ZALDíVAR CASI COMO LA CHIMOLTRUFIA: COMO DICE UNA COSA, CALLA OTRA.

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ELIO EDGARDO MILLÁN VALDEZ.

 

Arturo Saldívar, el jefazo de la Suprema Corte (cortesana), en el 2016, cuando la legislatura buscó ampliar el mandato de los magistrados del Tribunal Electoral, declaró: «Existe una violación al principio de independencia judicial porque a través de una ley privativa y en contravención al procedimiento de nombramiento del artículo 99 constitucional, el Congreso de la Unión altera los términos de las designaciones realizadas conforme a un régimen transitorio que tardó nueve años en diseñarse e implementarse». Bien, muy bien Zaldívar hasta ahí…. (Diario Reforma).

 

En 2020, cuando el gobernador de Baja California, Jaime Bonilla, quiso ampliar su mandato de dos a cinco años, el ministro presidente de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar, fue contundente: «Pone de manifiesto un verdadero fraude a la Constitución, un efecto corruptor de rango constitucional… Alterar las condiciones por las cuales se llevó a cabo una elección como aquí ocurrió constituye un verdadero fraude postelectoral» (Ibid). Vale decir de pasada que se mostró valeroso frente a las manchicuepas que intentó cometer Felipe Calderón contra la Constitución.

 

LA JUSTICIA EN LOS BUEYES DE MI COMPADRE.

 

Se había convertido en mi ídolo por su rectitud, inclusive hasta soñé que un día sería tan justiciero como él. Pero mis sueños se volvieron una pesadilla, toda vez que un día, del cual no quiero acordarme, la mayoría del Senado, al discutir la llamada Reforma Judicial, o algo así, metieron por “debajo de cuerda” la propuesta del senador del verde será, Raúl Bolaños, según la cual al presidente de la SCJN, Zaldívar para los amigos, debía ampliársele su período de 4 años, que están por finalizar, a nada menos que seis años, a través de un artículo transitorio que de hecho y por derecho viola la Constitución, lo cual es una vil bofetada a la Carta Magna. Estoy seguro que desde el cielo Hidalgo, Juárez, Madero se pusieron a llorar por esa chicanada.

 

Al siguiente día el gran fabulador e incansable encandilador de almas, Andrés, don Andrés, sostuvo que él no sabía que el Senado haría esa Reforma, pero se mostró muy agradecido con Raulito y su mosquetero Ricardo Monreal, toda vez que Arturito le ayudaría desde la Corte y fuera de ella a completar la Reforma Judicial que tanto necesita México, ante el largo y ancho pillaje neoliberal. Y aunque usted no lo crea, en menos de 15 minutos se aprobó con 80 votos la ampliación de dos años para Zaldívar Lelo de Larrea, aún cuando el artículo 97 de la Constitución Política señala que el periodo del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación será de cuatro años y no podrá ser reelecto para el período inmediato posterior. Qué les parece? En San Juan también hace aire!

 

PARA REMEDIAR LO IRREMEDIABLE.

 

Desde ese día el jefazo de la Corte se ha tirado a perder; de veras, no se le encuentra en lar alguno, pero no sólo no se le encuentra, su silencio hace un ruido proverbial en la Honorable Camara de Senadores, pero hoy o mañana hablaran hasta enronquecer en la Honorable Camara de Diputados, al refrendarle al señor justiciero la extensión de su jefatura en la Suprema Corte, al fin y al cabo México lo necesita para acabar con la corrupción, el nepotismo y otros ultrajes en contra del “pueblo bueno”. Lo que sí no debemos tragarnos es la mentira de que AMLO no sabía de esta iniciativa anticonstitucional, pues la extensión del período Zaldivariano fue totalmente palacio.

 

Por si los actores que autorizaron esta chicana les queda un poquito de vergüenza, podrían rectificar su entuerto argumentando que Raúl Bolaños los engaño, como dijeron algunos senadores de la “oposición”. Y deben agregar con humildad, “que cuando se dieron cuenta de su magnicidio se fueron para atrás y que el día menos pensado rectificarían su burrada”, para decirlo suavemente. López Obrador, por su parte sufriría menos bajos de la Cámara alta. Simplemente diría que cuando Saldívar terminé sus cuatro años al frente de la Corte, se lo llevará como asesor en jefe a garrapatear la nueva Reforma del Sistema Judicial, y colorín colorado. Esta es la solución perfecta para desenredar este enojoso como vergonzoso entuerto. Claro que esta sería una solución que tendría una menor desprestigio para presidente, a menos que requiera a Zaldívar para tapar desprestigios mayores…