Adiós a las baterías: llegan las antenas que transforman el Wi-Fi en electricidad

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Las rectennas obtienen corriente continua a partir de ondas electromagnéticas, como las del Wi-Fi. Ahora, una opción con un material diferente podría mejorar su rendimiento y facilitar su uso en zonas extensas.

Cada vez son más las herramientas diseñadas con el objetivo de reducir en la medida de lo posible el uso de baterías. Para ello, con el tiempo se ha ido perfeccionando el uso de rectennas, unos dispositivos que convierten la corriente alternaprocedente de las radiaciones electromagnéticas en electricidad de corriente continua.

Aunque hace años que se están utilizando estas antenas de rectificación(rectifiying antenna), un equipo de científicos del MIT acaba de perfeccionar la técnica, construyendo una que puede obtener electricidad a partir de la señal Wi-Fi, con un rendimiento mucho mayor que las habituales y la posibilidad de cubrir grandes extensiones de terreno, gracias al uso de un material flexible de bajo coste.

¿Adiós a las baterías?

Principalmente, esta rectenna, descrita hoy en un estudio de Nature, presenta dos ventajas en comparación al resto. Por un lado, mientras que en las tradicionales el rectificador que lleva a cabo el cambio de corriente está fabricado a base de arseniuro de silicio o galio, en este caso se utiliza disulfuro de molibdeno. Este último es más beneficioso, puesto que es más flexible y barato, por lo que se podrían cubrir con él grandes extensiones, como carreteras, puentes o edificios. Además, presenta una ventaja extra, ya que al exponerse a ciertos químicos sus átomos se reorganizan, facilitando que actúe como un interruptor, forzando la transición de semiconductor a material metálico.

Entre sus aplicaciones se encuentra el desarrollo de píldoras electrónicas que envíen a un ordenador información sobre la salud del organismo de un paciente

Todo esto minimiza la resistencia en serie y la capacitación parásita. Esta última hace referencia a un fenómeno inevitable en electrónica, por el cual ciertos materiales almacenan algo de carga, de modo que el circuito se ralentiza. En este caso, también se almacena, pero gracias al cambio continuo de un tipo de material a otro lo hace en una cantidad mucho menor, por lo que se consiguen resultados rápidos y con un rendimiento alto.
Ahora bien, ¿para qué sirve todo esto? El objetivo principal de este tipo de antenas es reducir en la medida de lo posible el uso de baterías, administrando a los dispositivos la electricidad que necesitan de forma constante, igual que llega la señal Wi-Fi a nuestros ordenadores y teléfonos móviles.

Una de las aplicaciones más interesantes que ofrecen para ello es el desarrollo de cápsulas que serían ingeridas por un paciente y, una vez en su organismo, enviarían a un ordenador información necesaria sobre su salud. Si estos pequeños laboratorios comestibles estuviesen cargados con baterías serían peligrosos, ya que una liberación accidental de litio podría poner en peligro la vida del paciente. Sin embargo, gracias a estas rectennas podrían alimentarse simplemente con ayuda de la señal emitida por Wi-Fi.

Buenos resultados para empezar

De momento, la eficiencia de la rectenna es un poco menor que la de otras opciones disponibles. Concretamente alcanza un 30%, mientras que otras opciones flexibles se sitúan en torno al 40% y en algunas rígidas, a base de arseniuro de silicio o galio, al 50%.

De cualquier modo, en los primeros experimentos el dispositivo ya ha logrado producir alrededor de 40 microwatts de potencia, al exponerse a las señales típicas de Wi-Fi, de alrededor de 150 microwatts. Es una cifra que debe mejorar, pero por el momento ya es suficiente para iluminar una pantalla de móvil o chip de silicona.

Queda mucho camino por delante, pero parece ser que las rectennas tendrán mucho que decir en el modo en el que nos abasteceremos de electricidad en un futuro. Y si es con opciones como esta, que intentan minimizar los inconvenientes de las más tradicionales, mejor.

Información de: Hipertextual