EN LA GRILLA

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*Alcaldes: fracasados, pero satisfechos

*Esperanzas y quimeras de los que se van

*Van corriendo el cuarto de milla legislativo

FRANCISCO CHIQUETE

Ahí estaban los dieciocho, felices y orondos, celebrando su paso por las alcaldías de Sinaloa, felices de estar todavía en la burbuja estatal, algunos de ellos con la esperanza de regresar por la puerta grande, o por lo menos de regresar, sin importar el tamaño de la puerta. Era gratificante por supuesto recibir el reconocimiento colectivo del gobernador y más aún el reconocimiento individual, que los hubo. Y si no alcanzaba para el segundo, con haber estado ahí, con haber sido uno de esos dieciocho alcaldes que cerraron el trienio, pues no todos empezaron.

El motivo principal sin embargo, el punto de mayor alborozo era la entrega de cheques. El apoyo conjunto de 250 millones de pesos que el gobernador obtuvo como auxilio del gobierno federal, para que los municipios pudiesen cerrar su ejercicio sin tantas presiones económicas, sobre todo en los casos de aquellos que no alcanzaban para pagar las últimas quincenas y los correspondientes aguinaldos.

Pero ese motivo de gusto y satisfacción (lo que sea, no estaba ahí y lo vamos a recibir, adelantó en la víspera el alcalde mazatleco Alejandro Higuera Osuna, no tendría por qué ser motivo de satisfacción, Por el contrario, en muchos de los casos representa nada más y nada menos que el fracaso como administradores.

Aquellos que imploraron y consiguieron el auxilio para completar sus gastos no hicieron otra cosa que gritarle al mundo que no tuvieron la capacidad de conducir las finanzas dentro del marco presupuestado. Podrán alegar a su favor que hicieron mucha obra (y en la mayor parte de los casos ni siquiera es cierto) o que se cayeron las participaciones, o que la marcha de la economía los afectó, pero cualquier mínima revisión de sus números mostrará que en realidad se fueron de paso con la contratación de allegados, recomendados y campañistas, que fueron indisciplinados en el gasto y complacientes en el cobro, y en más de un caso, que se les fue la mano cuando se la pintaron de negro.

El gobernador Mario López Valdez había hablado de “los cuatro fantásticos” que fueron ordenados en sus finanzas y eficientes en sus gobiernos. Ya comentamos que se trata de Aarón Rivas, de Culiacán, Zenén Xochihua, de Ahome, Alejandro Higuera, de Mazatlán, y Evelio Platas, de Navolato. Pues incluso esa elite de munícipes estaba a la expectativa del apoyo, ansiosa de la ayuda. En efecto, nadie le va a hacer el feo a una decena o docena de milloncitos  de pesos, pero se trata no de añadir una obra, unos ladrillos, unos metros de pavimento, sino de pagar deudas, de saldar gasto corriente, y eso a fin de cuentas es un fracaso administrativo, mondo y lirondo.

Por lo demás, el convivio selló la etapa más plural que haya tenido la nómina de alcaldes sinaloenses. Siete panistas y dos perredistas gobernando simultáneamente con nueve priístas constituyen un evento que no tenía antecedentes y que por lo pronto no se repetirá en el trienio siguiente.

ESPERANZAS, ASPIRACIONES

Y UNA QUE OTRA QUIMERA

Por lo pronto Aarón Rivas está a la expectativa de convertirse en secretario del despacho del gobernador. Iría, como ya hemos comentado, a Desarrollo Urbano y Obras Públicas. Alejandro Higuera Osuna había sido mencionado como posible subsecretario de educación básica. Zenén Xochihua no ha tenido un destino específico, pero se sabe que está en el afecto del gobernador, de modo que tiene expectativas de que su carrera política continúe a pesar del año de inactividad electoral que se viene por delante.

Hay un segundo grupo que no tiene más que esperanzas. Saúl Rubio, alcalde saliente en Sinaloa de Leyva, derrotado en la contienda por la diputación local y su primo Eleazar Rubio tienen la esperanza de reconstruir el imperio que perdieron en medio de un terrible desgaste que parecería irremediable, pero los políticos siempre encuentran el modo de recuperarse a pesar de estar convertidos en meras cenizas.

Finalmente están las quimeras. Ángel Silva de Rosario, por ejemplo, pretende según sus amigos, que se le vuelva a reconocer como activo priísta, después de haber suplido al neoperredista Edgar González. Haber sido alcalde y caer en el desempleo es como una película de terror.

Pero la madre de todas las quimeras es la de José Manuel Valenzuela, más conocido en los bajos fondos como “El Chenel”, alcalde de Angostura que ha estado dos veces en el cargo y una vez en la curul de su distrito. Este año pidió licencia buscando que el PRI lo postulara candidato a diputado local, a pesar de haber sido de los que se fue en 2010 a ser candidato de la coalición PAN-PRD, que lo llevó a la silla por segunda vez. Le dijeron que no, por más que dijo y protestó fidelidad priísta. De todos modos dice que va a descansar tres años para luego postularse otra vez y ser alcalde nuevamente. Esa sí es una quimera de pies a cabeza.

¿CUÁL ES LA PRISA?

Una vez aprobada la reforma energética en la Cámara de Diputados, el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, César Camacho Quiroz, anunció que los estados avalarían las reformas constitucionales en cuestión de días. Hubo muchos que lo escucharon con escepticismo.  Hay reformas que pasan años y felices días dando la vuelta a la república, incluso si no resultan polémicas, pues cada Congreso, se ha dicho siempre, tiene sus tiempos y sus modos, por más alineados que se encuentren.

No era de dudarse que el asunto sería avalado por los Congresos. Sólo el PRI controla, con sus mayorías, veintidós Cámaras en los estados. Ya con eso queda superado el requisito de obtener la mitad más uno de los votos, que es de diecisiete. Si además le sumamos los casos donde la mayoría es panista, las cosas quedan remachadas.

Pero plantearse esa vuelta para menos de una semana parecía un exceso, como lo fue sin duda el pasar un asunto de semejante importancia sin cruzar el requisito de las comisiones legislativas en la Cámara Baja. Así en greña, como se las mandó el Senado, fue llevada al pleno y ahí la aprobaron más rápido que inmediatamente, a pesar de las protestas y tácticas dilatorias de la izquierda.

Pues para los escépticos, resulta que ayer mismo, menos de doce horas después de la aprobación, estas reformas fueron avaladas por los Congresos de Chiapas –que se fue con todo para ser el primero en avalarla-, le siguió Querétaro, y después siguieron Veracruz, Hidalgo, Estado de México y Durango.

En Sinaloa a Jesús Enrique Hernández Chávez debe estarle pesando en el alma no haber aprobado también en fast track la propuesta del Partido Sinaloense para que la Cámara pase sus sesiones de martes y jueves a lunes, miércoles y viernes. De haber sido así, ayer mismo Sinaloa pudo haber quedado sumada a esa fiebre de velocismo legislativo.

En cambio la quedadera de bien tendrá que esperar a que el próximo martes, cuando, júrelo usted, el asunto quedará zanjado sin más, al costo de escuchar los discursos de Imelda Castro, Ramón Lucas Lizárraga, Leobardo Alcántar y probablemente Mario Ímaz. De ahí en fuera todo será coser y cantar.