EN LA FAMILIA DE LA IZQUIERDA CAÍN SIGUE MATANDO A ABEL.

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En la reunión del cabildo mazatleco (21/08/2014), los números, las aclaraciones y los registros contables iban y venían. Los Regidores bostezaban. Parecía que la junta contenía un soporífero con el que los regidores debían lidiar porque la ley ordena que los ediles deberán mantenerse despiertos por respeto al respetable, que este día pardeado de nubes había acudido a la sesión por razones que nunca conoceremos.

A pesar de ello no pocos cabeceaban y algunos de ellos en caída libre casi estuvo a punto de estrellarse en las mesas que contenían un manojo de papeles. Es que a los mexicanos los números no se nos dan, y eso aunque esos mexicanos sean Regidores. Sólo el alcalde Eduardo Felton se mantenía ojo avizor y uno que otro Regidor que seguramente había hecho la siesta de las tres a la cinco.

HUMO EN LOS OJOS / NIEBLA DE ASUSENCIA.

Hasta este tecleador que padece insomnio estaba a punto de rendir la plaza. Cuando el Regidor Jorge Rodríguez Pasos, ya en asuntos generales, pidió la palabra, se la dieron, y con ella en la mano expresó, como para que se oyera hasta el último rincón de la patria: ¡Quiero hacer una denuncia! Todos paramos oreja, porque además la cara del denunciante, ay, tan tersa, se le transformó en una masa sanguinolenta, las mejillas se le pusieron rígidas y los ojos se le desencajaron de las órbitas. Era casi el mismo Pasos, pero precisamente por ello era otro.

Todos nos pusimos con el alma en vilo, volteamos a vernos y con las pupilas nos dijimos Pasos va a denunciar algo gordo y nos pusimos en guardia. Los reporteros que se habían quedado a “sestear” en el aire acondicionado, que tampoco son buenos pa’ los números, salieron de su somnolencia, y empezaron a echar mano a sus “fierros” en dirección de un Pasos redivivo, y sus “flachasos” no se hicieron esperar. En ese lapso que quiso ser eterno, alguien se echó el café sin azúcar encima. Y no era para menos, pues la expresión: ¡Quiero hacer una denuncia!, no era para menos.

ÁNGEL EN EL INFIERNO.

Y después del quiero hacer una denuncia, Jorge Rodríguez Pasos alzó la voz y con ella en el cuello tundió al Director de Ecología, mi compañero de Grillas Ángel García Contreras, que por cuestiones del azar estaba en la banca, perdón silla, contigua a la mía. Le dijo talador, que también en los tiempos de don Alex también había talado unas palmeras, que, que, que, qué qué… Que le habían dicho que alguien habían recibido 15 pesos por haber dado un permiso y…

Ángel García que estaba a mi lado, pese a la zacapela, mantenía una tensa calma que caracteriza a la izquierda que no anda vociferamentando en las calles y apedreando a los reformistas aliados al Fondo Monetario Internacional. No sé por qué le pregunté sin querer queriendo: ¿Oye, Ángel, en la familia izquierdista Caín sigue Matando a Abel? No sé qué me

contestó, pero de que me contestó, me contestó. Y no fue por la mala educación por lo que no le haya puesto atención, sino porque Rodríguez Pasos, después de denunciar de “hechos”, pasó a dictar sentencia….

UN JUEZ QUE UN DÍA TAMBIÉN DICTÓ Y EJECUTÓ UNA SENTENCIA EN SU CASA.

En efecto después de perorar y perorar sin mayores pruebas, excepto un video que anda circulando en el ciberespacio, el juez Jorge Rodríguez Pasos dictó una sentencia, que debió haber quedado esculpida en bronce en el techo del Cabildo: “Por lo tanto propongo –si, si, si, propongo- que se haga una exhaustiva investigación y para que esta indagación sea imparcial, propongo –sí, sí, sí, propongo- que a Ángel García se le separe del cargo. Ángel se quedó de a seis, o cuando menos yo así lo creí, pero pasado medio minuto, lo miré de reojo y lo vi tranquilo, como para que el respetable público dedujera que tenía alma de acero, pero nunca de talador.

Pero con todo y la mala leche de Rodríguez Pasos, por hacerla de Caín pues quería dejarse caer al buen Ángel García, casi al final de su desordenado discurso, tuvo un gesto que me conmovió. Díjonos: Si después de la investigación, Ángel sale limpio –o algo así-, entonces que vuelva a asumir el cargo de Director de Ecología. La simple expresión: “Si sale limpio de la investigación que vuelva a asumir el cargo de Director de Ecología”, se me llenaron los ojos de lágrimas, porque tuve la certidumbre de que algún día, aunque fuese lejano, Jorge Rodríguez Pasos podría convertirse en una buena persona, aunque en ello se le fuera la vida.

CUANDO EL TIRO SALE POR LA CULATA.

Con esas últimas palabras de Rodríguez Pasos, supe que la sangre no llegaría al río. Aunque la preocupación me había pasado, en la esquina contraria estaba pidiendo la palabra el regidor Moroyoqui, y eso hizo que me atrapara entre sus garras de nuevo el desasosiego. Me dije: Dios mío que irá decir Moroyoqui, pues siempre que habla agarra monte… pues no fue así. Se mostró como un tribuno maduro, y le pegó como tres picojos a Pasos, y ya no digamos a la Regidora que nos heredaron los multirregidores Isaías Leal Escobosa y su distinguida esposa. Aunque no la oí, pero por la expresión de Pasos, inferí que le había pegado dos que tres coscorrones.

Y después los Regidores de talento, además de defender la gestión de Ángel, le indicaron a Rodríguez Pasos el procedimiento para llamar a comparecer a un Director de Área. El Alcalde, Carlos Felton, después de la andanada que recibió el denunciante, le dijo mirándolo a los ojos, como para que no le quedaran dudas o quizá para que no volviera a regarla: “Le Indicó al Regidor Rodríguez Pasos, que el único que puede remover a un director es el Presidente Municipal”. Y colorín colorado, Pasos quedó más golpeado que el Toluco López en su última pelea.