EN LA GRILLA

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*La anulación en Colima genera varios impactos

*Llegó Ramiro Hernández, pero sin mucho peso

*Salvador Reynosa, el gallo del alcalde Felton

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

La anulación del resultado electoral en Colima vuelve a meter ruido a los procesos electorales. Por un lado es la confirmación de que no han acabado las manos negras oficiales en las campañas. Por el otro, despierta dudas acerca de los ya célebres acuerdos cupulares que imponen decisiones sobre las cifras que arroje una elección.

Que los hombres del poder siguen metiendo su cuchara en las campañas no tiene vuelta de hoja, Precisamente por eso los gobernadores han alcanzado niveles de poder increíbles, que por lo general no tienen nada qué ver con el nivel de aceptación que la sociedad otorga a sus respectivos desempeños.

Eso explica que en el caso de Sinaloa, el PRI hubiese buscado a toda costa hacer una alianza con quien lo derrotó en el 2010. No era sólo una cosa de afinidades (Malova era priísta antes de su ruptura), sino de conveniencias absolutas. Ganar una elección sin controlar las estructuras de gobierno y los mecanismos de intermediación con la sociedad es tarea imposible para un partido que nació en el poder y vivió del poder.

La recuperación de la Presidencia de la República sólo pudo darse cuando los gobernadores priístas actuaron en consenso, en torno de Enrique Peña Nieto, después de un periodo de divisiones azuzada por Roberto Madrazo Pintado.

La elección de Colima fue anulada, pese a los dos recuentos voto por voto, casilla por casilla, de la elección. La promoción del recuento, hecha obviamente por los partidos de oposición, no alcanzó a cambiar los resultados. En ambos ganó el PRI, con un margen tan cerrado como los quinientos votos que le quedaron tras la revisión final.

Por eso y porque la sentencia del magistrado ponente era a favor de la ratificación del resultado, Manlio Fabio Beltrones sostuvo ayer por la mañana que se trataba de la elección más limpia en a historia, pues las dos revisiones exhaustivas no habían producido ningún cambio.

Pero a la hora de discutir el tema, cuatro de los seis magistrados consideraron buenas las úñtmas pruebas aportadas por el PAN, consistentes en una relatoría de la aceptación del jefe de Sedesol colimense, cuando los diputados le preguntaron si era cierto que había exigido a sus subalternos apoyos para el candidato del PRI.

Por supuesto, es un hecho grave, es un muestra de las manos oficiales metidas para favorecer al candidato oficial, pero resulta que esa misma prueba había sido desestimada ya en otras etapas del proceso. ¿Por qué finalmente sí la tomaron en cuenta? El sospechosismo dice que no sólo porque se trataba de un alegato válido, sino porque han regresado los tiempos de acuerdos en las alturas para dar fundamento al cogobierno que se suponía extinguido después de las reformas estructurales que sacaron adelante PRI, PAN y PRD.

Ha habido otros casos en que se aportan elementos de peso y sin embargo a causa no prospera. En Mazatlán por ejemplo, el PRI acudió en 1989 a la Cámara de Diputados de Sinaloa, erigida en Colegio Electoral, para hacer notar que fallaban las cuentas con que Marco Antonio Zazueta Félix, entonces funcionario priísta de Francisco Labastida y hoy precandidato panista a la alcaldía de Culiacán.

Zazueta Félix se presentó ante el ayuntamiento mazatleco que calificaba la elección y le impuso un dictamen en que se anulaban casillas hasta dar un total favorable al PAN y su candidato Humberto Rice Rodríguez. No se alegaban las amenazas de revivir procesos judiciales pendientes de dos regidores por causas gremiales, ni la advertencia hecha a otros sobre el conocimiento de dónde estudian tus hijas. No, el alegato era que a pesar de las anulaciones, el PRI seguía ganando or 170 votos, de modo que las cuentas de Marco Antonio habían fallado. Pero el Congreso no escuchó. No estamos para revisar cuentas ni para recibir pruebas, sino para declarar válida o no la elección como viene, dijo Roberto Zavala, jefe del control político. Y la aprobaron a favor del PAN.

Como ese hubo varios antecedentes más en el país, lo que generó una sensación de desconfianza entre los militantes priístas sobre todo. Aún los más gallones llegaron a padecer crisis derivadas de la desconfianza en el manejo que tendrían sus respectivos casos a la hora de tomar decisiones.

Para los priístas parece regresar ese fantasma.

BAJO PERFIL EN LA LLEGADA

DEL DELEGADO TRICOLOR

Como era previsible, el delegado del comité ejecutivo nacional del PRI en Sinaloa llegó con un discurso dirigido  frenar aceleres y los excesos en que pudieran estar incurriendo los aspirantes a la candidatura priísta para el gobierno del estado. Diferencias mínimas pueden derivar en grandes fracturas, les dijo.

Pero contra lo que se estila en ese partido, la llegada de delegado no sirvió para mostrar un interés especial o particular de la dirigencia nacional. era mucho esperar a que viniese Manlio Fabio Beltrones a darle posesión a Ramiro Hernández García. Ni siquiera vino la secretaria general Carolina Monroy. Es más no vino ni Willi Ochoa Gallegos, el secretario de organización. En representación de todos ellos vino la subsecretaria de organización, Lourdes Quiñones Canales.

Es cierto que fue un día muy especial, en que el CEN priísta estuvo acuartelado ante la sesión del TEPJF, que analizaría como analizó la elección de Colima, donde los tricolores no tuvieron un resultado agradable. Esa sería la explicación para el bajo perfil de la ceremonia en que el secretario general del CDE, Jesús Valdez, terminó entregando el nombramiento.

Con o sin avales importantes, Hernández García tendrá que esforzarse al máximo para enfrentar la carrera desbocada que lleva el proceso priísta, con golpes abiertos, encubiertos, incidentales, en fin, de todos los colores y sabores.

¿SE LE VA A HACER AL CHAVA?

De acuerdo con los que tienen acceso a los primeros círculos de la Presidencia Municipal, el alcalde arlos Felton González está dispuesto a jugársela con su oficial mayor, Salvador Reynosa Garzón, para tratar de que el PAN retenga al alcaldía de Mazatlán.

El Chava, como se le conoce en diversos medios, ya tuvo una experiencia en la elección del 2007, cuando parecía que se iba directo a la disputada silla, y terminó perdiendo ante Jorge Abel López Sánchez, lo que no le ha impedido mantenerse en la primera línea de su partido, esperando una segunda oportunidad.

Para esto ya tuvo que haber sido confrontado (amistosamente por supuesto) con la secretaria del Ayuntamiento, a quien en algún momento se le vio como una posible carta, pero la conclusión es que “no le alcanza”, de modo que es posible que se mantenga en el plan original de buscar una diputación local.

Así el Chava tendría que enfrentar a Martín Pérez Torres, quien cuenta con el apoyo de Martin Heredia para ir en pos de la alcaldía.

Lo que va a estar difícil es que el alcalde consiga dos diputaciones plurinominales, como espera el tesorero Carlos Tapia, quien ya se hace despachando en el palacio legislativo, a pesar de que evidentemente para el alcalde la prioridad es su esposa Silvia, a quien dicen que no ha podido terminar de convencer de que olvide la presidencia municipal.

Por las diputaciones locales va Alejandro Higuera, aunque su tirada también es pluri; el regidor Roberto Osuna, El Zeus, el dirigente local Arturo García Canizales, ahora Óscar Tirado, cuyo máximo sueño hasta hace unos días era ser regidor, y hoy ya se le maneja como posible candidato a legislador. Por supuesto, faltan dos mujeres, porque hoy la ley obliga a un cincuenta por ciento para cada género. Ya seguiremos enumerando.