LA MUERTE DE PANCHO ARELLANO

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Vio caer a cada uno de sus hermanos; en los ochenta fue parte del jetset local las ruinas del Frankie Oh testifican su paso

Francisco Rafael Arellano Félix, quien llegó a representar la parte pública del Cártel de los Arellano, fue asesinado en San José del Cabo, Baja California Sur. Pancho Arellano, como se le conoció en Mazatlán durante los años ochenta, había purgado una condena por narcotráfico en México y también en los Estados Unidos, donde lo dejaron en libertad sin reservas.

El cuatro de marzo del 2008, Estados Unidos anunció que Arellano Félix, el mayor de los Hermanos Arellano, fue dejado en libertad tras cumplir la sentencia que recibió luego de ser extraditado por el gobierno mexicano.

Su detención en México ocurrió en el año de 1993, después de una intensa persecución que no le impidió aparecer en televisión, a nivel nacional, con una banda roja en la frente, durante las peleas que encabezaba su amigo Julio César Chávez. Recibió una sentencia de diez años con tres meses, después de los cuales fue extraditado a los Estados Unidos, donde estuvo preso como cuatro años. En México pasó su encarcelamiento en un penal de alta seguridad en Matamoros, Tamaulipas. Cuando lo extraditaron se lo llevaron a Brownsville Texas.

La liberación ocurrió gracias a los beneficios obtenidos por el traficante mexicano por buen comportamiento. El martes cuatro de marzo fue deportado de Estados Unidos a través de El Paso Texas. Las autoridades migratorias lo dejaron en la garita de Ciudad Juárez y entró a pie al territorio mexicano. Como ya no había acusaciones oficiales en su contra, se le dejó seguir su camino. Fue la última vez que se supo de él.

Dos años después de ser liberado y de pasar a la oscuridad,. Arellano se enteró de la muerte de su hermano Ramón, ocurrida el domingo diez de febrero de 2002 en Mazatlán, cuando se celebraban las fiestas de Carnaval. Ramón se enfrentó, al parecer circunstancialmente, a un comandante de la Policía Ministerial y ambos murieron sobre una banqueta de la zona dorada. Ramón viajaba en un automóvil Volkswagen que fue reportado porque lo tripulaban hombres ostensiblemente armados.

Apenas un mes después fue detenido Benjamín Arellano, el jefe operativo del cártel, que ya iba en descenso. Su detención por cierto confirmó la versión de que Ramón había sido asesinado en Mazatlán, pues al cuerpo no le encontraron identificación alguna ni se pudo hacer exámenes al cuerpo, pues éste fue entregado inmediatamente a familiares que tampoco se identificaron; tan inmediatamente como eso, fue cremado. Al detener a Benajmín, en un fraccionamiento de la capital poblana, encontraron un pequeño altar con veladoras ante una fotografía de su hermano Ramón, quien se encargaba de las ejecuciones.

Todavía en cautiverio, en aosto del 2006, Francisco Rafael se enteró de la detención de su hermano menor, Francisco Javier Arellano Félix, conocido como El Tigrillo, a bordo de un yate que oficialmente se encontraba en aguas internacionales, lo que permitió que la detención la ejecutaran elementos de Estados Unidos, quienes se lo llevaron directamente a ese país.

PERSONAJE EN MAZATLÁN

Durante los años ochenta, Francisco Rafael Arellano Félix se convirtió en un personaje jetsetter de Mazatlán. La construcción de su impresionante discoteca Frankie Oh le abrió muchas de las puertas del comercio y la sociedad de la sociedad, aún antes de que la empresa estuviese en operación.

Enfundado en entalladas chamarras negras con el logotipo de una discoteca aún inexistente, alardeaba sus apuestas agitando puños de billetes y pagando cuentas ajenas.

Cuando la disco abrió sus puertas sorprendió a todo mundo. El techo volado excedía las dimensiones tradicionales; no era un antro normal, sino un foro teatral con elegantes asientos en semicírculos descendientes confluyendo hacia una amplia pista iluminada en cuyos alrededores había acuarios con peces vivos. Las paredes albergaban animales salvajes y los agresivos guaruras llegaron a convertirse en símbolo de status.

Durante la presentación del cantante Emanuel, en el pináculo de su carrera, la Policía Judicial Federal invadió el local y apresó al empresario, quien negoció su libertad en medio de los autos clásicos de colección que encerraba en uno de los anexos. Organizó varias presentaciones del boxeador Julio César Chávez, quien hizo entrenamientos públicos y hasta una pelea oficial en la discoteca. Julio prestó su nombre para el proyecto de un hotel de playa: el JC Palace que nunca llegó a concretarse. Al final el terreno fue confiscado por la PGR, que lo cedió al Ejército. Ahí ha operado hasta ahora el Hotel Fiesta Inn, que recientemente anunció el retiro de su franquicia por razones económicas.

El último escándalo público de Francisco Rafael Arellano Félix fue el rapto de una joven que ese año fue reina del carnaval. Después se aclaró que había sido una acción de mutuo consentimiento que derivó en matrimonio o al menos en una vida común.

Después que fue detenido mantuvo un largo pleito legal por la discoteca, que sigue en calidad de confiscada. Durante sus últimos tiempos de operación, la belleza y elegancia tradicionales desaparecieron sepultadas en una grotesca decoración de piedras simuladas. Después desaparecieron los carros de la colección y el lugar se convirtió en ruinas por las que pasaron dos incendios. Hoy permanece aparentemente sin definición jurídica, escondida tras lonas publicitarias que pretenden desaparecer su vista. En el mismo abandono están dos delirantes residencias estilo Disney-arábigo que pertenecieron a la familia en el fraccionamiento Sábalo, donde la PGR hizo varias subastas con los objetos que se encontraban en el interior.

Este viernes 18 de octubre, Francisco Rafael Arellano estaba en una fiesta infantil, cerca de una alberca, cuando llegó hasta él un hombre vestido de payaso que le disparó y todavía alcanzó a rematarlo mientras caía. Cuando llegaron los servicios médicos ya había expirado.