El temor de las inundaciones

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El miedo siempre es latente en Mazatlán

Cada vez que se aproxima la temporada de lluvias y ciclones, en Mazatlán es latente el temor a las inundaciones. Siempre ha sido así y hasta el momento no se encuentra una forma de evitarlo.

El Director de Planeación Municipal Joel Victoria nos pone en antecedentes:

“Una gran parte de la ciudad corre un enorme riesgo de inundarse y hay dos factores que incurren en esta situación: Inundaciones y el movimiento de la tierra con deslaves y esas cuestiones”.

La ciudad fue construida en marismas, cuencas de captación de agua, de ahí que se corre el un peligro de los desbordamientos. Uno de los cuerpos de agua que más provoca ese factor es el estero del Infiernillo, en donde su función natural es el desalojo de agua, pero el constante relleno hormiga le quita su capacidad de atracción y el líquido se va por la superficie.

También estima que en su desarrollo urbano, el drenaje pluvial ha sido problemático.

El segundo punto que toca, el de los deslaves, principalmente en la parte sur oriente de la ciudad, por su propia geografía, genera un tipo de riesgos en los asentamientos por que las lluvias reblandecen el suelo. Hace referencia a colonias como la Mazatlán I y II y otros sectores de esta zona.

Hay otros puntos que requieren estar en observación, como el Cerro de la Nevería y del Vigía, por los constantes desprendimientos de rocas

Comenta que a raíz de esa serie de problemas se hizo un atlas de riesgo para conocer todos los lugares donde se corren esos peligros.

Y él mismo se pregunta: ¿Y para que hacer algo que ya sabemos?, y se responde, aduciendo que vincula directamente con el decreto que se dio en julio del 2012, con la Ley General de Protección Civil, que determina como delito grave promover asentamientos humanos en lugares de riesgo,

Los funcionarios públicos y líderes o particulares que promuevan asentamientos o invasiones están incurriendo en un delito y el hecho de no tener conocimiento de lo que ocurra en esos puntos, no implica que no se tenga que cumplir con la ley.

Considera que es la suma de decisiones tomadas desde hace más de 200 años, y que la oportunidad que ahora tenemos para subsanar estos peligros y soportar fenómenos naturales, le corresponde a los 3 niveles de gobierno y a la misma sociedad.

En el caso de los que viven en las orillas del Infiernillo aduce que tiene que estar conciente del riesgo y que si bien es cierto la necesidad de vivienda es un tema muy sensible porque es real, no es justificante para asentarse en un lugar donde pone en riesgo su integridad.