desemplear al resto de los higueristas que quedaban al servicio del comité directivo municipal. Ellos saben que se les acabó el ciclo, que fueron llevados por un ciclo y que éste ya terminó, dijo a modo de justificación. Por supuesto, ni los despedidos ni los amigos de los despedidos.

En el PRI, don Eduardo Garrido Achoy optó por rendir homenaje al bíblico Poncio Pilatos. Cuando yo llegué ya la convocatoria estaba corriendo, dio a Sinaloa enlínea; antes no se tenían más que tres comisarías; yo les dije que deberían trabajar en unidad para poder ganar y que si en la constitucional perdimos la zona rural, es porque estamos muy mal.

Total que todas las causas fueron ajenas. Pero entonces ¿dónde quedó la explicación que doña Martha Sofía Tamayo Morales dijo a quien la quiso escuchar, en el sentido de que el profesor Garrido Achoy es el único con la autoridad y el carácter para hacer que los priístas mazatlecos, tan enfrentados, pudieran trabajar juntos?

Alguien le vendió a la dirigente una idea muy diferente de lo que Garrido está demostrando ahora. No haber podido hacer que saliese sólo un candidato en Villa Unión, es muestra de que no hay autoridad, aunque en descargo del profesor hay que reconocer la inveterada indisciplina de las bases tricolores.

Hoy se dirimen las quejas que presente cada uno de los partidos y el jueves se da posesión a los ganadores. Quizá haya algún cambio, pero el único punto importante es la sindicatura de Siqueros. Pero los votos ya están ahí y cada quien debe saber a qué atenerse.

GRACIAS POR EL ATAQUE

Ayer estuvo en Culiacán el famosísimo Señor de las Ligas, René Bejarano, quien seguramente se granjeó un “no me defiendas compadre” de parte de Cuauhtémoc Cárdenas, a quien consideró como el más adecuado para dirigir al PRD, porque él, dijo, sería un verdadero opositor, el tipo de dirigente que necesita la izquierda.

En efecto, el exjefe de gobierno del Distrito Federal constituye la última reserva moral de que dispone el perredismo, pero será difícil convencer a las diferentes tribus de que depongan su actitud interesada, y cedan para hacer el lanzamiento de Cárdenas como candidato único. El ingeniero lo plantea no sólo para evitar los desgastes personales, sino las invariables disputas postelectorales, aunque sean por comicios internos.

El caso es que Cuauhtémoc Cárdenas poco puede sentirse reconfortado cuando un personaje como Bejarano le hace una promoción como esa. Un elogio del profesor de las ligas remonta a cualquiera a las escenas en que el empresario argentino Carlos Ahumada le entrega dinero como si se tratase de una operación de la mafia. El hecho es deleznable, aunque la denuncia haya sido instrumentada, como lo fue, con la intervención de Carlos Salinas de Gortari y Diego Fernández de Cevallos.

El caso es que ayer en Culiacán hubo otra expresión en sentido contrario: Bejarano acusó a Mario López Valdez de que a su gobierno del cambio se le acabó rápido el cambio mismo. Viniendo de Bejarano, por esta vez no se trata de un insulto, sino por el contrario, el gobernador Mario López Valdez debe estar más que satisfecho.

TODO ESTABA TAN BIEN, PERO

QUÉ BUENO QUE LO CAMBIARON

El sábado, el alcalde Carlos Felton González recibió una instrucción tajante: despedir al secretario de Seguridad Pública Municipal. Aunque no estaba al tanto de la decisión, la ejecutó en poco más de una hora. Y lo que había sido motivo de orgullo y presunción se tornó en algo prescindible, tan prescindible que Pablo Andrés Hernández Lizárraga fue llevado a Culiacán con una explicación dada 48 horas después: “fue una rotación de mandos”.

Lo malo para Hernández Lizárraga es que esto ocurre después de la crisis iniciada con el crimen de la Machado y escaló hasta el doble asesinato de Policías Ministeriales, pasando por los disparos contra el Barracrudas y algunos asesinatos a balazos en la zona rural, de modo que de algún modo se le transfiere la responsabilidad de las cosas, aunque sea parcial.

Uno de los derivados es más que curioso: el presidente de la Federación de Cámaras de Comercio de Sinaloa, Guillermo Romero Rodríguez, dijo que avalaba en todo las acciones desarrolladas durante la administración de Hernández Lizárraga, pero también avala el cambio de secretario. Y como él, todo mundo.

Todo mundo también se pregunta ¿qué pasó?