LA REFORMA ENERGÉTICA Y LOS BEMOLES DEL PRD.

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POR MI ESPÍRITU HABLARÁ MI RUBENCITO

ELIO EDGARDO MILLÁN VALDEZ

Pareciera que en México se vive un mundo al revés. Nadie está contento. Extraña circunstancia: ni los ricos ni los pobres, ni la izquierda ni la derecha, ni los gobernadores ni los funcionarios de medio nivel para arriba; vaya, ni los poderes fácticos, ni los mercadólogos, ni los estatalistas, quedaron totalmente satisfechos con la friolera de reformas que nos recetó el Pacto por México en el 2013. La razón estriba en que las reformas en conjunto comportan signos cruzados. Las reformas laboral y financiera, son de un claro signo neoliberali; en cambio la reforma hacendaria y la ley de telecomunicaciones poseen un sesgo de izquierda. Reformas de corte liberal son la ley anticorrupción y la reforma política, ésta con sus asegunes por supuesto.

Y podría seguirse examinando el resto de reformas con tildes a uno u otro lado de los espectros político y económico del país. Las hay también, por ejemplo, con una tendencia relativamente indeterminada como las reformas educativa y energética. Pero la dirección, la verdadera dirección, que tomarán las reformas aprobadas, más allá de sus sesgos actuales o su falta de ellos, será cuando se aprueben las leyes secundarias. Su aprobación podría estar bajo el fuego cruzado de un debate que podría llamarse: La Nueva Disputa por la Nación. Esta nueva disputa no será como antaño: hoy no se trata ya de forcejear si los monopolios quedan incólumes en el marco del Estado o son privatizados bajo égida del capitalismo de cuates, como ocurrió en el salinismo. Ahora se trata de abatir los monopolios de dentro y de fuera del Estado y configurar, sobre sus cenizas, una economía de mercado con fuertes regulaciones sociales y gubernamentales que favorezcan a los mexicanos o, en caso contrario, la creación de un acendrado mercantilismoii donde los mismos hagan las mismas trapacerías, pero ahora con mayúsculas.

Precisamente por ello el Partido de la Revolución Democrática (PRD) requiere volver al Pacto por México – o a un nuevo esquema de concertación partidaria- y, por supuesto, debe regresar con nuevos bríos al Congreso de la Unión, porque es mucho lo que está en juego en ambas instancias: el 2014, en efecto, estará escribiéndose el perfil que tendrá la nación en los próximos años. Sé que el PRD es un amasijo de tribus, cuya composición va desde una fracción que sin medias tintas se refrenda lópezobradorista, hasta los liberales de izquierda que tienen una ruta distinta al prócer de Macuspana, pasando por grupos que oscilan entre ambas corrientes y no pocas veces negocian con el gobierno por cuenta propia, como Izquierda Democrática Nacional (IDN) que

comandan Bejarano y Padierna. Hasta ahora los liberales de Izquierda y los socialdemócratas tienen mayoría en el PRD, y esta mayoría deberían usarla, pues el futuro de México estará en vilo en los meses por venir.

¿EL PRD PODRÁ HACER UNA PIEDRA QUE NO LA LEVANTE?

Lamentablemente tres “errores” imperdonables podrían sacarlo del juego donde se definirá el futuro de México, a saber:

1.- La absurda competencia con López Obrador.

2.- La defensa de PEMEX, a pesar de ser un monopolio del Estado.

3.- Perder de vista que el resto de las reformas son de la misma o de mayor importancia que la reforma energética. Vayamos al primer hierro.

1) El PRD pierde la cabeza ante el temor de verse rebasado por la “izquierda” lópezobradorista, cuya postura nos devuelve al tiempo en que el Estado lo era todo y la sociedad civil nadaiii. Este partido ha entendido a medias que sus militantes, simpatizantes y el tipo de ciudadanía que los apoya no son aquéllos que viven una permanente movilizacióniv. Los “suyos” son simples ciudadanos de “carne y hueso” que prefieren salir a votar en las elecciones o participar en consultas populares y, excepcionalmente, concurrir en alguna movilización. Y esta gente aparentemente light, apática, según los nómadas de las rúas, constituye la inmensa mayoría en nuestro país.

2) En PRD mantiene, sobre todo por temor a la izquierda rijosa, la idea decimonónica de que el desarrollo y la soberanía nacional tienen como fundamento al Estado como el único poseedor de los “recursos estratégicos”, a pesar de toda la experiencia del siglo XX contradiga con creces esa visión. Esta idea ha sido abandonada, y con éxito, por la izquierda brasileña y, quién podría creerlo, por la dirigencia cubana y Et. Al. Y aunque simpatizan con esa política, pero no se atreven porque le tienen pavor a la izquierda estatalista. El mismo Lorenzo Meyer, en su Agenda Ciudadana, afirmó que: “Si alguien hubiera podido proponer al país un cambio, cubierto con legitimidad y que implicará alguna forma de relación de PEMEX con otras empresas para mejorar su eficiencia, -por ejemplo, con Statoil-Hidro de Noruega- esa fuerza es la izquierda, no la derecha”. En este caso no se trata de leyes e instituciones, sino del hombre providencial que venga a salvar a la patria.

3) Y ante ese temor –porque el lopezobradorismo vive también en las entrañas del PRD-,

a la izquierda liberal le produce una especie de “ceguera” que le impide ver que existen una friolera de reformas que son igual o más importantes que la energética, y que por tanto no puede tirar el arpa a medio camino, arguyendo que los pactistas los traicionaron. PRD tiene el imperativo de luchar con la fuerza de los argumentos y los argumentos de la fuerza para darles un rumbo aquellas reformas de tal suerte que beneficien a la mayoría de los mexicanos. El PRD este 2014 debe mostrar, en efecto, a los mexicanos que es un partido que tiene una idea clara de qué tipo de desarrollo requiere el país, y con esa visión luchar, en todas las instancias e instituciones, para que las reformas secundarias permitan a los mexicanos tener un país a la altura de sus sueños.

FINALMENTE

El PRD debe exhumar sus temores y entender de una vez por todas que su perfil socialdemócrata tiene un derrotero distinto al de López Obrador y ya no digamos al de la CENTE y sus congéneres. En tal sentido debe entender también que su espectro político es, como se dijo al principio, radicalmente distinto al del señor de Macuspana. Además Martín Batres, el segundo de Morena, les ha dicho a Marcelo Ebrard y a Jesús Zambrano que su trayecto es otro y otra también su trayectoria, cuando han solicitado a MORENA la unidad de la izquierda para deconstruir un molino de viento en el que no creen. Pero esta negativa viene de lejos: específicamente López Obrador decidió formar un partido, su partido. Bien le vale a la izquierda socialdemócrata jugársela con sus ideas y, más aún con su proyecto de nación.

iDesde neoliberalismo” de Reagan y Margaret Tachear, cuyos inicios datan de los años 70s, hasta ahora, esta receta supone la actualización de los principios “liberales clásicos en economía”: La crítica liberal-conservadora atribuye al EB la postración de la iniciativa individual, del trabajo y del ahorro, la consolidación de infraclases parasitarias a costa del Estado, la pérdida de competitividad y eficiencia de la economía. Las regulaciones sociales y gubernamentales que servían al capitalismo de amortiguadores de sus sesgos más brutales, se han eclipsado hasta convertirse este régimen en depredador de sí mismo, ya no digamos del estado de bienestar. Europa es su rostro más visible, sobre todo por la esperanza que generó el tratado de Maastricht. Hoy en ese lecho de Procusto yacen Portugal, España, Grecia, Irlanda y podrían entrar en ese tobogán Francia e Italia. ii Los mercantilistas se frotan las manos y aseveran que estas reformas cambiarán para siempre la situación económica del país, pero se han guardado en sus alforjas una propuesta regulatoria precisa que nos otorgue la certidumbre de que estás reformas no reforzará en capitalismo de cuates que tiene deshecho nuestro mercado interno y que, a su amparo, los gobernantes se han enriquecido. ii iii La estatolatría es un posición según la cual el Estado debe ser el “albacea” de los recursos estratégicos de la nación. Esta propuesta sigue clamando en la plaza pública que es la vía por excelencia para salvaguardar los recursos estratégicos del pueblo “Bueno”, y ello a pesar de las experiencias negativas que ha generado por más de un siglo. Ese estatalismo, en efecto, ha parido un leviatán, en cuyas fauces burocráticas se incuban monopolios que permiten a sus “timoneles” no sólo convertir a sus súbditos en oprobiosa clientela; además estos guardianes del bienestar del pueblo han derrumbado la economía de quienes juran proteger. iv Y por cierto, las marchas eternas y los plantones sempiternos han dañado más al PRD que a los panistas y priístas, al tiempo que éstas se han convertido en un boomenrang a sus aferrados hacedores.