MICHOACAN SANGRE, SUDOR Y LAGRIMAS

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ELIO EDGARDO MILLÁN

                Para Decirlo suavemente, a una semana del discurso inocente del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y que al día  siguiente anunciara la creación de la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, a cuya cabeza estaría el ex procurador mexiquense, Alfredo Castillo Cervantes y con él la llegada en tropel las fuerzas de seguridad, el parte es el siguiente:  

1.- Las fuerzas federales han tomado bajo su control prácticamente todos municipios de Tierra Caliente, región en donde está situado el ojo del huracán del conflicto y, por consecuencia,  evitaron un baño de sangre entre Templarios y Autodefensas, pues éstas ya tenían rodeado  Apazingán y estaban dispuestos a tomarlo  a sangre y fuego ese santuario de aquéllos; más allá de esta “detente” que no es cosa menor, no han apresado prácticamente ninguno de los líderes de primer y segundo niveles de aquel grupo de narcotraficantes; pero tampoco del cártel Jalisco, Nueva Generación y, hasta donde se sabe, los hilos de sus “negocios” permanecen intactos, aunque a una velocidad inferior por el repliegue táctico de sus mercaderes.     

2.- Por su parte, las autodefensas comunitarias que debían desarmarse y volver tranquilamente a casa porque estaban transgrediendo la ley, en un virtual desacato aún movilizan su arsenal de resistencia que consta de vehículos blindados, armas de uso exclusivo del ejército, chalecos antibalas y una nutrida red de avituallamiento e información. Pero más aún: vigilan a las fuerzas federales en el cumplimiento de sus tareas: ahora los vigilantes son vigilados. Los líderes más visibles de las Autodefensas han dicho a la autoridad que sólo de desarmarán cuando hayan  abatidos a los Caballeros Templarios.

BREVE TAXONOMÍA DEL LABERINTO DE LAS AUTODEFENSAS

            Porque ésta no es una guerra convencional, la situación no puede ser más complicada. Primero porque los autodefensas tienen una amplia base popular. A continuación se hará una breve taxonomía de las tendencias que articulan a las autodefensas, a sabiendas que en el flujo cotidiano de la movilización por la sobrevivencia, estas tendencias se reagrupan, se escinden y, no pocas veces, tienden a mostrarse como una y la misma cosa.  

1.- Porque si bien los Caballeros Templarios, como Chucho el roto, traficaron, robaron, extorsionaron a los propietarios de todas las dimensiones, se convirtieron en una fábrica productora de empleos para los más pobres de Michoacán, al tiempo que catequizaron a un inmenso segmento de la población y, asimismo, crearon la riqueza suficiente para comprar “indulgencias” a una miríada de políticos corruptos que, como si les hablará la Virgen, dejaron hacer/dejaron pasar a los Caballeros Templarios. (Véase en INEGI los índices pobreza y migración en la tierra de los Cárdenas).

            2.- Por su parte el Cártel Jalisco Nueva Generación, ante la carencia de Estado porque los  “república de los políticos” estaba en otra parte, muchos sectores lo vieron como una especie de salvador. La conclusión fue elemental para mucha gente lastimada: “Los enemigos de mis enemigos son mis amigos”. Algo parecido a lo que digo Mao Tse Tung en su tiempo: “Atacar todo lo que el enemigo defiende; defender todo lo que el enemigo ataca”. Por ello no es casual que las bases de apoyo de “Nueva Generación” sean también legión. Este Cartel,  además inserto en todos los poros de Michoacán, ha permitido a los líderes de las autodefensas, al parecer de todas las tendencias, ir y venir a Jalisco a diferentes diligencias, entre ellas ir  a curar a sus  heridos en la refriega y a proveerse de insumos para su movimiento.      

            3.- Las hay también autodefensas que, tras la negativa experiencia de apoyarse en la Familia Michoacana para derrotar a los Zetas, han jurado y perjurado que su cometido es expulsar a todos los cárteles del Estado, pues no quieren cambiar el yugo de los Caballeros Templarios por el del Cartel Jalisco, Nueva Generación, pues ya no quieren ser servir de escalón para  entronizar a otro cartel que venga nuevamente a subyugarlos. El médico José Manuel Mireles Valverde, líder de las autodefensas ciudadanas de Tepalcatepec, al parecer encabeza esta tendencia, cuyo sin expreso además de combatir a los narcos, están procurando convertirse en una fuerza política que les dispute el poder en todos los niveles a la clase política michoacana. Seguramente muchos políticos ofendidos y humillados por el régimen, como el mismo Mireles, están en la base de este movimiento que busca el recambio político en esa tierra de Juan Colorado.        

COMO CALDERÓN, PEÑA NIETO PERDIDO EN SU LABERINTO.

            Ante esta mezcla incendiaria en que se han convertido las autodefensas, con sus respectivas levas que suman cientos de pueblos y poblados, el gobierno sabe que no puede desarmarlas, pero también sabe que no puede permitirles seguir armadas. Pablo Ayala Enríquez (Noroeste.18/01/14),  ha propuesto una amnistía para salir de esa indeterminación  Pero este artificio no resuelve el problema, porque las bases del conflicto es política y militar y no jurídica, cuando menos en principio. En este aspecto habrá que vivir en la indefinición en el mediano plazo, a condición de que se trabaje con la doctrina Petraeus, según la cual progresivamente se van construyendo y/o reconstruyendo instituciones en las comunidades que giran alrededor del conflicto (Carlos Puig.17/01/14).  Ah, y por supuesto creando empleos, como mandató Andrés Manuel López Obrador, desde algún lugar de la patria.

             Por ello creo que la afirmación del periodista Raymundo Riva Palacio (Estrictamente personal.15/01/2014), en el sentido de que las Autodefensas le llevan la delantera al gobierno en materia de comunicación, porque la de éste está “coja”, es una verdad de Perogrullo. No podía ser, en efecto, de otra manera: no hay que olvidar que las autodefensas realizan esta tarea de boca en boca después de  años de estar implantados en sus comunidades. La tarea del gobierno es penetrar en esas redes de comunicación de las autodefensas con un discurso de esperanza, circunstancia que implica que la a un Michoacán de instituciones, requiera un programa que vaya mucho más allá de la actual estrategia de inundar ese estado de policías federales y soldados.

            Pero la prueba de que las cosas pueden cambiar tendrá que ver con el recambio de las autoridades cómplices, por acción o por omisión, en todos los niveles gobierno de Michoacán; pero también los partidos deben depurar a los militantes que han tenido relaciones con las mafias multimencionadas. El caos de este hermoso Estado es, en principio, una crisis de la clase política. El PAN, el PRI y el PRD no pueden seguir gritando: ¡Al ladrón, ahí el ladrón¡ Tienen que asumir con prontitud su reconversión. Si continúan con las mismas prácticas y, si por un error de cálculo político y financiero,  el gobierno federal se repliega en los días por venir, como lo hacía Calderón, Michoacán será una caldera que nadie podrá apagar, sobre todo porque tanto  al gallo de los narcos como  al gallo de las autodefensas, no les han quitado una pluma. Eso requerirá tiempo y, sobre todo, un esquema de gestión que no pueden ofrecer los profesionales de la demagogia, la prevaricación y la connivencia.