Ésta es la carta que ‘El Chapo’ leyó ante el juez previo a su sentencia

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Joaquín El Chapo Guzmán Loera, uno de los narcotraficantes más célebres del mundo, fue condenado este miércoles a cadena perpetua más 30 años simbólicos adicionales en un tribunal de Nueva York. ​

El capo mexicano habló por 13 minutos ante el juez, durante los cuales leyó una carta en la que se queja de la justicia estadunidense y las condiciones en las que fue tratado durante su confinamiento.

Te recomendamos: Sentencia contra ‘El Chapo’, justicia para México y EU: fiscales Serio, vestido con un traje gris y por primera vez luciendo un espeso mostacho en la corte, El Chapo se dirigió al juez y le dijo en español: Le voy a pedir que me permita dar unas palabras. Primero que nada, gracias a mi familia, esposa y niñas por ese apoyo incondicional. Durante este largo proceso ellas me han apoyado y me seguirán apoyando. Gracias a mi mamá, a mis hermanas, a mis hijos que tanto quiero y a las personas que me apoyaron y que rezaron por mí para que yo estuviera en mejores condiciones en esta tortura de los últimos treinta meses.

A los abogados, sobre todo a los abogados de oficio Michael y mis abogados privados. Como usted sabe señor juez, por las condiciones de confinamiento de los últimos treinta meses todo ha sido para mí una tortura. He bebido agua no limpia, no respiro aire limpio, es un aire seco, me duele la garganta, la nariz, me duelen los oídos, me duele la cabeza. Se me ha negado el derecho a respirar aire limpio pues el aire de la celda llega sucio, pues es filtrado.

Para poder dormir tengo que tapar mis oídos con pedazos de papel higiénico por el ruido del aire. A mi esposa no se le ha dado permiso de visitarme y a mí ni siquiera se me ha permitido abrazar a mis niñas. Ha sido una tortura emocional y psicológica las 24 horas del día.

Con todo respeto, ha sido una tortura lo más inhumano que he pasado. Ha sido una total falta de respeto a mi dignidad humana. Dentro de estos tratos inhumanos, los guardias de la prisión me han ayudado con su trato así como los alguaciles que me llevan y traen a la Corte. Cuando fui extraditado esperaba un juicio justo donde apareciera la justicia ciega y que mi fama no determinará la justicia.

Pero pasó justamente lo opuesto, pues el jurado vio los artículos donde me acusaban de todo sin basarse sólo en las evidencias presentadas, sino por lo que vieron en los medios. Eso dañó mi proceso. Los miembros del jurado dijeron que podían haber violado la ley y usted no hizo nada, no los trajo para cuestionarles por lo que hicieron. Entonces no recibí un nuevo juicio. Pero en su lugar, usted dijo que eso no importaba, y me quitó la posibilidad de un juicio justo. Dijo usted que había mucha evidencia en mi contra, pero entonces, ¿para qué hacer un juicio si había tantas evidencias? No era necesario traer un jurado.

Ya que usted y el gobierno de los Estados Unidos me enviarán a donde nadie jamás escuche mi nombre, aprovecho para decir: aquí no se hizo justicia. Mi caso quedó manchado y si usted me negó un juicio justo y la prensa me juzgó, entonces, ¿eso se les puede negar a otros? Quedó en evidencia que Estados Unidos no es mejor a otros países corruptos que ustedes no respetan.