EN LA GRILLA

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GERARDO VARGAS L

*Serán dos mil los burócratas despedidos: GA

*Ahora sí fue cierto: “por motivos de salud”

*Parlamento Ciudadano ¿llenará hoy un bocho?

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

Solución mágica y elemento de terror para la burocracia, la reingeniería programada para el gobierno del estado baja sus expectativas en términos de pesos y centavos. De ciento cincuenta millones de pesos, el despido del veinte por ciento de la nómina gubernamental baja su posible beneficio a ochenta y cinco millones, incluyendo los ahorros en viáticos, gasolinas y telefonía.

El gobernador Mario López Valdez ha insistido mucho en la reingeniería administrativa del aparato estatal, como medida para alcanzar el propósito de terminar el sexenio en buenas condiciones financieras; el secretario general de gobierno, Gerardo Vargas Landeros, ha ido más allá, tasando el recorte en un veinte por ciento de la nómina, aunque por razones contractuales serán sólo los elementos de confianza quienes deban entregar sus lugares.

Se habló mucho de que el ahorro sería de ciento cincuenta millones de pesos, cantidad importante pero insuficiente por supuesto, para enfrentar los déficits que arrastran las finanzas estatales.

Pero ayer el subsecretario de Administración, Gildardo Amarillas, hizo la precisión de los datos: serán dos mil empleados los que dejen las filas de la militancia estatal, y con ello se espera un ahorro de ochenta y cinco millones de pesos, en conjunto con la reducción en los gastos de gasolina, viáticos y telefonía.

El año pasado, cuando se aplicó el plan de austeridad con que el estado enfrentó las primeras manifestaciones de la crisis financiera, el secretario de administración, Armando Villarreal, dijo que se había generado un ahorro de ciento cincuenta millones, pero que ya la medida había llegado a sus límites. Si la extendiésemos en busca de más ahorros, dijno, estafíamos incurriendo en una paralización del gobierno, y no es eso lo que se busca.

A menos que se trate de una reedición de los recortes del año pasado, el ahorro en gasolinas, viáticos y combustibles podría terminar por detener al gobierno, o a áreas importantes del gobierno, dejando de lado el hecho de que haya una identificación quirúrgica en la selección de los dos mil futuros despedidos, determinando ahí quiénes hacían poco o nada, de tal manera que el recorte no impacte en detrimento del gobierno y su ritmo de trabajo.

Por lo pronto el asunto de los recortes ha servido lo mismo parea un barrido que para un fregado. El recurrente problema laboral que se ha vivido en el Instituto Sinaloense de Cultura-ISIC- fue atendido ya bajo esa premisa. El secretario general de gobierno aseveró que los doce elementos despedidos después de las últimas manifestaciones, no son víctimas de un acto de represión gubernamental. Son parte de la reingeniería administrativa que se aplica en el gobierno.

Hasta el momento lo único que se tiene es esa disposición de echar a dos mil trabajadores. No se sabe cuáles serán los criterios para escoger a los que se van. Usualmente se procede despidiendo a los de más reciente ingreso, para que el costo de la liquidación sea menor, pero esto implicaría dejar fuera a quienes llegaron con este gobierno, o a los que llegaron con el funcionario nombrado más recientemente, lo que significa una renuncia no sólo a la mano de obra, sino también a la fidelidad, la confianza y sobre todo, a uno de los grandes privilegios que genera el ejercicio del poder.

Por lo demás, habrá que ver que si el recorte de gastos es parejo o si estamos extendiendo las posibilidades, porque el subsecretario de administración habló claramente de limitar los vuiáticos, uy viáticos son los que reciben empleados de medio y bajo nivel. Para los de altos vuelos se trata de “gastos de representación”. Nos queda claro.

ESTA VEZ LOS MOTIVOS SON REALES

Apenas el lunes, el gobernador López Valdez dijo en una conferencia de prensa realizada aquí en Mazatlán, que no tenía más cambios para su gabinete. Claro, siempre queda y deja la salvedad de casos imponderables, pero fue tajante en la determinación de no hacer nuevos movimientos entre sus colaboradores de la primera línea.

Ayer sin embargo, se dio posesión en calidad de temporal, a un nuevo director en el Instituto Sinaloense de Cultura.

La explicación es que María Luisa Miranda, la directora, solicitó un permiso temporal por motivos de salud. Se le prescribió descanso absoluto durante un tiempo, y ante los asuntos que el ISIC tiene pendientes –probablemente la conflictiva situación laboral que se ha extendido ya por mucho tiempo- no se pudo dejar a la dependencia sin un responsable que sustituya temporalmente a la licenciada Miranda.

El anuncio por supuesto generó una gran cantidad de especulaciones, sobre todo porque tradicionalmente en el sistema político mexicano los motivos de salud han sido usualmente un eufemismo con que se justifican salidas intempestivas.

En este caso sin embargo, los motivos de salud son escrupulosamente ciertos. Durante los  años recientes, la señora Miranda ha enfrentado una fuerte enfermedad, a la que ha estado combatiendo sin dejar sus actividades, en una actitud estoica que acaba de ser detenida por sus médicos.

El reporte que se tiene es optimista, de modo que sí es viable que se trate de una ausencia temporal, más allá de los vaivenes de la política.

EL RETO DE UNA

MOVILIZAIÓN SOCIAL

El Parlamento Ciudadano está integrado por cuadros, decíamos ahyer, que han pasado por diversos partidos políticos. Hay quienes han sido funcionarios públicos de elección popular, como el exalcalde de El Rosario, el exdiputado Armando Zamora, candidatos como el doctor Julio LemmenMeyer González y un buen número de cuadros de izquierda, derecha y del priísmo de otros tiempos.

El martes fueron protagonistas del plantón que les hizo el alcalde Carlos Felton cuando camino a la audiencia programada, se les sumó un grupo de ciudadanos inconformes que esperaban respuestas de la autoridad municipal a los altos cobros que les llegaron.

Envalentonados por la posición de fuerza que les dio el desaire, anunciaron una manifestación de protesta ya no por la descortesía sino por el problema del predial en sí. Se echaron encima todo un reto, pues este grupo no suele movilizar legiones, y convocar a una protesta con un tema tan sentido, compromete a generar una respuesta masiva, de alto nivel.

Sabedor de eso, el oficial mayor Salvador Reynosa Garzón minimizó ayer el impacto posible de esta ´protesta y hasta aconsejó que quienes estén inconformes, vayan a hacer las aclaraciones correspondientes por las vías establecidas.

Si hoy no llenan los pasillos del palacio con gente insatisfecha, el Parlamento Ciudadano estará dando la razón a las voces gubernamentales que han insistido en que las inconformidades no son para tanto, los errores son unos cuantos, y la gente está pagando suficientemente. Aunque todos sepamos que no es así.