¿QUÉ HACE UN NIÑO VENDIENDO ROSAS A LAS DOCE DE LA NOCHE?.

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– Advierten de trata de personas en el turismo aquí en Mazatlán.

– Según investigación, dos de cada diez prestadores de servicios dan información a turista sobre donde operan menores.

El tema resulta escalofriante, máxime cuando un enorme porcentaje de quienes se desenvuelven en la industria o aspiran a desempeñarse en la misma lo ven como un tema lejano, de otro mundo.

La trata de personas en el sector de viajes y el turismo, al igual que en cualquier otra actividad del mundo, es un atentado contra los derechos humanos, expresa de manera contundente Francisco Andrés Calderón, estudiante de intercambio proveniente del lejano país de Chile.

53 por ciento de los entrevistados en el ramo consideran que los niños deciden prostituirse por decisión propia, señalan los resultados de la investigación que presentaron las jóvenes Susana Rubio Rueda y Carla Gabriela Ávila.

Esto ocurre en Mazatlán, lugar donde desde el año de 2007 los medios de comunicación empiezan a registrar este tipo de casos, tal como nos recuerda Ángela Velarde Madrigal. El lugar: Tec Milenio. Auditorio atestado.

El espacio: El foro donde se aborda y discute el tema “La prevención de la trata de personas en el sector de los viajes y el turismo”. Hay autoridades federales, estatales y académicas presentes.

El objetivo: vincular a las instituciones en el combate a estas prácticas, fomentar la ética entre prestadores de servicios y crear políticas de concientización.

Ya existe un Programa Nacional contra la Trata de Personas en el Sector de Viajes y Turismo que inició en el 2010 y arrojó la creación de un Código de Conducta Nacional para la Protección de Niñas, Niños y Adolescentes en Sector de Viajes y el Turismo (CNPNNA). Se estima que a nivel mundial, de acuerdo con la ONU, existen año con año 12 millones de víctimas, incluidas 2.5 millones de niños a quienes se les lleva a otros países y se les cambia de nombre.

La trata de personas es un crimen contra la humanidad que ocurre ante la impunidad e indiferencia que hace que las víctimas se conviertan en objetos ante la falta de afecto, la pobreza, la promesa de una vida mejor que los lleva a ser privados de su libertad.

“No compartas información personal en Internet”, “No confíes en cualquier oferta de trabajo”, son algunas de las alertas.

En este fenómeno interviene la delincuencia organizada que fomenta la industria del tráfico de indocumentados, el turismo sexual, la pornografía, la trata de personas.

Después de África, está el Caribe, pero esto puede llegar con fuerza a Mazatlán.

Si bien el turismo trae efectos positivos en la economía también no hay que perder de vista los negativos que van más allá de la simple transculturización.

La Organización Mundial de Turismo afirma que desde el 2008 ha habido un crecimiento sostenido del flujo turístico que inició con un 4 por ciento y alcanzará el 120 por ciento en el año de 2020; pero también señala que los efectos negativos pudieran alcanzar el 80 por ciento.

En el propio portal de Sectur Nacional se señala a Cancún, Acapulco, Puerto Vallarta y Los Cabos como lugares donde se ha detectado este fenómeno que atrae a ciertos turistas de Estados Unidos, Canadá y Europa. En Mazatlán, nos recuerdan los ponentes, se ha registrado en medios escritos casos desde el 2007 y 2011; incluso el de una escuela infantil en la colonia Valles del Ejido que llegó a trascender en medios nacional y que motivo denuncias ante la CEDH y la CNDH.

Algunos de los resultados de las investigaciones arrojan que, sí bien el 28 de agosto de 2012, en Mazatlán setenta empresas turísticas se comprometieron a aplicar el Código Nacional de Conducta para la Protección de Niñas, Niños y Adolescentes en el sector de Viajes y el Turismo; y al hecho de que es un destino considerado de turismo familiar; dos de cada diez prestadores de servicios si dan información al turista, con un intermediario, sobre donde operan menores de edad.

Sin embargo y a pesar de que el 32 por ciento de los consultados tiene conocimiento del Código; 53 por ciento consideran que los niños decidieron prostituirse por decisión propia; un 35 por ciento creen que es más seguro tener sexo con menores de edad y un 58.8 por ciento llega al extremo de considerar que el clima y el ambiente influyen en que se quieran prostituir.

Las propuestas de los ponentes coinciden fundamentalmente en la necesidad de informar y sensibilizar a la sociedad; establecer una certificación de prevención en prestadores de servicios turísticos; crear herramientas de capacitación y formación a servidores públicos sobre dignidad humana y prevención del delito con la intervención de organismos de derechos humanos.

Otras propuestas van en el sentido de impartir el Código de Conducta referido como parte de una asignatura en preparatorias y universidades y en cursos y talleres en escuelas técnicas; amen de una rápida capacitación a empleados de nuevo ingreso en empresas turísticas.

Y es que en este último punto, organizaciones como Save The Chlidren o el CPAT Internacional destacan que el personal de contacto influye en la motivación del fenómeno; a pesar de que el niño nunca es el culpable. De ahí, sentencian, en Mazatlán, ¿Qué hace un niño a las doce de la noche vendiendo rosas, por el Malecón o la Zona Dorada?.