LA ÚNICA DISCAPACIDAD EN LA VIDA ES UNA MALA ACTITUD

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LA ÚNICA DISCAPACIDAD EN LA VIDA ES UNA MALA ACTITUD

Manuel Alejandro Cesar Sandoval es un joven de 28 años de edad que sufre autismo, nada ni nadie lo ha detenido a lograr sus objetivos y desde pequeño le ha encantado vender.

Desde los 14 años Manuel Alejandro ha tenido amor por la venta y la independencia comenzó a esa edad vendiendo lápices, borradores sacapuntas en su escuela, siempre impulsado por su propia voluntad.

“Su discapacidad nunca ha sido un limite para el sí no más bien un reto” comenta su madre Monica Sandoval Ibarra quien ha atendido a su hijo aún siendo madre soltera y desde pequeño lo ha impulsado, apoyado en lo que él ha decidió hacer, “Nunca se ha quedado con ganas de experimentar o hacer algo” comenta su madre.

Manuel Alejandro que en la noche se hace llamar “Tony” como parte de un personaje de una lona que coloca por las noches para los turistas; y dónde también vende su mercancía en el Mirador Del Cerró De La Nevería, compra el mismo su mercancía para vender y realiza su inventario diario, aparte le ayuda a su madre sin que ella le exija para los gastos.

Manuel Alejandro pese a su discapacidad no puede estudiar, ya que debido al trastorno que padece no fija la atención lo que causa problemas en la interacción social y la comunicación y el mismo comenta que por el momento no tiene interés de estudiar ya que está muy concentrado en sus ventas, lo cual le deja buenas ganancias económicas.

Se le puede encontrar todos los días de 8:00 de la mañana a 8:00 de la tarde en el mirador del cerro de la neveria, horario que él mismo fija para poder obtener cierta cantidad que él le place en sus ventas. Se fija metas por cumplir, aparte de ser respetuoso, educado con quien se dirige: a Alejandro le gusta mucho leer e investigar sobre la historia de Mazatlán, lo cual lo hace ser una persona muy culta y contenta de conversación al hablar con el.

Un claro ejemplo de que
“Las personas con autismo ven el mundo bajo una luz diferente, una forma que muchos no podrían imaginar”

-Tina J.Richardson