Con entusiasmo, curiosidad y una mirada atenta al detalle, así llegan los aspirantes a la carrera técnica en artes plásticas del Centro Municipal de las Artes (CMA), donde actualmente se desarrolla el proceso de entrevistas para integrar a la próxima generación.
La maestra Mónica Rice, coordinadora del área, comparte que este periodo forma parte de una segunda ronda de entrevistas que se extenderá durante las próximas semanas, con la intención de conformar un grupo sólido rumbo al siguiente ciclo escolar. Hasta ahora, una docena de aspirantes ya ha pasado por este primer acercamiento, que más que un filtro, se convierte en una experiencia de orientación.
“Es una entrevista breve, informal, para explicarles de qué trata la carrera: el plan de estudios, los horarios, los materiales… resolver esas dudas que siempre tienen”, señala.
Lejos de ser un proceso rígido, el CMA apuesta por descubrir la motivación genuina de quienes buscan ingresar. No se requiere experiencia previa, pero sí interés: saber qué les mueve, qué les inspira, si han tenido algún acercamiento con el dibujo, la pintura o cualquier forma de creación.
Como parte de esta experiencia, los aspirantes recorren los talleres mientras las clases están en marcha. Ahí ocurre algo clave: el primer contacto real con el ambiente artístico.
“Ver a los alumnos trabajando, observar cómo se involucran, cómo se interesan… eso los entusiasma. Y también a nosotros nos permite ver esa chispa, esa curiosidad que es fundamental en las artes plásticas”, explica Rice.
El programa académico es integral. Incluye disciplinas como dibujo, pintura, escultura y grabado, además de historia del arte y otras herramientas que fortalecen la formación. Aquí, lo aprendido en una clase se conecta con otra, generando un proceso creativo continuo que se vive tanto dentro como fuera del aula.
Pero el impacto no se queda en la formación académica. Quienes egresan del CMA comienzan a construir su propio camino: algunos abren talleres, imparten clases, desarrollan obra para venta o incluso colaboran en proyectos como el Carnaval, creando piezas para carros alegóricos y monigotes, o elaborando utilería para distintos espacios.
Además, el vínculo con la escena artística local es constante. Los estudiantes y aspirantes son invitados a exposiciones, inauguraciones y muestras finales, donde pueden visualizar su propio futuro: verse, en poco tiempo, exhibiendo su obra en una galería.
“Eso los motiva mucho, ver que en un año pueden estar exponiendo. Se dan cuenta de que sí es posible”, afirma la coordinadora.
Hoy, la invitación está abierta. Para quienes sienten el impulso de crear, de experimentar con materiales, de transformar ideas en obra… este puede ser el primer paso.