SOBREVIVIENTE DEL HURACAN ISMAEL

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Estuvo a la deriva por 24 horas y veinte días después volvió a pescar

Fredy Eliazar Noriega es un motorista como muchos otros que hoy van y vienen por el Parque Bonfil, trabajando en la preparación del barco en que saldrán a la pesca del camarón. Lo que le hace diferente es su experiencia como sobreviviente de un barco hundido durante el huracán Ismael, en 1995. FREDY iba a bordo del barco Michel Cárdenas Abel, junto con parte de la familia Michel y otros compañeros. Todos murieron, excepto él, que casi por milagro logró salir de la cabina del barco, donde se refugiaron para evitar que los barrieran las enormes olas, tan altas como un poste.

Reacio en principio a narrar una historia que todos concen en el muelle y que con frecuencia le hacen repetir, termina aportando elementos que incluso los entrevistadores pasaban por alto.

Por miedo, cometimos el error de encerrarnos, de atrancar puertas y ventanas, de modo que nosotros mismos nos tapamos las salidas para elcaso en que el barco se volteara o se hundiera, como finalmente pasó.

Al llegar ese momento, FREDY sentía que su momento había llegado. Con el agua al cuello y el barco hacia abajo, vio la puerta abierta, pero en ese momento cayó encima el chinchorro, que nunca hubiera podido mover yo solo. Por suerte fue sólo la parte final del paño, de modo que al fin salí, cuando ya prácticamente estaba ahogado.

Se hizo de unas boyas “morritas”, que no me podían, pero que me ayudaron a sostenerme. En su deriva se topó con los cuerpos de sus compañeros de tripulación, a quienes se animó a revisar por si traían algún salvavidas, algo que le ayudara, pero fue inútil.

El último cuerpo que me topé sí me dio miedo. Seguí adelante y para esas alturas ya me había quitado la ropa para aligerar el peso. De repente llegaban animales del mar, que me testereaban para ver si ya estaba muerto y comerme, entonces había que moverse.

Por fin salió a una isla frente a Altata.

Es frecuente escuchar que las tripulaciones no fueron avisadas a tiempo de la cercanía del ciclón. FREDY lo toma con tranquilidad. Es que no había tantas comunicaciones como ahora. El aviso llegaba a las seis de la tarde y ya no teníamos más hasta el otro día por la mañana.

Nosotros sabíamos que venía el ciclón, pero no creíamos que nos fuera a alcanzar, ustedes saben, veníamos a buscar refugio, pero trabajando, y de repente ya lo teníamos encima.

Contra lo imaginable, apenas se vio en tierra, tomó la decisión de volver inmediatamente a pescar.- Los patrones me perdonaron lo que yo debía, me apoyaron para sostenerme en tanto volvía a la pesca, me ofrecieron un psicólogo, pero yo les dije que no, que no estaba loco. Frecuentemente recuerda su situación y a sus compañeros de accidente, a quienes menciona por sus nombres: Miguel, Ricardo Michel, Abel Michel, Jose Noé Michel, Silvano Zamudio, Miguel Delgadillo, Leovardo y Manuel.

Veinte días después ya estaba de nuevo en el mar, en el mismo barco que todavía ahora tripula. Y en esa misma temporada, cuando andaban de pesca por el sur, cerca de Chiapas, que se les deja venir un norte (es casi como el ciclón, explica). De inmediato se empezaron a encerrar, pero yo ya tenía la experiencia, así que les aconsejé dejar todo abierto para tener por dónde escapar. Afortunadamente no fue necesario.