MIGUEL ÁNGEL OJEDA

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El MAGO QUE HACE DANZAR A LAS CIUDADES. 

ELIO EDGARDO MILLÁN VALDEZ

Árboles retorcidos, calles con una perspectiva sinuosa que dan la idea de un movimiento súbito, edificios cuyas aristas curvilíneas danzan con una melodía encantadora de serpientes, constituyen el mundo estético de Miguel Ángel Ojeda, pintor sinaloense nacido en Culiacán.

Después de conocer algunos de sus cuadros, decidimos entrevistarlo, y lo logramos en el centro del Museo de Arte de Sinaloa. El edificio espléndido del MASIN es un escenario perfectamente acústico, y estaba ahora desprovisto de las exposiciones que suelen adornar la planta baja. Las palabras del maestro de la Universidad Autónoma de Sinaloa resuenan, imponiéndose alsilencio del recinto.

 

EE- Le suelto una propuesta, a manera de introducirnos en su arte: Miguel, antes de que empecemos a hablar de tu gran trabajo artístico, cuéntanos por favor tus generales, nombre, apellidos, familia, hijos, profesión, etc.

 

M. Bueno, te lo agradezco. Que bueno que estás aquí porque hace mucho que no te veía.Mis generales son de líneas muy cortas, como tú dices soy Miguel Ángel Ojeda, soy de Culiacán, Sinaloa, soy egresado de la UNAM como arquitecto y mi pasión ha sido el arte toda la vida. Mis primeros recuerdos de hecho son de aquí. Yo podría resumir lo anterior  como mis generales. Mi identificación es así, como de papel.

 

EE-Miguel Ángel, seguramente como arquitecto estás haciendo proyectos para un mundo vertical y sin embargo tu pintura es un mundo que ulula en el vaivén del viento.

 

M. Bueno, es que la arquitectura tiene muchísimos paisajes y uno de esos paisajes es precisamente destruir para construir. Pero mi pintura tiene que ver con la infancia. Yo descubrí mi perspectiva cuando me dormía en los pisos de las ciudades; sobre todo Culiacán. Como siempre ha sido muy calurosa esta región, y pues yo me dormía en los pisos de cemento pulido.Y en esa perspectiva de ver desde abajo hacia arriba hacía, me perecía que las cosas se ondularan. De ahí vienen las primeras imágenes.

 

EE- En uno de los recuadros de tu obra un escritor señala que tú ves más allá de lo evidente, pero tú ves las cosas fluyendo en el viento.

 

M. Tiene que ver con la distancia. Yo descubrí la distancia cuando tenía 3 años y medio.  Nací por la avenida principal de Culiacán, la Avenida Obregón, cerca de lo que es ahora el Boulevard Zapata. Entonces mi mamá nos tenía prohibido que cruzáramos la avenida. Y a pesar de la prohibición, en un acto de osadía a las 5:30 de la tarde, no como el poema de Sánchez Mejía, pero a esa hora, con el patrocinio de mi hermano, cruzamos la avenida. En ese instante estaba desesperadísimo por voltear y ver mi casa a esa distancia. Esa postal nunca se me ha olvidado: pues cuando volteé a la distancia de la banqueta el frente mi casa, una especie de bocacalle, también vi la profundidad ondulada de la tarde. Esos recuerdos los proyecto siempre en mis pinturas.

 

EE-¿Tú obra tiene parecido con otra obra? Vine revisando con mucha atención tu trabajo, y me parece esplendido. No recuerdo haber visto otra obra dedicada a encontrar esas formas tan bellas de torcer la ciudad, los muros, inclusive a las personas que vuelan en el cielo poblado de nubes que vuelan en reversa.

 

M. No hay exactamente un antecedente. Estoy creando el estilo desde 1994. Claro que tengo muchas influencias, por ejemplo, de Chagall, Van Gogh, de algunos pintores oaxaqueños y, sobre todo,de El Greco, por sus profundidades. El siempre pintaba ciudades atrás de los personajes, pero sus personajes son no ondulados sino espigados, no regordetes como los de Botero. Yo simplemente los ondulo y en lugar de poner, como en el tiempo del Greco, ángeles porque generalmente eran cuadros místicos, yo pongo la banda, porque la banda nos representa en el estado de Sinaloa; esa banda que amenizaba las fiestas en las escuelas primarias donde yo estudié.

 

EE- Sí, pero en el caso de El Greco siempre hay personajes detrás de las ciudades, pero en el caso tuyo las calles aparecen desiertas. ¿Por qué?

 

M. Porque el personaje viene siendo la ciudad misma, por lo general no necesita personas; los pisos: las vigas, los muros inclinados y las fugas que les pongo, a veces, con una ventana abierta, o inclusive los “techos” con vigas sin techo. El cielo entra a las habitaciones, entra a las casas, y no nada más el cielo, entran también las nubes.

 

EO. Y habitaciones de puertas abiertas que conducen a otras puertas igualmente abiertas…

 

M. Siempre hay una fuga en todos mis cuadros, hay una fuga como composición: eso tiene que ver con las pinturas del Renacimiento: Ti tú ves a la Mona Lisa que es el ejemplo clásico, está en un interior pero siempre hay un exterior atrás de ella que es la fuga, tal vez siempre andamos buscando un escape se nosotros mismos como seres humanos, y la fuga como un elemento pictórico es fabuloso.

 

EE. ¿Y no te pierdes en esa ciudad? A ver tu ciudad le encontré un raro parecido a Él Rosario, cuyas calles conducen a ninguna parte y, en esa desubicación, de repente la gente se te pierde…

 

M. Bueno, los escritores lo han dicho muy bien: Octavio Paz mencionó en el Laberinto de la Soledad que la vida (que) es un perderse es también un encontrarse ¿no?  Si existe todo eso en un cuarto que conduce a otro cuarto, pero a la vez en ese cuarto están todos los que tú estás buscando.

 

EE- ¿Cómo caracterizas tu obra? ¿Hay algún adjetivo, algún sustantivo que señalé: Miguel Ángel produce tal ogra y se llama de tal  manera?

 

M. No, porque ese es un trabajo de los eruditos, yo digo que simplemente estoy pintando mis recuerdos. Los eruditos que se encarguen de ponerle el nombre que quieran.

 

EE-. ¿Pero tú no tienes una caracterización?

 

M. Bueno, la característica viene siendo esa: que ondulo las cosas, que mezclo el cielo que es diurno y nocturno a la vez, que el viento entra y surca por todos los espacios.

 

EE. Te comentépreviamente que la novela el viajero del siglo, de Andrés Neuman, en la ciudad de Wandernburgo el viento curva a la Catedral,  las casas y a las personas. ¿No crees que esta novela se inspiró en tu obra?

 

M. Bueno, hay los famosos vasos comunicantes que no tienen tiempo ni memoria; pero el personaje de la ciudad está en mí desde la infancia.

 

EE-Infiero que tuviste una infancia feliz, aunque lo que pintas corresponda al siglo XIX.

 

M. Sí, pero lo recreo con la infancia, por ejemplo me acuerdo muy bien donde estaba el Hospitalito del Niño, eran unos campos donde el Pachuco Villa, que fue el benefactor del béisbol infantil, ahí empezaría su carrera. Yo me distraía en ese entonces viendo jugar, entonces todos esos recuerdos amables los traigo a la pintura.

 

EE- Tu pintura es muy colorida, llena de imágenes, de música, gatos y matrimonios en medio de edificios medio borrachos. ¿Es una manera de hacer poesía?

 

M. Sí, es una manera de hacer poesía; la poesía debe estar inmersa en todas las actividades de nuestra vida, y los gatos, pues, representan el demonio y los novios son el encuentro agradable de dos personas que perpetuán el futuro.

 

EE- Pero hablabas también del porqué es tan colorida la pintura?

 

M. Bueno, es que nuestro Occidente es muy colorido, las tardes y nuestros verdes no te los puedes quitar de la memoria.

 

EE- ¿Y los papalotes que flotan que significan?

 

M. Los papalotes en mis pinturas es porque tenemos mucho viento y sol en Sinaloa, todo eso aparece en mis pinturas; pero además con los papalotes me entretenía de niño.

 

EE- ¿Y cuando estás pintando tienes la idea en la cabeza, o la idea se va concretando con tus sentimientos, con tus recuerdos, con tus imágenes…?

 

M. Fíjate que todo a la vez, a mi me gusta mucho agarrar la carretera, me gusta mucho conducir en carretera; y cuando voy conduciendo voy viendo los paisajes pero también voy poniendo los paisajes de mi mente, y van surgiendo cuadros, y cuando llego a mi estudio intento bocetarlos, y claro ahí se va formando otro tipo de obra, pero claro, ya hay un antecedente.

 

 

EE. Un amigo tuyo -y amigo mío- te pregunta: ¿por qué pintas edificios que se están cayendo?

 

M. Sí, son edificios que tienen la fuerza de nunca caerse, se están moviendo porque tienen vida, son muros que te hablan siempre, son ventanas que siempre están abiertas, nunca están cerradas; son cielos que se meten a los cuartos, a tus salas, a los patios interiores…

 

EE- Octavio Paz afirmó que la obra, aparte de su calidad, para estar en el gusto del público necesita que el artista tenga un sinnúmero de relaciones. Cómo son actualmente tus relaciones en México y en el mundo como para que se exhiba tu pintura nacional e internacionalmente.

 

M. Bueno, ya que lo dices de esa manera, tiene mucho que ver con las instituciones tanto públicas como privadas, no nos buscan ni nos promueven; por lo general muestran muy poco interés por nuestros creadores?

 

EE- ¿Qué piensas hacer a futuro?¿Cómo vas hacer que tu obra llegue a Europa?

 

M. Bueno, para lograr este sueño necesitamos padrinos, y los padrinos uno no los escoge. Tiene que llegar alguien que le guste tu trabajo. Yo estoy exponiendo, tengo en puerta la exposición en el Musas de Hermosillo, Sonora, es un museo muy importante. No estoy parado, estoy ahí para que la gente vea mi obra. Espero que algún gobernador diga: “Vamos a apoyar a este muchacho para que la gente lo vea”. Por lo pronto yo estoy pintando.