EL ABORTO Y SUS VICTIMARIOS

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ELIO EDGARDO MILLÁN VALDEZ.
Reproduzco partes de un artículo Controversias sobre el aborto de Melchor Inzunza Cervantes sobre, porque este ensayo es una luz que opaca a los  portadores de la nieblas que, ante una vuelta y revuelta de las mujeres a decidir su propio cuerpo, se empiezan a revolotear los cruzados del antiaborto como también lo hicieron contra los matrimonios del mismo sexo. Hoy hablaremos sobre el aborto y mañana sobre los matrimonios igualitarios; y lo haremos a través de las lúcidas letras de este ensayista Guasavense.
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    ¿Por qué el Papa actual no cesa de pedir que recen por él, mientras promueve un ‘cambio de actitud’ en su iglesia, que desea renovada? Una iglesia “más compasiva y menos rígida” ante las mujeres, el divorcio y los homosexuales (“Si una persona es gay… ¿quién soy yo para juzgarlo?… No se debe marginar a estas personas”), y menos obsesionada en temas como el aborto y los anticonceptivos.
    No le buigas, Francisco. Las reforma no pasarán, dicen tus adversarios. La clerecía más conservadora no parece dispuesta a abandonar sus juicios y prejuicios discriminatorios, y menos a cambiar de actitud ante las mujeres, el aborto y la diversidad sexual. Y ya intensifican las campañas para mantener el Statu quo, como lo hace ahora mismo EWTN, la red mundial de televisión católica. En México hemos visto su beligerancia, especialmente en el caso del aborto.
             ¿Desde el instante de la fecundación ya existe una persona? Yo Protesto: no seré nueve meses más viejo. Ni cambiaré mi acta de nacimiento. No resulta difícil entender el derecho que tiene la mujer a que el feto que trae en su vientre se convierta en un niño, pero no resulta muy entendible cómo el embrión puede ejercer el derecho de nacer, como en aquella radionovela, o expresar su deseo de no venir a este mundo. ¿No le parece más razonable la propuesta de libre maternidad: no obligar a una mujer a ser madre como tampoco a que no lo sea?
DICE VARGAS LLOSA:
*¿El embrión es la vida humana? Con el mismo argumento –sostiene el novelista– que los partidarios de la penalización proclaman que el embrión es ya “la vida” podría sostenerse que ella existe todavía antes, en el espermatozoide y que, por lo tanto, el orgasmo de cualquier índole constituye un verdadero genocidio.
   A diferencia de esos fanáticos que en nombre de ‘la vida’ incendian las clínicas, acosan y a veces asesinan a médicos y enfermeras, y quieren obligar a las mujeres a no abortar en ningún caso, “quienes defendemos la despenalización no queremos obligar a nadie a abortar”. Sólo pedimos: no se persiga a las que se ven obligadas a dar ese paso. ((M. V. Llosa, El País, Madrid, 8 DIC 2002)
Y FERNANDO SAVATER:
   *¿El aborto es un asesinato? Fernando Savater observa que hay ciertas afirmaciones que bloquean la cuestión en lugar de ilustrarla o esclarecerla. Si se dice que el embrión o el feto son algo valioso porque va a dar lugar a un ser humano, la discusión es posible y puede continuar de modo ponderado. Pero si se dice que el aborto es “el asesinato de un niño”, ya no queda más que ponerse a dar gritos coléricos. Resulta evidente que un embrión o un feto no son un niño, por lo mismo que un huevo no es un pollo.
   Decir que el aborto es “el asesinato de un niño” me parece tan extravagante como asegurar que uno acaba de comerse “dos pollos” y no un par de huevos. (F. S. Política para Amador. Edit. Ariel, 1992).
   *Cuando decimos que el feto es un ser humano, obviamente estamos usando el término “humano” en un sentido distinto al de “persona” ya que al feto, en los primeros meses de su gestación, no pueden atribuírsele las propiedades que hemos asociado con personas. El feto humano en este período mide apenas una fracción de pulgada, no tiene cerebro ni sistema nervioso. (Una crítica al argumento contra el aborto,  Roberto Hernández, 7 de febrero de 2007)
CATÓLICOS DISIDENTES
 No todos los religiosos, ni todos los feligreses se dejan extender en el lecho de Procusto de la moral vaticana. De hecho, en torno a la prohibición del divorcio, del control de la natalidad y del aborto, la desobediencia católica es generalizada. El 62 por ciento de la población mundial vive en 55 naciones en las que el aborto está permitido por alguna razón.
   Las mujeres deben decidir sobre sus propios cuerpos, a menos que éstos sean considerados propiedad de las iglesias o del Estado.
    Hacer creer a las madres que son asesinas cuando deciden abortar, no es más que una crueldad basada en dogmas recientes. En otras épocas la iglesia fue menos intolerante. Sergio Sarmiento aludió hace unos años a Tomás de Aquino, uno de los pilares de la teología católica, quien afirmaba que el alma ingresa al feto cuando éste empezaba a tener movimiento, esto es, alrededor del cuarto mes de embarazo, y no en la fecundación. Seguramente el santo no sostendría las idioteces de los Provida y de los curas.
   El Vaticano no autoriza el aborto bajo ninguna circunstancia, porque es un “asesinato”. Pero en el caso de las monjas violadas en el Congo belga, en los años sesenta, el papa Pablo VI autorizó el legrado a las religiosas que lo solicitaran por resultar embarazadas, con la condición de abandonar los hábitos. El caso fue documentado por Manuel Buendía. La información, divulgada simultáneamente en Europa, provocó un gran escándalo, pero el papa jamás la desmintió. (Jorge Fernández Menéndez, Milenio, 18/08/2000)
   *¿Es el feto ya una persona o una posibilidad de persona? No hay que confundir lo que puede ser con lo que es. Lo dice así el sacerdote jesuita Enrique Maza: “nadie hace jugo de naranja exprimiendo las semillas de la fruta, por más que en ella se encuentre potencialmente todas las cualidades genéticas de la naranja”.