En la defensa de la jubilación dinámica.

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¡A cerrar filas!

Carlos Calderón Viedas

Llamó el rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Juan Eulogio Guerra Liera, a los trabajadores y jubilados universitarios que se dieron cita en la Torre Académica de la UAS, en Culiacán, este miércoles siete. El acto fue convocado por el Suntuas y tuvo un lleno completo. No se podía esperar menos, dada la incertidumbre que reina sobre el tema. Se escucharon los mensajes del rector y de los dirigentes sindicales académico y administrativo sobre la problemática de la jubilación.

De las cinco intervenciones que hubo, dos fueron de los líderes sindicales de cada sección, otras dos de activistas de una Asociación Civil de jubilados llamada Eustaquio Buelna, más la del rector. Los cuatro primeros oradores se dedicaron a apoyar el Fideicomiso como tal y a culpar a los jubilados demandantes, los que ganaron y los que se encuentran en litigio, de causar un daño a la Universidad por dejar de aportar al fideicomiso y por la obligación que tiene la Universidad de regresarles el monto descontado hasta la fecha del fallo judicial.

Martín Velázquez Angulo, quien fue presentado como presidente de la Asociación, arremetió contra los jubilados acusándolos de chantajistas, amenazándolos de que en caso de escasez de recursos serían los jubilados demandantes los primeros en dejar de recibir su ingreso quincenal tal como hasta ahora lo vienen haciendo. Alba Rosa Sánchez, secretaria de la sección de académicos, acusó a los demandantes de resentidos y egoístas, y aventuró que el triunfo legal pueda ser convertido en una “victoria amarga”. Remató diciendo que serán los esos jubilados los culpables de que el fideicomiso pueda tronar.

¿Si así vienen los dirigentes sindicales, cómo vendrá el patrón?, – pensé, cuando terminaron sus participaciones la parte laboral. Pues nada, el rector tuvo una interesante intervención. Guerra Liera habló de las dos aristas del problema conjunto jubilación dinámica y fideicomiso. El técnico legal, uno, y el ético, otro. Me parece correcta la manera como el rector enfoca el problema. En otras ocasiones he abordado el problema desde esos ángulos.

Sobre el aspecto técnico he sostenido que una entidad financiera que descuida este ángulo, fracasa irremisiblemente. Si el deudor-acreedor o aportante-beneficiario es uno mismo, no esperes mucho si aportas poco. Lo contrario también se cumple. Un estudio actuarial puede precisar las combinaciones que se quieran, con la condición de que se correspondan. Es decir, se puede optar por una rápida capitalización con fuertes aportaciones, o bien, decidir por disminuir las aportaciones manteniendo el nivel de beneficios y procurando que otras fuentes de financiamiento participen. En fin, hay múltiples arreglos viables técnicamente, siempre y cuando estén sustentados actuarialmente.

Ahora bien, la base actuarial no resuelve la base financiera, el primer estudio se ocupa del futuro y lo traduce a costo presente, lo que remite el problema a su fase más complicada, el financiamiento. Los estudios actuariales realizados para el caso de la UAS, han mostrado que las aportaciones de los universitarios son insuficientes para que el actual fideicomiso sea

viable. Por lo que, como se ha insistido, es necesario que los gobiernos federal y estatal participen en el financiamiento de la prestación.

Decir que se hará un estudio actuarial para ver si el fideicomiso ya puede soportar la prestación, muestra poca claridad en el problema. Si el actual fideicomiso hubiera sido constituido con la información técnica que un estudio de esa naturaleza provee, sería innecesario un nuevo estudio.

Pero aclaremos: es necesario un nuevo estudio actuarial, pero no para ver si el actual fideicomiso ya puede empezar a operar, sino para reconstituirlo sobre bases técnicas en donde el débito y el haber en el tiempo se correspondan. Que la estructura del débito se aclare y los términos del haber se precisen.

¿A dónde nos lleva este razonamiento? A reconocer que mantener la jubilación como hasta ahora es como sostener la nómina de una universidad paralela creciente, pero con un solo subsidio. No es posible. Por eso, la idea del fideicomiso es buena pero muy mal implantada.

El aspecto legal y ético del problema conviene tenerlo presente. No creo, como el rector parece sugerirlo, que los jubilados que han demandado a la Universidad por las causas ya conocidas, falten a la ética. Juzgar éticamente suele ser muy subjetivo, mas ninguna subjetividad hay en el fallo judicial que condenó a la Universidad a regresar a los demandantes el dinero por ellos aportado; simple y llanamente, las autoridades de la UAS cometieron irregularidades que los tribunales juzgaron violatorias a la ley por lo que el fallo jurídico les resultó adverso.

Otra cosa es preguntar a esos mismos jubilados si están dispuestos a participar en un fideicomiso con el que se garantice la vigencia, no sólo de jure sino de facto, de la jubilación dinámica. Es muy posible que la mayoría responda afirmativamente.