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Arte Teatral en el CMA, un proyecto de vida

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Mazatlán, Sinaloa, 30 de marzo de 2026.-

Ingresar a la carrera técnica de Arte Teatral del Centro Municipal de las Artes del Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán, puede significar mucho más que aprender a actuar. Para las y los jóvenes que buscan una formación artística seria, esta opción académica representa un espacio donde la disciplina, la creatividad, la sensibilidad y la construcción de un proyecto de vida comienzan a tomar forma desde el primer semestre.

Así lo comparte Estrella Iñiguez, estudiante de primer año, quien describe su paso por la carrera como una experiencia que ha transformado su rutina, su manera de pensar y hasta su forma de observar el arte. Desde su perspectiva, estudiar teatro en el CMA influye en todos los aspectos de la vida diaria, pues en el aula no solo se trabaja con la interpretación, sino también con el cuerpo, la voz, las emociones, la lectura, la comprensión y la capacidad de expresarse con mayor claridad y conciencia.

La carrera de Arte Teatral, una opción para personas de 15 años en adelante

La carrera técnica en Arte Teatral del Centro Municipal de las Artes está dirigida a jóvenes interesados en adquirir conocimientos y habilidades básicas de las materias que conforman esta disciplina, con posibilidades de desarrollarse en la docencia, la promoción cultural o la producción teatral. El ingreso está abierto a aspirantes de 15 años en adelante con secundaria terminada o equivalente; la carrera se cursa en seis semestres, en horario de lunes a viernes de 08:00 a 14:00 horas aproximadamente, y cuenta con aval de la SEPyC.

Las y los interesados en iniciar su proceso de admisión pueden crear su cuenta en la liga https://culturamazatlan.servoescolar.mx/admisiones.aspx. Para mayores informes, el CMA pone a disposición los teléfonos 669 982 44 46 y 47, extensión 106.

Una carrera integral

Estrella Íñiguez destaca que una de las mayores fortalezas de la carrera es su carácter integral. A lo largo de su formación, las y los estudiantes se acercan a distintas materias que les permiten comprender la escena desde múltiples dimensiones. La voz y la dicción, la historia, la lectura, el trabajo de proyecto, la técnica, el dibujo aplicado al diseño escénico, la escenografía y la dramaturgia forman parte de un trayecto que amplía el panorama creativo del alumnado y le brinda herramientas concretas para desarrollarse dentro y fuera del escenario.

Esa formación multidisciplinaria ha permitido a Estrella descubrir que el teatro no se limita al momento de actuar, sino que involucra la construcción total de una experiencia artística. En su proceso académico ha comprendido, por ejemplo, cómo el dibujo puede ayudar a imaginar espacios escénicos, cómo una clase de canto puede convertirse en una presentación abierta y cómo el trabajo en equipo hace posible que las ideas cobren vida en escena. Para ella, estas experiencias fortalecen la autonomía del estudiante y le demuestran que también puede crear sus propios proyectos.

Otro de los aspectos que la alumna subraya es la calidad del cuerpo docente. Desde su mirada, las maestras y maestros que integran la carrera son profesionales especializados, activos en el quehacer artístico y capaces de compartir no solo conocimientos teóricos, sino también herramientas nacidas de la práctica real.

En su experiencia, estudiar Arte Teatral también modifica la forma en que una persona observa el mundo. Luego de este primer año, comenta que ahora aprecia detalles que antes pasaban desapercibidos cuando asiste a una obra, a un musical o incluso cuando ve una película. Esa nueva mirada no solo habla del crecimiento técnico del estudiante, sino también de una educación artística que despierta sensibilidad, análisis y atención a la profundidad del lenguaje escénico.

Pero junto con el entusiasmo, Estrella también reconoce una verdad importante: el teatro exige compromiso. A quien piense en estudiar esta carrera, le aconseja darse la oportunidad y seguir sus sueños, pero también asumir con seriedad el tiempo, la constancia y la entrega que requiere una formación artística. En ese sentido, su testimonio resulta especialmente valioso, porque no idealiza el camino, sino que lo presenta como una elección apasionante que demanda dedicación diaria.

Aun así, su convicción es clara: el arte sí puede convertirse en una forma de vida. Para ella, estudiar teatro ha significado encontrar un propósito, una motivación profunda y una vía para imaginar el futuro desde la creación. En sus palabras, el arte llena, orienta y puede incluso convertirse en un sustento, siempre que exista preparación, perseverancia y amor por lo que se hace.