Tercera Llamada… Otra vez la burra al trigo

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Ismael Estrella Guerrero

 Que Siempre no quieren tiburonario en el Acuario Mazatlán:

 “Que sea delfinario”; Ipse Dixit, Jorge del Rincón, director del lugar.

Y conste, no es la primera vez que se quiere cambiar el destino inicial de ese lugar que comenzaron a construir el 2010 y que supuestamente lo culminarían dos años después de acuerdo a su proyecto inicial, y que posteriormente, el mismo alcalde Carlos Feltón, lo anunció: En tres meses será terminado.

Pero resulta que nada de eso es realidad.

Vayamos al comienzo:

Durante la gestión de Jorge Abel López Sánchez (2008-2010) comenzaron los trabajos de construcción, considerándola como una obra que le daría un valor agregado al Acuario.

Luego le tocó el turno a Alejandro Higuera (2011-2013) y ocurrió lo de siempre cuando hay cambio de administración municipal- y peor cuando es de otro partido político- no hubo continuidad en las labores. Quedó en “stand by”

La cosa no terminó allí…

Y es que resulta que después de once meses de trabajos de lo que sería un tiburonario, Higuera salió con otra forma, que había que demolerlo dizque por fallas técnicas, porque cuando se llenara de agua reventaría y quién sabe qué linduras más.

Quiso que la infraestructura que ya estaba casi terminada en lo que era el estacionamiento del acuario, se convirtiera en delfinario.

El señor no quería tiburonario.

Desistió al final de cuentas aunque no muy convencido

Después tras “concienzuda y exhaustiva” revisión, encontraron las presuntas anomalías, algo que únicamente ellos conocieron, pero que provocó que grupos de la sociedad pegaran el grito en el cielo exigiendo que no lo tiraran, que dejaran checar a otros que conocían de hidráulica de suelos y todo lo concerniente al asunto, para que lo inspeccionaran y dieran su diagnóstico.

Desde luego que no ocurrió así.

Quería derruirlo, dejando que se tiraran 20 millones de pesos a la basura, que en aquel entonces fue el costo inicial- hoy ya vale casi el doble, si no es que más- ¿Se imagina usted lo que era derrochar tal cantidad de dinero de esa forma?

No más de imaginármelo, lloró.

Que fácil le resultó decir, “que lo tiren”.

Cabe mencionar que desde su comienzo en la administración, Higuera la tomó en contra de ese espacio, aduciendo también que se había gastado el doble de lo que inicialmente costaría. Hizo como acostumbra su movimiento mediático para denunciar a “todos los que estaban involucrados en lo que consideró un gasto que no tenía razón de ser”.

¿Y qué pasó?

Nada.

Anteriormente a lo que planeaba, tirar los avances del tiburonario, le demostraron que no era cierto lo que decía, incluso, con papeles el ex director del Acuario, Eliézer Zúñiga mostró todo lo que se había gastado y cómo- incluso, según dijo- tuvieron un buen ahorro en la obra.

Pero como a Higuera le gusta cobrárselas todas, no dejó así las cosas.

Esperó, esperó, hasta que llegó esa nueva oportunidad, de querer cambiar las cosas.

Sin embargo, para hacer lo que quería, en algo que por obligación tenía que darle continuidad tomando en cuenta lo que representa para el puerto, en este caso en el ámbito turístico, tenía que demostrar plenamente que técnicamente si resultaba un peligro.

De lo contrario, todo quedaba como un mero capricho revanchista, como quedó demostrado al paso de los años, porque la infraestructura siguió en pie, pero nunca de los nuncas hizo por terminarlo, y ahora, de nuevo vuelven a insistir en lo del delfinario, dizque porque atrae más al turismo, sin embargo existen normas internacionales que hablan de los riesgos que pueden ocurrir en caso de tener a los delfines en cautiverio.

Aducen que resultaría más barato su mantenimiento.

Por lo pronto, nuevamente el Acuario vuelve a ponerse en el ojo del huracán y a cómo se ven las cosas, ya no sabemos para cuándo quedará totalmente terminado.

Lo bueno es que ya no han dicho que hay que derrumbarlo porque no sirve lo que hicieron allí. 

ismael.estrella@live.com.mx