LA REFORMA EDUCATIVA Y LA PARTICIPACIÓN SOCIAL.

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ECOS DEL FORO REGIONAL  CONVOCADO POR LA SEP.

ELIO EDGARDO MILLÁN VALDEZ

El foro conjuntó a los representantes de Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Chihuahua, Durango, Nuevo León, Sonora y Sinaloa. La cita obedecía al imperativo de explicar la importancia de la participación social en las es escuelas, contenida en la Ley de Reforma Educativa expedida este año que termina. Y aunque era una reunión oficial, no por ello disminuyó el interés de políticos, intelectuales  y educadores de renombre, porque entre otras cosas  sobre aún persiste un intenso  debate sobre esta controvertida ley y, por supuesto, todavía menudean las protestas y tomas de edificios públicos por parte de sus impugnadores.

Vale decir que ese inmenso ruido nos había impedido conocer detalladamente las bondades de esta reforma, a la cual se le endilgó, entre otros sambenitos, que no era una reforma educativa, sino una reforma laboral. Pues bien, una vez que el Secretario de Educación Pública y Cultura, Francisco C. Frías Castro, inauguró este evento, el maestro César Becker Cuellar dictó una conferencia en la que  hizo una explicación pormenorizada de los pilares en los que se sustenta la Reforma Educativa. Enseguida la Maestra Patricia Ganen Alarcón  nos habló  sobre el trabajo conjunto entre padres de familia, maestros y directores para impulsar la reforma educativa.

 

DESPUÉS DE ESTE INTERMEDIO ESCLARECEDOR.

El Maestro Pedro Velazco Sodi, Director General  Adjunto de Desarrollo de Gestión e Innovación Educativa, disertó sobre el rol de los Padres de Familia y la Autonomía en el marco de la Reforma Educativa. Al escucharlo no pude menos que sorprenderme, pues por ministerio de ley, por primera vez en México, las escuelas de Educación Básica tienen autonomía de gestión. Es decir ya no serán una parte microscópica de un gigantesco entramado burocrático, sino unidades escolares que tendrán la libertad de diagnosticar, planear y diseñar su propia estrategia para solidificar sus fortalezas y superar sus debilidades, a través de metas que serán evaluadas tanto desde dentro de la escuela como desde el exterior de sus muros.

Pero esta autonomía de gestión que tendrán las escuelas de educación básica no los conducirá dar vueltas en derredor de un desierto, pues el sistema educativo –nacional, estatal, municipal-  se convertirá en coadyuvante de su trabajo y, en el año próximo, todas las escuelas tendrán un promedio de 80 mil pesos anuales en promedio para su operación, circunstancia  que mitigará el gasto que hacen los padres de familia en materia de cuotas escolares. Por supuesto las unidades escolares tendrán que rendir cuentas mediante un informe de labores de sus logros y sobre el destino del subsidio que se les otorgó, tanto a las autoridades educativas como a los maestros y a las comunidades  en las que están insertas esas escuelas.

PERO A ESTA INNOVACIÓN QUE INVIRTIRA LA PIRÁMIDE…

Se le ajuntará otra no menos importante: los padres de familia serán actores de primera calidad en el logro de esta innovación educativa. Si bien esta disposición era parte del programa de modernización educativa desde 1993, lo cierto es que se hizo poco para que los padres se convirtieran en sujetos, junto con los profesores, del desarrollo de los aprendizajes de sus hijos. Para llevar a efecto esta postergada tarea será necesario vencer dos resistencias: la inveterada costumbre de los padres de ir solamente a la escuela sólo cuando sus hijos tienen algún problema y, en segundo término, una actitud de muchos profesores de considerar al aula como un espacio exclusivo de él y sus alumnos. Seguramente la tarea de incorporar a los padres de familia a la escuela de sus vástagos no será fácil, pero  al final se convencerán que la educación de sus hijos no es sólo tarea de los profesores, y será más rápida su incorporación cuando los profesores tengan el tiempo y la paciencia para explicarles que su intervención en la escuela contribuirá decididamente al existo educativo de sus hijos.

Seguramente al principio a los “maestros de a pie” se les hará una tarea inconmensurable y es de suponerse que en el camino cometerán errores, sobre todo porque en muchos planteles los mentores no trabajan en equipo, toda vez que los consejos técnicos suelen reunirse, cuando se reúnen, para tratar actividades perimetrales de la tarea educativa;  pero estoy seguro que los hierros que pudieran cometer el primer año de trabajo los maestros en sus escuelas, será mil veces menor en consecuencias que lo que actualmente ocurre por la lentitud y a veces el desinterés del “apparátchik” que tiene fundamentalmente una presencia discursiva en las escuelas. Mi asistencia a este foro regional cubrió con creces mis expectativas. Enhorabuena…