Anécdotas de este reportero por Fernando Zepeda

0
403

Un reportero sin suerte…No es reportero

Corría el año de 1988. José Ángel Pescador Osuna era en aquellos tiempos alcalde de Mazatlán. Ya antes se había desempeñado como diputado federal por uno de los distritos de Mazatlán junto Diego Valadez Ríos. El Gobernador de aquel entonces era Francisco Labastida Ochoa. Tiempos convulsionados en materia de seguridad. La discoteca “Frankie Oh” estaba en todo su apogeo. Las camionetas cargadas con gentes armadas circulaban sin ningún recato por las calles de Mazatlán.

Eran los tiempos de Manuel Salcido Uzeta (El Cochi Loco) que también buscaba en aquellos momentos colocarse entre los empresarios hoteleros, al contársele por lo menos dos hoteles de su propiedad.

La historia comenzó cuando las versiones apuntaban a que los propietarios de bares y cantinas estaban siendo extorsionados por funcionarios del Ayuntamiento. El pretexto era la revalidación de las famosas “cartas de opinión favorable” que año con año tenían que tramitar los propietarios de los también conocidos “giros negros” ante las autoridades municipales.

Como muchos reporteros de aquellos y los actuales tiempos, los fines de semana son “veneno puro” para conseguir información. Muchos guardaban algo de lo reportado entre semana. Y era válido, siempre y cuando no perdiera actualidad. Otros sencillamente batallaban y mucho para sacar la información y presentarla sobre todo los domingos.

Fue precisamente un domingo cuando este reportero se encontraba en la redacción de Noroeste. El timbre del teléfono repiqueteo. No había telefonista, estaba en su descanso dominical. Entonces conteste la llamada. Al otro lado de la línea un hombre con tono muy molesto me preguntó que, si podía denunciar un atropello, una injusticia. Le respondí que adelante, me identifiqué con mi nombre y el señor comenzó a narrar su demanda.

Dijo que era propietario de un bar y que se trataba de señalar al “alto” funcionario municipal que personalmente les estaba pidiendo la “cuota” a pagar, si querían que se les expidiera su “carta de opinión favorable”. Bueno le respondí, el Oficial Mayor es el responsable de todos esos trámites y…Me interrumpe y me dice que “no, no se trata del Oficial Mayor. Mire tanto yo como todos los que formamos la Unión de Propietarios de Bares y Cantinas de Mazatlán tenemos miedo”. Le insistí que tenía que saber el nombre de ese funcionario. Y ante tanta insistencia, el denunciante precisó que se trataba ni más ni menos que del Secretario del Ayuntamiento Nicolas Gutiérrez Medina.

Fue entonces que atrapó por completo toda mi atención. Y es que Gutiérrez Medina era indudablemente el brazo derecho y hombre de todas las confianzas del Alcalde Pescador Osuna. El tema prometía y mucho. Del otro lado de la línea telefónica quien se dijo propietario de una cantina narró con pormenores cómo los estaban llamando a las oficinas del Secretario del Ayuntamiento. Algunos la mayoría por las noches. Y ahí se les advertía que tenían que pagar…Y punto. Tan emocionado estaba con esos datos. Y más siendo domingo de poca información, le dije que al día siguiente saldría todo lo que me había dicho publicado. Y colgó. ¿Qué hacer me quede preguntándome?.

Ahora en estos tiempos con tantas herramientas de información a la mano, me hubiera esperado a confirmar todo lo que me habían dicho. Pero era domingo. Así es que hablé con Joel Díaz Fonseca. Le dije del tema. Me guardé el “pequeño detalle” de no tener el nombre del denunciante. Y a escribirla. La nota se publicó a ocho columnas. “Acusan de extorsión al Secretario del Ayuntamiento, propietarios de giros negros”.

Ese mismo día por la mañana cuando me encontraba en la redacción, la Secretaria del Director José Ramón Díaz Fonseca entra apresurada: “Zepeda, Zepeda, ahí están un montón de señores que piden hablar con el Director. Vienen hasta con un Notario Público y están hablando de que te van a demandar”. Aguarde tranquilo unos minutos. Y Díaz Fonseca me manda llamar.

La oficina del Director estaba abarrotada por una veintena de hombres. Sentados frente Díaz Fonseca Nicolas Gutiérrez Medina y el Notario Pública Guillermo Osuna Guerrero. Entre me dijeron de lo que se trataba. Les pedí un minuto. Salí y busqué en la redacción al fotógrafo Armando Montalvo. Antes de entrar a donde estaba la reunión, le pedí a Montalvo: “Me tomas fotos de cada uno de los que están en la oficina. Que sea evidente que les estás tomando una foto de su cara. Que sientan la presión de que serán publicados. Entre delante de Montalvo y el ingreso de este a la oficina no pudo ser más convincente del mensaje. Los tendremos en fotos y con sus nombres. Los nombres los pedí a uno por uno ahí en la reunión. Gutiérrez Medina advirtió de que saliendo de las oficinas del periódico se dirigirían al Ministerio Público a presentar la denuncia contra el periodista. Obvio que rechazó todas las acusaciones. Ahí les dije a los representantes de la Unión de Propietarios de Bares y Cantinas que en aquel entonces encabezaba “El Cabucho”, nombre incluso de la cantina de su propiedad. “Señores la denuncia la recibí yo. La escribí yo. Y la tengo grabada para cualquier aclaración. Nos vemos ante el juez que lleve el caso, les dije”. Entonces comenzaron a retirarse. Los primeros en salir fuero el Secretario del Ayuntamiento acompañado de cerca por el Notario Público Guillermo osuna Guerrero.

Procuré ponerme en la puerta para despedir de mano a todos y cada uno de los representantes de la Unión de Propietarios de Bares y Cantinas. No les quitaba la vista a sus caras. Les escudriñaba sus rostros para ver alguna señal que me indicara quien de todos ellos había sido el que me llamó por teléfono. Salieron y me quede con el Director Díaz Fonseca platicando del tema. No habían pasado ni cinco minutos cuando tocan la puerta y tres personas de los que habían estado antes ahí pidieron entrar. Me adelanto y le pregunto a “El Cabucho” que yo ya conocía y bien. “Mira Cabucho yo te conozco y tu me conoces. Sabemos que tú no fuiste el que me habló. Pero yo si lo sé”.

Enseguida el acompañante con voz temblorosa nos dice: “Yo fui señor Zepeda. Yo le hable. Y todo lo que usted publico es verdad. Pero estamos amenazados”. Uff. Yo respiré tranquilo. Miré a don José Ramon Díaz Fonseca y le dije: “Ahí está señor…Todo es cierto”. Volteo y miro a los tres que estaban frente a mí, ahora publicaré que además de que los están extorsionando, vinieron al periódico amenazados. ¡No, no por favor!, dijo el propietario de cantina. Pero eso es lo que pasó y están sufriendo ustedes. Por todos los tonos pidieron que las cosas se quedaran ahí.

De cualquier forma, yo publique al día siguiente lo que fueron hacer al periódico. La amenaza del Secretario del Ayuntamiento de presentar una demanda. Y con “negritas” en la nota del día siguiente destaque: “Y tenemos la confirmación de la denuncia. Lista para presentarla ante cualquier juzgado”. La amenaza lanzada por Nicolas Gutiérrez Medina y aparentemente documentada con fé notarial por el licenciado Guillermo Osuna Guerrero, quedó ahí en simple amenaza. Tiempo después supe que el Alcalde José Ángel Pescador que se encontraba fuera de Mazatlán cuando Gutiérrez Medina llevó a todos al periódico, le llamó fuertemente la atención a su funcionario. Aún con todo y ese episodio, Gutiérrez Medina y este reportero siguieron saludándose cortésmente.