PUESTEROS ESPERAN CARNAVAL PARA ALIVIANARSE.

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–      Muchos de los permisos son para venta específica y no pueden cambiarse.

–      Ahorita las ventas son bajas y el Carnaval es la esperanza de volver a obtener buenos ingresos.

–      La comida se vende todo el tiempo, pero ahora los precios golpean.

Mariano Quintero es contundente: “Para mí las temporadas son iguales, el giro de mi permiso solamente me permite comerciar con pilas, extensiones y relojes; si quisiera vender otra cosa tengo que cambiar y eso es otra feria”.

Afortunadamente para él, reconoce, es de los pocos que están establecidos en ese giro en el primer cuadro de la ciudad. El abre en la Aquiles Serdán, afuera de conocida tienda de ropa.

Luis Tirado tiene 18 años vendiendo fruta y aprendió desde temprano que lo mejor para ganar unos centavos es manejarse con la fruta de la temporada y, ahora con la fruta exótica que cura enfermedades: jujube, carambolo, guayaba china gigante, guanabana y chirimollo. Intentó con la Yaca pero no funcionó por ser un fruto muy grande y por lo tanto costoso. ¡Si de por sí, la gente reniega del precio!, y como no renegar si la guanabana esta a sesenta pesos el kilo.

Empezó con una carreta que cubría dos metros y medio por los que debía de pagar el piso diario; ahora, después de muchas batallas dice le han dejado expandirse un poco. Su puesto llama la atención por los cientos de abejas que lo visitan; hoy le ayudan su hija y su nieto.

Los tacos de birria están a doce pesos, los ahogados a catorce, la orden a 45 y la media a 35. Empezó a afuera de la zapatería de la Leandro Valle y de hace un tiempo lo movieron, la culpa fue de los trabajos del corredor histórico.

“La comida siempre se vende compa. Siempre es la misma, hay clientes de siempre y gentes que llegan pero son pocos los nuevos. La comida es generosa pero matada, la neta la chinga no esta en la cocida sino en la picada”.

El caso es que los puesteros, semifijos y fijos del primer cuadro de la ciudad y los que se ubican en los alrededores del mercado Hidalgo de la colonia Juárez siguen vendiendo lo mismo.

Pueden variar en las temporadas, solamente aquellos que venden fruta, dulces, juguetes y ropa pueden variar su oferta acorde a la temporada o la fiesta.

Por la calle 13 de Abril, a la vera de la acera del Hidalgo existen cuatro vendedores que expenden lo mismo: nopales, tamales colorados y camarón seco; y ahorita venden también tamarindo y la novedad que es flor de calabaza. No hay envidias han creado una hermandad! Se cuidan y preguntan por sus seres queridos y echan “la guaguara todos los días”. A veces hasta intercambian entre ellos tamales colorados por habaneros o verdolagas cuando quedan a las dos o tres de la tarde.

Aún así, en este Carnaval, aunque pareciera que no tuviera alguna relación esperan mejoría de ventas.

Al igual que Isela Noriega, que sabe que en tiempos de calor es cuando más vende los lentes oscuros “lamentablemente, güero, aquí a la vuelta enseguida de la carreta de tacos de cabeza esta invadida la banqueta de vendedores de lentes y de cintos.

Y sí, por la Genaro Estrada, cerca de los baños de vapor, tres jóvenes ocupan más de diez metros lineales con lentes y cintos de todo tipo.

Comprobamos que es cierto lo dicho: enseguida de ellos la carreta de tacos esta atiborrada. ¿Sera cierto, eso de que los mexicanos somos un pueblo con hambre perpetua?.