“Cuando enseñamos a hacer huerta, enseñamos a hacer un ecosistema”

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Para conectar con la naturaleza no necesitamos tener un gran jardín. En cualquier espacio de nuestro hogar podemos armar una pequeña huerta y vincularnos con el proceso de crecimiento.

Pasar tanto tiempo encerrados en nuestras casas nos obligó a cambiar ciertos hábitos y, en consecuencia, a repensar nuestras acciones. A varios nos surgió la necesidad de conectar con la naturaleza y de hacer algo por el planeta, y así se llegó a un gran aumento de personas con huertas o composteras, aunque sea en un pequeño balcón.

Florencia, Camila, Luciana y Rosario trabajan en un bosque en el medio de Villa Crespo. La terraza de Sitopia está llena de aromáticas, vegetales, girasoles, composteras, un mariposario y muchísima energía verde. Ofrecen talleres, paisajismo, instalación de huertas, semillas de todo tipo, macetas y accesorios para la huerta.

Foto: Sitopia

«Lancé el curso de huerta y compost en línea el 1 de abril del 2020. Ya lo había grabado. No había ningún curso en línea de huerta en ese momento y fue un hit total, un éxito. La verdad que no tenía tanta expectativa», reveló Florencia, creadora de Sitopia, y consideró: «De repente todo el mundo estaba en su casa y una de las actividades más atractivas fue hacer huerta. Y la verdad es que hubo mucha gente que empezó a hacer tanto huerta como compost. La huerta es más hegemónica, pero el compost es maravilloso y es revolucionario».

«A partir de que empezamos a dar talleres presenciales, me encanta preguntarle a la gente: ‘¿Por qué estás acá?, y muchos contestan: ‘Bueno, yo arranqué la huerta en pandemia…'», comentó entre risas.

Cómo comenzó el proyecto

Florencia vivió en la Ciudad de México por 9 años y allí empezó todo. Siempre le interesaron los temas vinculados a la sustentabilidad y junto a una amiga tenían ganas de emprender. Es vegana, después de ser vegetariana por muchos años, y siempre trabajó en temas relacionados a la comida y a la alimentación.

«Nos interesaba mucho el tema de salud, cultivos, medioambiente, producción de los alimentos y eso nos llevó a la huerta urbana. Conseguimos unas semillas y arrancamos una huerta urbana bastante grande para nuestro consumo pensando que se podría convertir en un proyecto vinculado, en ese momento, a la industria gastronómica, como para un restaurant vegano con una huerta en la terraza que pudieran cosechar parte del alimento que se ofreciera», recordó Flor.

Pero eso que habían pensado para ellas, le empezó a interesar a más gente: «Nos dimos cuenta que el proceso era súper lindo y que teníamos que estudiar. Había otras personas interesadas así que los invitábamos a conocer la huerta, querían que les enseñemos, nos pedían que les armáramos su huerta. Y ahí, viendo la oportunidad que nos estaba apareciendo, dijimos: ‘Bueno, ¿por qué no nos dedicamos a esto de promover las huertas en la ciudad y que esto sea nuestro proyecto?'».

Eso fue por 2016, cuando se fundó Sitopia México y en 2019, Flor volvió a nuestro país sabiendo que su proyecto iba a ser: Sitopia Argentina. Comenzó en otro lugar y el 5 de marzo de 2020 (días antes de que comenzara la pandemia de forma oficial), firmó el contrato por la magnífica terraza con oficina que tienen actualmente en el barrio porteño de Villa Crespo.

Ahí comenzó a formar el equipo: «A Ro la conocí porque vino a uno de mis talleres y me escribió diciendo que le encantaría trabajar conmigo. Justo estaba buscando a alguien para toda la línea de instalación de huertas a domicilio y proyectos corporativos. Después vino Cami, cuando estábamos buscando a alguien para toda la parte de tienda en línea y distribución. Más tarde llegó Lu, que es la community manager».

Se nota que todas sienten pasión por lo que hacen y eso las une. Una tradición muy linda que tienen es que se turnan para cocinar y cada una tiene su día: «La idea es que cada una piensa el menú, pero obviamente se trae algo para complementar tipo unos fideos. Entonces, hacemos una ensalada de la huerta con fideos, una milanesa de verduras y complementamos con algunas verduras asadas, pero siempre hay cosecha de la huerta».

¿Qué ofrecen?

«Tenemos tres líneas de negocios. Una de las líneas de negocio es todo lo que es productos que vendemos. Vendemos a público final a través de la página y a mayoristas que hacen reventa de nuestros productos. Y ahí tenemos una línea de semillas agroecológicas, diferentes tipos de macetas y accesorios».

Foto: Sitopia

«Después tenemos toda la línea de instalación de huertas a domicilio, de paisajismo y de desarrollo de proyectos en sitio. La tercera línea es todo esto de workshops y cursos. Tenemos workshops en línea, tenemos unos grabados, otros que damos en vivo. También nos contratan empresas para que les demos talleres», contó Flor a Filo.news.

¿Qué significa Sitopia?

«Cuando estábamos buscando el nombre, vimos una charla Ted de una chica inglesa que Se llama Carolyn Steel que hablaba de este concepto de la ciudad moldeada alrededor de su sistema alimentario. Ella hablaba de la importancia de que las ciudades empiecen a ser mucho más sustentables en sus sistemas de comida, que es toda esta movida de kilómetro cero, de reducir al máximo la distancia que viaja el alimento para llegar a nosotros, para que esté fresca, para generar menos emisiones y para que sea más sana. Y con esto llegó a la palabra sitopia», explicó Flor.

«Sitopia significa: sitos, significa comida y topos, lugar», explicaron desde Sitopia y profundizaron: «El concepto es empezar a habitar mucho más los lugares de la comida, acercarnos otra vez al alimento y a través de eso convertirnos tanto en consumidores mucho más responsables como también en seres más sanos, porque eso de alguna manera no solamente reduce tu huella ambiental, sino que también mejora muchísimo a tu salud», cerró sobre el origen del nombre.

Tips para huertas

Aromáticas: «El ecosistema está compuesto por muchas especies. Entonces, cuando enseñamos a hacer huerta, enseñamos a hacer un ecosistema. Nada aislado es suficiente para que sea fuerte o resiliente. Siempre está bueno incorporar diferentes especies y eso enriquece», comentó Flor y agregó: «Lo que recomendamos es meter aromáticas: todas las que te gusten, todas las que te parezcan lindas. De alguna manera actúan como una especie de barrera olfativa para posibles plagas que se puedan desarrollar en la huerta».

Poné cosas que te gusten: «No pongas rabanitos si no te gusta, por más de que sean rápidos y fáciles. Poné cosas que te gusten, que te cautive y después cosecharlo».

No es solo cosechar: «Lo que tiene de lindo la huerta es que yo a veces me siento acá y me pongo a mirarla y no estoy haciendo nada más que mirar la huerta. Es muy gozoso el proceso. Después viene la cosecha, que es deliciosa, rica, comida. Pero esto es una huerta para disfrutar, no es una huerta comercial ni productiva en la que si no cultivás todo perfecto, no vas a comer mañana. Se trata de un proceso para disfrutar. Es algo muy relajante, se convierte en algo meditativo, se convierte en un espacio muy lindo, muy personal. Está bueno tener estos vínculos con la naturaleza, porque inevitablemente cuanto más nos vinculamos con la naturaleza, más natural nos va a salir cuidarla».