BRASIL, BRASIL, BRASIL, EN MÉXICO SE PIENSA MUCHO EN TI.

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Los brasilleiros fueron humillados por los alemanes hasta decir basta: les dejaron ir siete pepinos, y eso que en el segundo tiempo los teutones bajaron el ritmo frenético que habían impreso al partido en el primer tiempo. Su condición física, su fuelle, su capacidad futbolista para trialgunar sus jugadas, dejaron a la oncena carioca nomás milando, como el chinito.

Este juego tuvo un parecido a aquel juego que se hacía en las ferias de los pueblos, donde los prestidigitadores solían dejarnos en cueros, escondiéndole la bolita debajo de alguna de las tres fichas donde nos la escondían. Nunca atinábamos y así nos iba, a pesar de tener la certeza de uqe estaba donde no estaba; de igual forma los pentacampepnes del mundo nunca supieron donde les escondieron las bolitas, porque a ciertas alturas del partido, los herederos de Pelé anadaban tan “bofeados” miraban doble, de la madriza que les estaban poniendo.

DUELO EN LAS GRADAS/MIEDO EN EL PALÁCIO DO PLANALTO

Los hinchas que abarrotaron el estadio a los tres goles de los alemanes empezaron secarse los ojos y a tragar saliva discretamente; pero a los cinco soltaron el llanto a moco tendido: parecía había asistido al velorio de algún prócer de la patria. Y no pocos hinchas que no resistieron esa humillación de lesa patria del futbol. empezaron a tomar las de villadiego: abandoraron el estadio para no ver lo que estaban viendo, para no sentir los que estaban sintiendo y para…., y muchos de ellos llevaban los puños apretados hasta los dientes, como diciéndose esto no se va quedar así… Un niñito que parecía plañidera, del que nunca supe si lloraba por la derrota de su equipo o porque se había hecho pis, me conmovió hasta las lágrimas.

Pero el Palácio de Planalto Dilma Rousseff, la primeira presidenta do Brasil, con televisor a todo color y del tamaño de su grandeza, al iniciar el juego estaba limámdose las uñas sin limárselas, simlemnte estaba tratando de simular su nerviosismo ante la cohorte de achichincles que estaban más neviosos que ella. Cuando los alemanes oradaron las portería brasilería por primera vez, algunos de esos funcionarios que quería quedar bien con su jefa, le dijo casi respirándole al oído: “Agora nós estamos indo de as mães a esses Teutões…” Dilma no le respondió. O mejor dicho no pudo responderle porque cuando iba decir algo, cayó el segundo gol y luego el tercero. Dicen los que la vieron, que se levantó como bólido, y su estampida grito: “Já não carregava uma cadela, e ele perdeu a presidencia…”

DILMA CON ESE GESTO NO PRESENTÍA, SABÍA QUÉ…

Lo sabía muy, sabía que si eliminaban a la selección del país que comanda a medias se le vendría el mundo encima. En la víspera del mundial, pero incluso antes, millones de brasileiros estaban inconformes con los gastos exorbitantes que estaba haciendo para lucir ante el mundo como la mujer que podía organizar el mejor sarao de la historia en materia de fut bol, una que Lula, el boquiflojo, hubiera conseguido que la sede del mundial fuera Brasil. Y no fueron precisamente esos gastos per se los que le “alborotaron la gallada” sino las pésimas condiciones por las que atraviesa los BRICS los que propiciaron que esas erogaciones futboleras les parecieran a la brasileiros pobres una mentada de madre.

Y como Dilma sabía lo que sabía, casi al terminar el partido y en las horas que siguieron,

surgieron como reguero de pólvora multitudinarias protestas contra el Mundial de Fútbol que se extendieron como reguero de pólvora dentro de Brasil. A estas protestas le han llamado el “Día Internacional de la lucha contra el Mundial 2014” Esta llama se ha extendido a por lo menos a 50 grandes y medianas ciudades del país, pero las más agresivas protestas callejeras partieron desde la mañana en Sao Paulo, donde hubo cinco manifestaciones simultáneas, cortes de camino, quema de neumáticos, y bloqueo hacia el estadio inaugural de la Copa del Mundo. Los inconformes propusieron y hoy lo sostienen el dinero utilizado para albergar el certamen se destine a la salud, la educación y el transporte, entre otras áreas. Y mañana, hoy, las cosas podían poner se peor, lo que ya es mucho decir. El nivel de insatisfacción de los brasileiros cayó del 44% de 2013 al 26% este año.

LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS…

Y pensar que México tenía el talento para estar todavía en el mundial, pues de fajó al tú por tú con Brasil y Holanda, que a la postre se convirtieron en semifinalistas. Esta vez no fue eso que llamaron Octavio Paz, Samuel Ramos, Enríquez Ureña y otros como una mentalidad pesimista y echada para atrás de los mexicanos y que le han echado encima a los futbolistas, en todo caso fue la psicología de los árbitros quien mandó a la selección de regreso a este país. ¡No fue penal, putos…!

 

*¿Podrá continuar el mundial con este estela de violencia que se ha desatado?

* ¿Y si continúa a qué precio?

* ¿Será reelecta Dilma Rousseff?

*¿Lula seguirá predicando el bienestar de los brasileños?