EN LA GRILLA

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Desafuero por desafuero: La ley del talión según AMLO

FRANCISCO CHIQUETE

Allá por el 2004, la desesperación de Vicente Fox le llevó a cometer uno de los abusos de poder más notorios del México reciente: buscando anular a un rival político, Andrés Manuel López Obrador, manipuló al Poder Judicial y al Poder Legislativo para alcanzar el anhelado desafuero del entonces jefe de gobierno del Distrito Federal.

El efecto de la maniobra fue el contrario del buscado: convirtieron a AMLO en una notoria víctima de los excesos y lo proyectaron al futuro. Cualquiera habría pensado que nadie más recurriría a maniobras tan burdas, pero hoy el propio Andrés Manuel se lanzó por la pendiente de desaforar a un contrincante que no parecía pintar, pero que hoy está por convertirse en el símbolo de la lucha contra los abusos.

La Fiscalía General de la República, que hoy se supone independiente, pidió a la Cámara de Diputados el descabece del gobernador de Tamaulipas Francisco Javier García Cabeza de Vaca para someterlo a juicio por ligas con el crimen organizado y diversos delitos escandalosos. El tema por cierto fue a dar primero a los medios, donde al gobierno le gusta litigar.

¿Son estos excesos consustanciales al ejercicio del poder, cualquiera que esté al frente del aparato?

Con los antecedentes que existen en México, no es raro ue un político en funciones caiga en la tentación del dinero sucio, pero sí es extraño que el sorprendido supuestamente en flagrancia, sea uno de los gobernadores que se rebeló contra la centralización del gobierno y la reconstrucción del poder imperial.

Hubo quienes creyeron que el presidente no jugaría en esta elección, pero se equivocaron. Hay más de una forma de estar presente en las boletas, y ésta es una de ellas. Saque cuentas: un día el presidente envía una advertencia a los gobernadores para que no intervengan en la elección y al otro se solicita el desafuero de uno de ellos.

Por supuesto que ya abundan las protestas de fidelidad a la ley y las aseveraciones de que el caso es absolutamente ajeno a lo electoral.

García Cabeza de Vaca sostiene que se trata de una reacción a su denuncia sobre el gran apagón de enero, atribuido por la CFE a un incendio inexistente en tierras tamaulipecas. Si a venganzas vamos ¿Qué tal convertirlo en moneda de cambio del escándalo por Félix Salgado Macedonio?

Ojo por ojo, diente por diente, ordena la ley del talión y el presidente está empeñado en eso: desafuero por desafuero, exceso por exceso. ¿O alguien puede pensar que la Suprema Corte no va a obsequiar al presidente el encausamiento que busca? ¿O que la Cámara de Diputados va a decir que no, para guardar la cordura política?

Por cierto esa cámara dio el martes un triste espectáculo a propósito de la contra reforma eléctrica que le mandó el presidente como iniciativa preferente. Seguramente la gran mayoría de los diputados de Morena estaban convencidos del esquema que les establecieron, pero lo penoso no es sólo que hayan aprobado el retroceso en el uso de energías sucias o limpias, sino la obediencia ciega de que el texto fuese aprobado “sin moverle ni una coma”.

En 1997 el Congreso mexicano se convirtió en la avanzada de la democracia y la pluralidad del espectro político nacional. Izquierdas y derechas hicieron una nueva mayoría y dejaron al partido oficial (el PRI, todavía) en calidad de minoritario. Entonces Porfirio Muñoz Ledo sorprendió gratamente al país diciéndole al presidente Ernesto Zedillo que escuchara, que lo importante es mandar obedeciendo, para finalizar con una declaratoria genial de independencia: “Nosotros, que cada uno somos tanto como vos y todos juntos valemos más que vos”.

En cambio el martes escuchamos al diputado Pablo Gómez, una de las mentes más lúcidas y congruentes que en otros tiempos ha tenido la izquierda. En medio de las declaratorias amloìstas, Gómez Álvarez electrizó al respetable diciendo que haría pública la inconformidad que le había generado la iniciativa presidencial. Esa inconformidad es, dijo en medio de l expectación, “que el presidente no la haya enviado un año antes”. Ni Lord Molécula se hubiera visto tan lambiscón.