MICHOACÁN, EL GENERAL EN SU LABERINTO.

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ELIO EDGARDO MILLÁN

Los humanos, como sapiens/demens, a veces tenemos como resorte de la acción una zona que se haya entre el alba y el crepúsculo; sí, en ese “umbral” insondable situado entre la vigilia y el sueño; justo allí donde todos los gatos son pardos. Por ello no es un misterio que en ese arcón que esconde y enseña la complejidad de múltiples fenómenos que trastocan nuestra formas de pensar y actuar, la ética, la política y la ley se distancian, se acercan, se muerden, se arañan y, no pocas veces, se hacen guiño plagado de incertidumbre; porque ante emergencias de ese calibre, Machado nos dice: Caminante no hay camino/se hace camino al andar.

Michoacán de ti y de las autodefensas habla esta fábula. Algunos opinólogos simplemente se han dedicado a buscar simplemente culpables de ese proverbial desaguisado, que por supuesto los hay, pero no van, no ha ido más lejos. Gustavo Ogarrio, se inscribe es este cuadrante: “Esta crisis parece una escala más de la violencia formada por largos años de simbiosis entre crimen organizado y el Estado mexicano, y no un parteaguas que pueda impulsar un giro hacia alguna mediación política de amplia trascendencia y una transformación social de gran magnitud. A final de cuentas, en los últimos años ninguna violencia deshumanizada y bestial ha logrado revertir la ineficacia de los últimos gobiernos en su combate a la delincuencia, mucho menos ha logrado que el Estado mexicano asuma su responsabilidad ética y política en la desestructuración de toda la nación y en su transformación de un territorio fragmentado y ocupado por las corporaciones del crimen organizado (Gustavo Ogarrio. La Jornada 16/012014).

Sí, Ogarrio tiene razón; pero descuida que la emergencia de las autodefensas plantea un punto de inflexión en la que la connivencia entre narco y gobierno ha puesto en un estado de sobrevivencia a los tres niveles de gobierno, a los partidos políticos, al sistema judicial y a la clase política en general, porque a su manera han destapado la cloaca de una corrupción endémica que ya no será posible reciclarla en los “oscurito”, sobre todo porque la denuncia de la gente trae en ristre “cuernos de chivo” y porque fenómeno amenaza con extenderse a muchos estados del país. Las autodefensas y sus sucedáneos son, a un tiempo, la posibilidad corregir nuestras desventuras políticas o, en su defecto, entrar por la senda de donde Colombia ha salido, aún a cuentagotas. Creo que la emergencia de las autodefensas es, pues, un verdadero punto de inflexión para bien y/o para mal.

PERO HAY TAMBIÉN QUIENES SE HAN PUESTO LA MÁSCARA DE PURISTAS

Enrique Pérez, afirma: “Desde el gobierno federal no se percibe una actitud transparente sobre las autodefensas de Michoacán, a pesar de atestiguar su actividad, lo que lleva a pensar que tolerancia significa aprobación. Implica pragmatismo político y el reconocimiento a las limitaciones propias del Estado para asumir su papel como garante de la seguridad. También existe el riesgo de que se multipliquen en el país los grupos dispuestos a poner límites a los abusos de la delincuencia organizada y hacerse justicia por propia mano. El escenario actual y para el futuro se percibe enrarecido. Lo cierto es que se tendrá que aplicar la ley, aunque no podamos saber cuándo,

porque el pragmatismo del Ejecutivo Federal no tiende al restablecimiento de la paz en las regiones descontroladas como una prioridad. Primero están las reformas estructurales… (Enrique Pérez Quintana. Proyecto Sin Fin. 9/012014)

Estas buenas conciencias “juaristas” han replicado que ese gesto de “legalización” es un acto de violación de las tablas de la ley que constituyen el código genético de nuestra res pública. Carbonell, indica al respecto: “Un Estado que permita que cualquier grupo social compita violentamente por imponer las reglas de la convivencia, está en serio peligro de desaparecer como tal. En Michoacán es probable que se esté viviendo en una situación verdaderamente límite: la sociedad ha tenido que tomar las armas para hacer frente a distintos grupos de la delincuencia organizada que tenían (y tienen) amenazados tanto a las propias autoridades como al conjunto de la ciudadanía” (…) No obstante esa variable, Carbonell, afirma a rajatabla:: “No hay atajos que valgan; nadie dice que será fácil, pero no hay otra alternativa más que imponer el orden jurídico, hasta sus últimas consecuencias. Nadie duda tampoco de que eso será imposible sin el apoyo del gobierno federal, que es el único que cuenta con el aparato de inteligencia y la fuerza policiaca suficiente para pacificar ese bello estado de la república” (Miguel Carbonell. El Debate. 31/01/2014).

Carbonell pone los bueyes detrás de la carreta. En Michoacán, precisamente porque no había Estado que defendiera las vidas y el patrimonio de los calentanos, las autodefensas crearon con las armas en la mano la única forma de sobrevivir que les quedaba, dicho sea genéricamente. Y ahora Carbonell quiere imponerles un orden jurídico inexistente hasta sus últimas consecuencias, en vez de reconstruir o ir reconstruyendo el Estado de derecho para entender o someter en su caso, a las autodefensas que, como buenos actores, han fungido como ejércitos al servicio de los cárteles en la disputa por los territorios y las rutas para el trasiego de estupefacientes, y por supuesto ponderar la anchurosa leva que han construido los malosos a través del garrote y la zanahoria. Y, por supuesto, antes y después de todo este trabajo de minuciosa decantación, combatir frontalmente al narco de todas las raleas y orígenes. Sólo de esta manera podrán irse aclarando las aguas en Michoacán.

 

A LOS PACTISTAS MICHOACANOS LES GUSTA BAILAR EN EL VACIÓ

En el último ¿el último? zigzag el Gobierno Federal ha acordado con las autodefensas –¿con cuáles de ellas?- una especie de “armisticio” que les ofrece chamba y un combate a cuatro manos contra los Caballeros Templarios. En este acuerdo, según Reuter: “Los líderes de los grupos de autodefensa del estado de Michoacán han firmado este lunes un acuerdo con el gobierno de México, por el que se comprometen a institucionalizarse, incorporándose a los cuerpos de defensa rurales. Los cuerpos de defensa rurales forman parte de la estructura del ejército y la fuerza aérea y, de acuerdo con la ley, se integran “con personal voluntario de ejidatarios mexicanos por nacimiento que no adquieran otra nacionalidad, mandados por militares” profesionales (Jorge Dan López. Reuter 28 ene 2014)

 

Ante escenarios tan turbios en esa tierra de la Charanda, me parece bastante precipitado el acuerdo que el Gobierno Federal realizó con algunos líderes de las autodefensas. Cierto de frente a la amenaza de que las autodefensas dejaran su arsenal militar y se fueran a casa, bajo la amenaza de que si negaban se les iba a aplicar todo el rigor de la ley, ese pacto suena totalmente coherente, sobre todo porque evitó un baño de sangre y un seguro fortalecimiento de los cárteles. Pero ello no implica que esta legalización de facto sea el principio de la desmovilización de las autodefensas en Michoacán, al menos no de todas porque cada una de ellas tienen distintos intereses y, por lo que puede advertirse, tienen también distintas cosmovisiones que podrían aflorar con mayor nitidez cuando se toquen los intereses de la clase política michoacana coludida con el narco o se enderecen también las baterías del ejército contra el Cartel Jalisco, Nueva Generación, que hasta ahora han permanecido intocados.

En tal sentido, vale decir de frente a los que han festinado este armisticio como un arreglo permanente en Michoacán, es preciso señalarles que afirmación no es ni siquiera la punta de la madeja, pues este concordato significa sólo un impasse; cierto, no cualquier impasse, pero impase al fin. El Gobierno Federal y las autodefensas en este interregno simplemente ganan tiempo, pero la circunstancia michoacana seguirá enrarecida. Coincido en parte con Juan Ignacio Zavala en que: “Anunciar la entrada de las autodefensas a la legalidad y a los cuerpos de seguridad despertó más preguntas que respuestas. El anuncio pareció, más bien, desesperado. Son varios los movimientos de autodefensa, así que no se puede negociar nada más con uno. (Juan Ignacio Zavala. Milenio. 02/02/14). Y digo sólo en parte porque tal vez este acuerdo pudo haberse pospuesto unos días, pero antes las circunstancias que le quedaba de otra al gobierno Federal

 

ESTE ERA UN GATO CON LOS PIES DE TRAPO Y LOS OJOS AL REVÉS….

Señala Juan Ignacio Zavala que “La confusión en las esferas gubernamentales va desde el secretario de Gobernación, quien dijo que eran buenas y ayudaban al gobierno en el combate al crimen, hasta la inutilidad pública del gobernador constitucional del estado. A eso hay que agregar las revelaciones del procurador Murillo Karam, quien alertó sobre el financiamiento de cárteles a las autodefensas. Un desorden en el primer nivel del gobierno que ya es preocupante” (Juan Ignacio Zavala. Milenio. 02/02/14). Si, es cierto, pero alguien tiene el vademécum, el rosario, la receta para revolver esta situación inédita; vaya, ni Zavala la tiene. Bueno, yo me niego a tener un bolita Mágica en donde pueda leer el destino ulterior de Michoacán desde Sinaloa.

Que se requiere un programa para resolver esta emergencia; sí, pero éste debe ser de la calidad que señala Edgar Morín: “El programa es un discurso, un ensayo prolongado de un camino que se piensa. Es un viaje, un desafío, una travesía, una estrategia que se ensaya para llegar a un final pensado, imaginado y, al mismo tiempo, insólito, imprevisto y errante. El programa no es el discurrir de un pensamiento seguro de sí mismo, es una búsqueda que se inventa y se reconstruye continuamente…”, sobre todo cuando se trata de un problema complejo que, según el mismo autor; es a primera vista un tejido de constituyentes heterogéneos inseparablemente asociados, que presentan la paradójica relación de lo uno y lo múltiple. La complejidad es efectivamente el tejido de eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones, azares, que constituyen nuestro

mundo fenoménico. Así es que, la complejidad se presenta con los rasgos perturbadores de la perplejidad, es decir, de lo enredado, lo inextricable, el desorden, la ambigüedad y la incertidumbre”. Y esta senda habrá que ir haciendo camino al andar.

Ante esta mezcla incendiaria en que se han convertido las autodefensas, con sus respectivas levas que suman cientos de pueblos y poblados, el gobierno sabe que no puede desarmarlas, pero también sabe que no puede permitirles seguir armadas. Pablo Ayala Enríquez (Noroeste.18/01/14), ha propuesto una amnistía para salir de esa indeterminación Pero este artificio no resuelve el problema, porque las bases del conflicto es política y militar y no sólo jurídica, cuando menos en principio. En este aspecto habrá que vivir en la indefinición en el mediano plazo, a condición de que se trabaje con la doctrina Petraeus, según la cual progresivamente se van construyendo y/o reconstruyendo instituciones en las comunidades que giran alrededor del conflicto (Carlos Puig.17/01/14). Ah, y por supuesto creando empleos, como mandató Andrés Manuel López Obrador, desde algún lugar de la patria. Por lo pronto ayer el Presidente Peña Nieto llevó ayer a Michoacán 45 mil millones de pesos ayer, amén de la friolera de soldados y policías que llegaron con días de antelación.