Zona Mixta… Tragedia carioca.

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Por: Alberto Camacho Sarabia

El 8 de julio del 2014 quedará grabado en la mente de los casi 200 millones de brasileños como uno de los días más trágicos en la historia de Brasil, al ser el día en que la selección carioca, una de las más poderosas del mundo, fue humillada por Alemania al son del 7-1 en la semifinales de una Copa del Mundo que ellos mismos organizaron.

Un encuentro tenebroso y dramático fue el que protagonizaron alemanes y brasileños en la cancha del Mineirao en Belo Horizonte, el cual fue prácticamente fue de un solo lado de principio a fin.

A pesar de que los alemanes eran minoría en un recinto colmado de camisetas amarillas, la ausencia de dos jerseys en el estadio fue lo que mató las aspiraciones de una selección gris de llegar a la final y cobrar revancha de aquel “maracanazo”, ya que ni Thiago Silva ni Neymar vieron acción, uno por acumulación de tarjetas amarillas y el otro por una lesión que casi lo deja paralítico.

Brasil inició su partido desde la ceremonia de himnos nacionales, cantando a todo pulmón con el objetivo de intimidar a unos teutones que se mostraban estoicos ante la presión de toda una nación, pero con todo el ánimo y apoyo de su lado, el partido le duró diez minutos a los brasileños, que es cuando el mundo se les vino abajo.

Thomas Müller empezó la fiesta al minuto once, su gol enmudeció al estadio pero aún se veía un destello de esperanza en los asistentes de presenciar una posible remontada de ensueño como las que acostumbraba hacer el equipo brasileño en antaño.

Sin embargo, lo que mató la moral de jugadores y aficionados fue el gol de Miroslav Klose, quien además de echar más tierra de por medio en el marcador al ser el 2-0, rebasó la marca de los quince goles anotados por Ronaldo Nazario en un mundial al llegar a los dieciséis, convirtiéndose así en el máximo artillero en la historia de esta competición, y para echarle más sal a la herida, lo hizo en la tierra del legendario “fenómeno”.

A partir de ese momento y hasta el final del encuentro, una verdadera vergüenza del equipo carioca, la defensa no existía, los mediocampistas eran un desorden, Hulk y Fred demostrando que no tienen nivel para jugar en selección y el jugador que debía cargar con el equipo en ausencia de Neymar, el atacante Óscar, se escondió ante la situación y se quedaba en la media cancha, no iba a atacar cuando más se le necesitaba.

Fuera del campo, la imagen era para destrozarle el corazón hasta al más duro, el técnico de Brasil Luis Felipe Scolari atónito y sin la menor idea de qué hacer, niños, ancianos, mujeres y hombres unidos en un solo llanto en todos los rincones del estadio cuando el marcador iba 3-0, y lo más dramático, ríos de gente saliendo del estadio cuando apenas se jugaba el minuto 30’ del encuentro.

Con esta actuación se firma uno de los peores fracasos de la selección brasileña en su historia, si en 1950 hubo un “maracanazo”, en el 2014 un 7-1 en una semifinal creo que deja a aquel partido como cosa de niños.

Brasil demostró ser un espejismo todo el torneo, una selección que fue ayudada por los árbitros, presionada por aspectos deportivos y políticos, y para colmo de males, con la incapacidad de tener en sincronía a sus once jugadores como sucedía en los tiempos de: Ronaldo, Rivaldo, Cafú, Lúcio, Ronaldinho, Roberto Carlos, Kaká etc.

En esta ocasión le dejaron ir todo el peso del equipo a un solo jugador, Neymar, quien enfrentaba los partidos solo contra el mundo, puesto que sus compañeros de selección estaban en un nivel infinitamente inferior al suyo y lejos de ayudarle le estorbaban, he ahí el porqué del fracaso de Brasil.

Lo que se viene en el país sudamericano rebasa lo deportivo: protestas, disturbios, problemas políticos en contra de la presidenta Dilma Rousseff son algunos de los acontecimientos que se vendrán en el corto plazo en aquella nación.

Sin embargo, no le estamos dando el merecido reconocimiento a los teutones, jugaron a la perfección, como se esperaba desde el inicio del torneo, luego de disputar un mundial lleno de claroscuros con destellos de buen fútbol y con lapsos tenebrosos, finalmente Alemania dio ese golpe sobre la mesa que su afición esperaba.

Orden en todas sus líneas, y sobre todo, esa hambre de buscar el arco contrario sin importar el marcador es lo que le dio a Alemania una de sus victorias más dulces en el aspecto futbolístico, y de paso cobran revancha de aquella final perdida en el 2002 precisamente ante Brasil.

Ahora, luego de dos mundiales quedándose relegados en el partido por el tercer lugar, los teutones están instalados en la final y con la actuación de ayer, tienen una mano puesta en el trofeo.

Veremos sin son capaces de completar la faena, ya sea en contra de Holanda o de Argentina, pero jugando de la manera que lo hicieron ante Brasil, no debería haber problema para ganar el Mundial.

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El día de hoy se juega la otra semifinal entre Holanda y Argentina, conoceremos al rival de los teutones y el próximo domingo se jugará la gran final en Maracaná.

Hasta la próxima.