En el blanco por Fernando Zepeda H.

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*Trump advierte que los carteles de las drogas “tienen un control muy fuerte en México” y que “algo habrá que hacer”

*La caída del Presidente Nicolas Maduro la tejió Trump con acusaciones de estar solapando el narcotráfico y vean lo que sucedió

*Sheinbaum es la menos responsable del crecimiento de los carteles de las drogas en México. Pero si tendrá que responder de sus actuales colaboradores y su relación con los narcos

*Rocha Moya va a la tierra de Malova para acusarlo de que por seis años de su gobierno se apropio de las aportaciones de los trabajadores destinadas para el fondo de retiro

*En la “semanera” de ayer Rocha repartió culpas contra los exgobernadores. Y en el caso de Quirino no es casual que cada vez que el Embajador regresa a México o recibe una buena mención, desde el Gobierno Estatal se le critica

*La narcoguerra en Sinaloa esta en la etapa donde el gobierno intenta ocultar los hechos, minimizar los que evidentemente suceden y no proporcionar detalles de lo que pasa

Sheinbaum contra la pared. El Presidente Donald Trump fue preciso al mencionar a los carteles mexicanos. “Tienen controles muy fuertes sobre México”. Y lanzo lo que puede ser una advertencia: “Tenemos que hacer algo al respecto”. Con lo sucedido en Venezuela, con la operación armada en territorio venezolano y la detención y extracción del Presidente Nicolas Maduro acusado de “narcoterrorismo” y de permitir que los narcotraficantes produzcan y transporte drogas a Estados Unidos, lo que dijo Trump debería de preocupar a todos.


Ya quedo claro que Trump no se detendrá ante nada con tal de convencer a los norteamericanos de que está combatiendo como nunca se ha hecho a quienes producen y transportan drogas que “matan” a los ciudadanos de ese país. También el Presidente de Colombia Gustavo Petro se sabe seguramente amenazado. Pero en el caso de México, no es una, sino muchas ocasiones en las que Trump se ha referido a la incapacidad del gobierno mexicano para combatir a los carteles de las drogas a quienes considera una amenaza para EEUU. Dentro de su belicosa actitud, Trump sabe que Claudia Sheinbaum heredo un país en el que poco o nada se hizo en el combate al narcotráfico. Los sexenios priistas y panistas simularon el combate a ese flagelo. Y el gobierno morenista que encabezó el expresidente Andrés Manuel López Obrador no solo simulo el combate contra los carteles de las drogas, sus expresiones como “abrazos no balazos” se convirtieron en un catalizador que permitió que los intereses de los narcotraficantes crecieran de una manera tal que hoy se pagan las consecuencias.

Territorios completos de México son controlados por los carteles. Los narcos pasaron de mantener una “distancia prudente” del gobierno a convertirse en parte de ellos. Y algunos hasta socios. Sheinbaum ha mostrado un cambio de estrategia para combatir a los carteles de las drogas. Ahora por lo menos las fuerzas armadas han recibido la instrucción de “responder a los ataques”, cuando en el sexenio pasado era todo lo contrario. Pero ha faltado a México una estrategia directa, precisa y contundente para reducir a los carteles de las drogas. Y no se trata de declararles la guerra a los carteles, como lo hizo Felipe Calderón. Lo que se trata de aplicar la Ley y el estado de derecho.

En Estados Unidos saben porque son expertos en obtener información, las relaciones entre narcos y políticos mexicanos. Y con los narcotraficantes que tienen detenidos en sus cárceles, convertidos muchos de ellos en “informantes” o como les dicen allá “colaboradores”, la información que ya tienen puede llevar no solo a la cancelación de visas de algunos de ellos, sino hasta su detención, estén en donde estén. Porque está visto con el caso de Venezuela que Trump no se detiene ante nada. Sheinbaum sabe que no es la responsable del crecimiento permitido de los carteles. Pero está contra la pared, porque su antecesor y colaboradores podrían salir más que raspados en una acción que vaya al fondo de los intereses del narcotráfico en México.

Rocha reparte culpas. El Gobernador Rubén Rocha Moya traslado su conferencia “semanera” a Los Mochis. Y llamo la atención de ir hasta la tierra del exgobernador Mario López Valdez para lanzársele a la yugular. En una mezcolanza de temas, tropiezos verbales, explicaciones inexactas y llamando para precisarlas a los titulares de Finanzas y del Sates, Rocha Moya hablo de Malova y hablo mal.


Lo señaló de haberse quedado con la aportación de los trabajadores destinado para el Fondo para su retiro. “Por seis años. Seis años se quedó con la aportación de ellos y lógico que el gobierno no aporto su parte”. Algo sabrá Rocha Moya de las posibilidades de movilización política del exgobernador Malova como para ir a domicilio a tirarle con todo. Y se trataba de explicar que el pasado mes de diciembre fue un momento difícil para la economía del Gobierno Estatal. Y que con todo y las deudas que le dejaron logro resolver y enfrentar la situación.


Y como también se trataba de repartir culpas, arremetió contra el exgobernador Quirino Ordaz al abordar el manoseado tema de las auditorias mal hechas que le causaron un costo por dos mil 300 millones de pesos. Tema recurrente de Rocha Moya, casualmente cada vez que el hoy Embajador de México en España regresa al país o recibe alguna mención de parte de la Presidencia de la Republica. Falta a la verdad Rocha Moya cuando ayer afirmó que el primer día que asumió la gubernatura fue informado de tal adeudo con el Sat. Lo supo y conoció en detalle desde que era gobernador electo. Que no haya tenido la capacidad para resolverlo ante una instancia de un gobierno federal del mismo partido que su gobierno, es otra cosa.

También abordo en su “semanera” el tema de la UAS. La ayuda económica que su gobierno otorgo para que la Casa Rosalina lograra resolver el pago de aguinaldos de sus trabajadores. El apoyo recibido por la UAS tendrá su costo. Tendrá que sujetarse a una reingeniería que ya camina y estará obligado para recortar trabajadores. Para la UAS se avenían tiempos muy, pero muy difíciles. Y si el Rector Jesús Madueña no valora la fuerza universitaria que está aún de su lado y toma decisiones cediendo más espacios ante las presiones, los riesgos serán mayores.

Hermetismo oficial. La narcoguerra que se vive en Sinaloa ha tomado un camino delicado. Los tres niveles de gobierno han decido no informar detalles e incluso eventos de esta guerra. Su intención es en ocasiones infructuosa cuando los hechos violentos son tan evidentes y hay testigos ciudadanos, que se ven forzados a emitir comunicados. Pero de detalles no. Ahí está el operativo que por aire y tierra se realizó al sur de Mazatlán por los rumbos de El Castillo.

Se trato de un operativo de búsqueda de un elemento de la Guardia Nacional que se dijo había sido “secuestrado” por un grupo criminal. Pero ninguna autoridad dio a conocer como se dio ese secuestro. El militar andaba solo o acompañado. De civil o uniformado trabajando. Menos se dio a conocer en que termino ese escandaloso operativo. El Gobierno esta informando lo que quiere y lógicamente lo que más le conviene.

Los medios de comunicación tienen que esforzarse para obtener información, porque las “fuentes” oficiales que están obligadas en informar, hoy no lo están haciendo. Los hechos violentos en zonas donde hay testigos, se reconocen oficialmente. Pero aquellos que se han dado y se siguen presentando en las zonas serranas, nada. Por lo pronto siguen los hechos violentos. Ayer en Culiacán el Director de la Policía de Tránsito fue atacado a balazos. Su estado fue reportado como muy delicado.