CORONAVIRUS Y LA DESIGUALDAD SOCIAL

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ELIO EDGARDO MILLÁN

Conviene explicar primero lo que entendemos como pobreza. Cuando se menciona este fenómeno, implícitamente se limita a la pobreza extrema, que es la parte más grave de esta situación. Sin embargo, el Banco Mundial considera que también existen otros niveles de pobreza menos graves que vivir con menos de 1,90 dólares al día: una pobreza grave, que supone vivir con menos de 3,20 dólares cada día y otra pobreza más leve, que abarca menos de los 5,50 dólares.

Vale decir que América Latina continúa siendo una de las regiones con mayor desigualdad del mundo, y la pobreza juega un papel principal en esta situación. Mientras que en algunos países la mayoría o una minoría muy amplia de la población vive en algún nivel de pobreza, en otros esta se encuentra prácticamente erradicada o en unas cifras muy limitadas.

En la parte sur del continente americano viven aproximadamente 425 millones de personas, mientras que América Central, el Caribe alberga a un total de 77 millones de habitantes. La población de México, país que se sitúa geográficamente en América del Norte, fue estimada en alrededor de 126 millones en 2019. En síntesis en esta región del continente cohabitamos 585 millones de latinoamericanos. Quizá sea un poco más, porque este 2020 se está censando a nuestra a la población.

OTROS DATOS DE AMÉRICA LATINA.

Según Fernando Londoño: “En 1995, el 35% de la población de América Latina y el Caribe se encontraba debajo de la línea de pobreza, y el 18,8% vivía en pobreza extrema pobreza. En resumen había 165,6 millones de pobres de los cuales 86,3 eran extremadamente pobres. Sobrevivían con un ingreso diario de apenas 1 dólar por persona. La mayor incidencia de la pobreza se concentraba en América Central donde aproximadamente el 60% de la población es pobre o muy pobre” (1996: p. 4) En México se estima que alrededor de la mitad de la población vive en condiciones de pobreza, de ellos una cuarta parte (26 millones) vive en una situación de pobreza extrema (Maldonado, 1998).

El número total de pobres en América Latina se incrementará de los 185 millones reportados en 2018, a 191 millones, siguiendo una línea ascendente de los indicadores desde 2015, de acuerdo a un informe de la CEPAL. Según esta organización en 2019, el número de personas en la pobreza aumentaría a 191 millones, de los cuales 72 millones estarían en la pobreza extrema”, seis millones más que los 66 millones que sufrían esa situación el año anterior.

A nivel geográfico, los datos también ayudan a establecer ciertos patrones en determinadas zonas que se relacionan con unas causas específicas. Por ejemplo, la dualidad en Centroamérica: las repúblicas del norte —Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador— se caracterizan por unos niveles muy elevados de pobreza; por el contrario, Costa Rica, Chile, Uruguay Panamá mantienen unas cifras contenidas de pobreza. Los primeros mantienen modelos económicos poco industrializados, además de índices de corrupción y violencia elevados; en cambio, los segundos han encontrado vías de desarrollo estables y con economías terciarizadas, lo que les ha dotado de mayores recursos para hacer frente a las bolsas depauperadas.
POBREZA Y EL COVID-19
Con estos niveles de pobreza, consecuentemente la desnutrición y con el ello una respuesta muy débil de las defensa contra las infecciones, el coronavirus puede afectarnos exponencialmente; a menos que creamos en la pendejas de Barbosa, según las cuales los pobres somos inmunes al Covid-19, y ya no digamos las medidas de protección que nos recomienda: tréboles de cuatro hojas y estampitas en el que este escrito: “Detente enemigo, que el corazón de Jesus está conmigo”; mientras la crisis del rey virus se ha vuelto comunitaria.
Pero según Lucien, refiriéndose a Haití más allá de las estadísticas que lo potencian como un candidato perfecto para un desastre sanitario terrible con la llegada del nuevo coronavirus, uno de los mayores peligros es que la enfermedad se vuelva incontrolable en un país donde el sistema de salud no da abasto en circunstancias normales.Ciertos países están lejanos a las peligrosas circunstancia de ese país, pero hay países en que el 50%, como México, que sus habitantes viven en la pobreza y la pobreza extrema. Nuestro país, por ejemplo, y puede sufrir un manotazo de incalculables consecuencias.

Pero por lo que sabemos sobre otras enfermedades, lo más probable es que la infección por COVID-19 se concentre, sea más grave y tenga mayor letalidad entre los más desfavorecidos, tanto debilidad de sus defensas y porque tendrán menos acceso a diagnósticos y tratamientos oportunos y de calidad, aunque el tratamiento para la infección muy limitado. Los grupos sociales más desfavorecidos a menudo padecen más afecciones y enfermedades crónicas que los ponen en riesgo de enfermar gravemente y morir