UNA ENTREVISTA CON LÓPEZ SÁNEZ

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El pintor de la nostalgia ve hacia adelante: Mazatlán está mejor hoy que antes

Antonio López Sáenz es el pintor de Mazatlán y el de todos los puertos. Retrata la nostalgia de los años en que ayudaba a su padre a revisar los barcos que llegaban del mundo, y plasma la actualidad de cruceros turísticos, de aires renovados que generan un ambiente en que no encontramos todos.

A la vista de su más ambiciosa retrospectiva, el pintor mazatleco destaca su fascinación por estas ciencias digitales que dan la oportunidad de reproducir, de llegar a más gente, de incorporar nuevos elementos a un trabajo que no por personal rechaza la universalización.

Por el contrario, al saludar al público de Sinaloa enlínea, López Sáenz reconoce que no conoce el mundo del internet. Los felicito, porque yo no tengo la menor idea de cómo funciona.

En la charla recuerda cómo en sus tiempos fue influenciado por Diego Rivera. Todos nos influenciamos, lo que hacemos es luego procesarlo y digerirlo, pero siempre hay una influencia que nos enriquece hasta llegar a conformar una propuesta propia.

La idea de esta muestra retrospectiva nació cuando él estaba hospitalizado. Su familia le hizo ver la necesidad de sacar muchas cosas que están en su casa, en su taller, y que merecerían ser conocidas por el público. Le entusiasmó tanto que insistió en que le empezaran a llevar materiales para analizarlos en la cama. Por supuesto que no lo atendieron, de modo que debió esperar a que lo dieran de alta para empezar a organizar.

La presentación de esta exposición llamada TODO Antonio López Sáenz COLECCIONES DEL ARTISTA, se llevó a cabo en el Museo de Arte, donde estarán expuestas, a partir del sábado primero de febrero. Chispeante, el pintor posa para los fotógrafos, ofrece ángulos, cambios de pie, narra anécdotas.

Durante la entrevista da una muestra de lo que es la vitalidad, por encima de los años. En una comparación entre el Mazatlán de ayer y el de hoy, rechaza agregarle alguna cosa.

-No le puedes poner nada, Mazatlán está mejor ahora que antes, yo me fui a México porque aquí no había nada, había carnaval y Rigo (Lewis) para rato, pero no había nada más. Hoy hay arte, música, hay un Instituto de Cultura, hay orquesta, hay muchas cosas de las que podemos sentirnos orgullosos, que podemos disfrutar.

Dos temas aparecen imperiosos en su plática: la pertenencia al Colegio Sinaloa, donde se jacta de compartir con gente grande de la entidad “y ellos conmigo” y su arranque artístico con una exposición de la Universidad Autónoma de Sinaloa, de la que hace una encendida defensa, condenando el hecho de que sea sometida a restricciones económicas a pesar de sus grandes logros y alcances.

La presentación de esta exposición adelantó el resultado: todo un éxito de público que hizo filas para tomarse la foto con el maestro, opiniones profanas maravilladas de cada cuadro y cada estampa digital que es colocada al pie de su lugar. López Sáenz no se detiene. Va de una idea a otra, de una expresión a otra, de un entusiasmo a la alegría manifiesta. Cualquiera que tuviese ese talento reaccionaría igual.