Tsunami en Mazatlán, Mitos y Verdades

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*Improbable un tsunami de graves consecuencias

*En tiempos de tormentas, las olas son de 4 a 6 metros

Se requiere de un evento extraordinario, un sismo de grandes magnitudes –lo cual es poco probable-, para que se produzca un tsunami en Mazatlán de consecuencias catastróficas; esto prácticamente no lo veremos en el puerto, dice en este segundo trabajo el ingeniero Alfredo Galaviz Solís, al hablar de los mitos y verdades de los sismos y la formación de los tsunamis en el Pacífico Mexicano.

Desde sus oficinas, pegadas a la playa en el Centro de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, el egresado de geología en la Máxima Casa de Estudios de México explica con mapas cómo Sinaloa está dentro de una región de sismicidad, luego de que por las costas de Baja California Sur y Norte corre paralela la Falla de San Andrés y que llega hasta San Francisco, California, en los Estados Unidos, una placa que se va desprendiendo y que un día, tal vez en cientos de años, las californias queden como una gigantesca isla.

En caso de un sismo en el Golfo de California la fuerza siempre será menor por el tipo de placa continental y, en consecuencia, las probabilidades de un tsunami son remotas, pero aun así siempre hay manera de informar y alertar a la gente.

De otra parte, Galaviz Solís aunque se produzca un sistema fuerte, de 9 por ejemplo, las costas son rígidas, hay mucha altura por la sierra y las más bajas están alrededor de 20 metros en promedio del nivel del mar.

Reconoció que los oleajes de tormentas tropicales, que alcanzan hasta 6 metros de altura, son como pequeños tsunamis. Una realidad en el sismo es que produce ondas que se esparcen a 800 kilómetros por hora, y los tsunamis se traducen en una ola gigante de hasta 16 o 20 metros de altura, pero un fenómeno de esa naturaleza es difícil verlo en las costas mexicanas.

Dice que el oleaje más fuerte en las costas mexicanas alcanza los 5 y 6 metros y sucede cada año en algunos lugares de los estados que dan a los Océanos Pacífico y Atlántico. En el caso de Mazatlán y en el supuesto de un tsunami, las tres islas servirían de cobijo, además de El Malecón y Paseo Olas Altas serían un dique por su estructura rígida.

Más adelante, informó que no se necesita ir muy lejos ante la probabilidad de una alerta de tsunami; en Pradera Dorada, en lo que fueron los terrenos del

Tecnológico de Monterrey, esa es una zona alta, con unos 22 metros de altura y es un refugio natural, no hay que irnos hasta los cerros de Concordia.

El ingeniero Galaviz Solís dijo que entre las autoridades existe una cultura sobre la protección civil para los casos de evacuación y de alerta ante fenómenos de la naturaleza.