Ni TIBURONARIO NI ELEFANTARIO, SINO……

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ELIO EDGARDO MILLÁN VALDEZ.

Para que el edificio del malogrado tiburonario no sea una inversión perdida, propongo que se le cambie de destino y se convierta en uno de los tantos “santuarios” que a continuación les propondré,

1.- Transformarlo en insectario con una inmensa colección de animalitos: abejas, libélulas, hormigas, chapulines de a de veras, palomillas y toda la fauna invertebrada que se pueda conseguir. Para tal efecto será necesario compartimentar al ex tiburonario, para que en cada estanco se acomoden a los insectos que no se coman los unos a los otros y los otros a los unos. Propongo al maestro Valle para que jefature esta nueva institución.

Esta propuesta no es una broma pesada contra nuestras infaustas autoridades; el insectario sería el solaz de los niños y de otros no tan niños. Con ese coctel de animalitos los infantes podrían hacer colecciones fotográficas y videográficas de ese submundo animal, y con toda seguridad, no lo dude usted, la educación saldría ganando en esa inmensa asignatura.

2.- O en su caso qué el Ex sea convertido en un torreón donde se festejen todas las gestas donde los mazatlecos hemos triunfado contra los invasores y los traidores a la patria a lo largo de nuestra dilatada historia. Pero esta idea debe complementarse, porque no es mala per sé, con la creación en un museo histórico donde los héroes que nos dieron patria sean momificados o se les hagan réplicas de cera. Porque de que se lo merecen, se lo merecen.

De nuevo los niños saldrían ganando, sobre todo porque en las aulas la enseñanza de la historia les entra por un oído y les sale por otro; y porque en los niveles superiores esta materia simplemente la consideran de “relleno”. Propongo que el encargado de esta nueva institución sea el profe Rincón, que en materia de historia lo que no sabe lo inventa.

3.- Propongo también que el ahora elefantario deje de serlo por el bien de todos, y sea convertido en biblioteca pública, toda vez que las que existen en Mazatlán son muy viejas y su acervo es antiquísimo. Se comprarían libros que todavía huelan a tinta y no a comején como los que hay en nuestras vetustas bibliotecas, adjuntándole libros virtuales. Habría para mi gusto, estantes en forma de caracol y en medio una escalera caracoleada, que no es lo mismo, para que todo mundo en edad de leer tome el libro que quiera.

Esta conversión sería una enorme contribución a México y a los mexicanos, pues los que habitamos en este suelo patrio no leemos ni en defensa propia: apenas leemos 2 punto y feria de libros al año por piocha. Además sería una atractivo adicional ver a los niños y jóvenes leyendo libros justo ahí donde pasan miles de turistas extranjeros. Podría ocurrir, porque el azar cuenta, que gracias a estos lectores peripatéticos seamos llamados internacionalmente: Mazatlán, la ciudad lectora, o algo así. No tengo propuesta para responsable de la biblioteca, aunque podría ser el Maestro Pérez Virgen

4.- O que este monumento a la ineficiencia y a la corrupción, sea convertido en criadero de pajaritos, lo que sería un pajaritario. Esta propuesta no es una indejada. Hace por lo menos cuatro años que estos pececillos no han llegado a las costas mazatlecas. Recuerdo que su arribo se convertía en una fiesta: las doñas llenaban cubetas y cubetas y los restauranteros bodegas y bodegas, justo cuando el piojillo empezaba a enseñar sus afilados dientes.

Aunque no sé si esto sea posible tal y como está diseñado actualmente el ex tiburonario. Pero estoy seguro que se le invertiría muy poco dinero para adecuarlo, de tal suerte que si este proyecto fracasara no perderíamos ni la décima parte de 80 millones que hemos tirado a la basura con la construcción del elefantario. El gran problema sería como se distribuiría la

producción de esos pececillos, por que si los pajaritos se los dan a los grandes restauranteros, en vez de dárselos a la doñas, esperanza de que la gente jodida le fuera bien con el pajaritario, estaría perdida. Propongo que el pajaritario sea dirigido por algún distinguido miembro del Consejo Ecológico de Mazatlán.

5.- Pero una idea que no es tan mala, sería que el ex se convirtiera en un monumento que rememorara la vieja época, aún vigente. Y dejarlo donde está para que se fuese derruyendo poco a poco, con el objeto de que las nuevas generaciones aprendieran que en México se podían hacer mil trapacerías con el erario público sin que los sinvergüenzas que las cometían fueran juzgados y sancionados con todo el rigor de la ley.

¿Pero habrá una nueva época donde reine la rectitud republicana? Bueno, estoy suponiendo que esta nueva época empezará cuando entren en vigencia las leyes que conformarán los sistema nacionales anticorrupción y de transparencia. Pero qué tal si el Congreso se hace guaje y no aprueba esas leyes. Pero supongamos que las aprueba pero solamente para que todo cambie y todo siga igual…. Y entonces el monumento rememoraría no una nueva era, sino un nuevo acto de simulación.

Por lo tanto sostengo las cuatro primeras propuestas y retiro la última, no vaya a ser… Pero estoy seguro que existen innumerables propuestas para que nuestro el edificio del Ex tiburonario, bautizado como elefantario, no lo perdamos del todo. Estaremos esperando sus propuestas. Mazatlán las necesita.