El Museo de la Música del Centro Municipal de las Artes (CMA) se llenó de sonoridades profundas y emotivas con el concierto de contrabajo “Celebrando el Día del Niño”, dirigido por la maestra Maritza Cisneros, en una jornada que puso en primer plano el compromiso de niñas, niños y jóvenes con la formación musical.
El programa reunió a seis estudiantes —dos alumnos y cuatro alumnas— quienes demostraron el avance técnico y expresivo que caracteriza a esta nueva generación de contrabajistas, formados bajo el Método Suzuki, una metodología que privilegia el aprendizaje auditivo, la repetición y el acompañamiento cercano de las familias en el proceso educativo.
Entre las participaciones destacó la interpretación del alumno Guillermo Aquiles Estrada Carrillo, quien ejecutó el primer movimiento de la Sonata de Benedetti Marcelo con disciplina y sensibilidad interpretativa.
El recital avanzó entre piezas individuales y momentos colectivos, consolidando un ambiente de cercanía con el público. Hacia el cierre, el concierto alcanzó un tono emotivo con la interpretación grupal de la melodía “Habla con los ángeles”, generando un vínculo directo entre ejecutantes y asistentes.
En un giro dinámico, la presentación se volvió interactiva cuando la maestra Cisneros invitó a voluntarios del público a experimentar el contrabajo, para abrir un espacio lúdico que reforzó el carácter formativo y accesible del evento.
El escenario también fue compartido por Leonardo Javier Hernández Peña, Victoria Jara Hernández, Cristina Ahumada Cortez, Victoria Bustamante Rosales y Valeria Itzel Pineda Smith, quienes, con distintas piezas, aportaron matices a un programa que evidenció el crecimiento sostenido de la cátedra.
En este contexto, el coordinador de la Escuela de Música del CMA, Víctor Alonso Osuna, subrayó que actualmente se vive un momento significativo en la institución debido al notable incremento de estudiantes de contrabajo en formación, lo que proyecta un panorama alentador para este instrumento dentro de la comunidad artística local.
El concierto no solo celebró a la niñez, sino que también confirmó que en el CMA se construyen bases sólidas para el desarrollo musical, donde el acompañamiento familiar, el enfoque pedagógico del Método Suzuki y la guía académica convergen para dar forma a futuros intérpretes.