LA EDUCACIÓN INICIAL: ¿OPCIÓN PROFESIONAL?

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Miguel Ángel Ramírez Jardines

En un examen de grado de tres egresadas de la Licenciatura en Intervención Educativa, en su línea específica de Educación Inicial, en la UPN (Hoy UPES), el jurado las cuestionó acerca del tema de su trabajo recepcional: la educación prenatal. Y ellas relataron las actividades que llevaron a cabo con varias madres embarazadas para preparar el momento del parto desde el punto de vista preventivo para que todo saliera bien y, al mismo tiempo, desde el punto de vista de la estimulación que deberían realizar las mamás para potenciar la sensibilidad de oído y tacto principalmente y, por consecuencia ayudar al desarrollo del cerebro en los pequeños.

Se les vio bien documentadas, pero al mismo tiempo preocupadas, porque observaron que era muy poco lo que se estaba haciendo por parte de las instituciones oficiales en el terreno de la estimulación temprana y de la educación inicial, y más aún, por el hecho de que los momentos del parto, de por si traumáticos, no pocas veces van acompañados de errores y negligencias médicas que pueden propiciar (y en muchos casos han propiciado) atrofias y discapacidades físicas y mentales en los niños.

Así, la actividad educativa con las madres, sus familias y la comunidad en la que viven, en miras a estimular lo mejor posible el desarrollo de sus hijos antes y en los primeros años después de su nacimiento, es una actividad muy importante, que se le ha dejado principalmente a las mamás, cuando debería ser una tarea fundamental del estado y sus instituciones, puesto que en esa etapa del desarrollo humano se constituyen las estructuras básicas de toda persona (armonizar sus sentidos con el ambiente físico y social, aprender a comunicarse a través del lenguaje, desplazarse caminando, manipular y producir objetos, ubicarse en el espacio y el tiempo, discriminar lo riesgoso, reconocerse en su individualidad y en su relación con los demás, etc.), estructuras que obligan a promover un aprendizaje orientado a impulsar positivamente su desarrollo y maduración.

Solo desde ahí, desde la educación inicial, es posible prevenir y superar un conjunto de obstáculos para el desarrollo cognitivo, físico, emocional y relacional, y pueden también evitarse desviaciones, atrofias y malas influencias sociales, ayudando así a la salud infantil en las tres esferas de la conducta humana: la mente, el cuerpo y las relaciones con los demás, incentivando además, una conciencia de respeto y convivencia entre las personas.

A pesar de ello, esta etapa del desarrollo humano ha quedado rezagada de la tutela del estado; la propia Ley General de Educación no reconoce a la educación inicial como parte de la educación básica y por tanto, tampoco reconoce su obligatoriedad. El Artículo 37 de dicha Ley dice a la letra “La educación de tipo básico está compuesta por el nivel preescolar, el de primaria y el de secundaria.” Es decir, no considera a la educación inicial en la categoría de educación básica, aunque en su Artículo 40 sostiene que: “La educación inicial tiene como propósito favorecer el desarrollo físico, cognoscitivo, afectivo y social de los menores de cuatro años de edad…”

Por otra parte, se cierran posibilidades de formación profesional en este campo, pues la UPES, que ofrecía esta opción específica de su licenciatura en Intervención Educativa, ha empezado a cerrar el acceso de jóvenes interesados en formarse para trabajar en esta etapa infantil.

La educación inicial exige ser abordada en todas las agendas legislativas y gubernamentales como un asunto de justicia y equidad social. Es necesario que sea reivindicada como una verdadera opción profesional. Recordemos el Artículo 20 de dicha Ley, que reza: “Las autoridades educativas en sus respectivos ámbitos de competencia, constituirán el sistema nacional de formación, actualización, capacitación y superación profesional para maestros que tendrá las finalidades siguientes: 1.- La formación, con nivel de licenciatura, de maestros de educación inicial, básica –incluyendo la de aquellos para la atención de la educación indígena-, especial y de educación física.”… En fin…