EN LA GRILLA

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*El Zeus coordinará a los regidores panistas

*Los diputados uninominales, sin futuro

*Murió Maximiliano Delgado Rodríguez

FRANCISCO CHIQUETE

Roberto Osuna, el famoso Zeus, fue destapado por el dirigente estatal Edgardo Burgos Marentes como el coordinador de los regidores panistas en el ayuntamiento que a partir del primero de enero gobernará a Mazatlán.

El Zeus era delegado del PAN en Mazatlán, cuando la dirigencia estatal panista decidió hostigar a Alejandro Higuera Osuna. Desplazaron a Raúl Cervantes, que era cuadro higuerista y colocaron al Zeus, que no tenía mucha vela en el entierro. Higuera sin embargo movió el asunto soterradamente por la vía judicial y ganó el caso, aunque para evitar escándalos preelectorales, decidió negociar un relevo terso y puso a doña Cecilia Sánchez Celis en lugar del célebre sonidero mazatleco.

Como muchos otros que de una manera u otra se vieron afectados por el gobierno o el accionar político de Higuera, el Zeus se fue a refugiar en las filas de Carlos Felton, donde alcanzó a ser candidato a regidor y hoy está en la condición de coordinar a la bancada panista, que si bien no es algo de gran peso, es una magnífica forma de rehabilitación política.

Burgos Marentes anuncio, por fin, el calendario de elecciones dentro del PAN, El veinte de diciembre aparece la convocatoria para la convención municipal, que se realizará el 26 de enero. Ese día se definirá a la nueva dirigencia, que se disputan varios aspirantes, incluido el mismísimo Higuera Osuna, quien preferiría que se quedra de nuevo Cecilia Sánchez Celis o casi cualquiera otro, excepto Jorge Gómezllanos, quien se ha movido mucho y aparentemente con mucha aceptación de la militancia.

La elección e nueva dirigencia panista parece haber sido el elemento que agrió la relación entre el alcalde saliente y el entrante, aunque a decir verdad, hay muchos argumentos previos para sostener que esas dificultades tienen más de una causa.

De todos modos, Higuera había dado instrucciones a su personal de que “todo lo que Felton quiera” debía ser atendido e incluso recibió al ganador de la elección con tiempo suficiente, abrió un canal para que colaboraran los síndicos procuradores y hasta habló de permitir que todos los conceptos del equipo de Felton fuesen incluidos en el proyecto de presupuesto del 2014, que le toca presentar al cabildo saliente, aunque lo ejerza el entrante.

De repente todo se fue por la borda. Los trabajos de entrega-recepción fueron enviados hasta el dos de diciembre, fecha límite contemplada por la ley, y el presupuesto se determinó sin participación alguna del feltonismo, que se quejó públicamente, sólo para recibir una descalificación, también pública, porque reclamaban por la Ley de Ingresos que “no es más que un catálogo de impuestos”.

Recientemente, como comentamos, interrogamos a Felton sobe esa situación y simplemente mostró su extrañeza. “No sé por qué cambió de idea, dijo”.

Una e las explicaciones es precisamente la disputa por la dirigencia panista. Al menos al principio, nos dicen, Felton aspiraba a que el cambio fuese antes que Higuera dejase el poder, para que la desilusión no le fuese a repercutir en la integridad del equipo con que espera gobernar. En cambio, se decía, Higuera buscaba posponer la decisión precisamente para poder incidir sin el desgaste que implica ser “el primer panista del municipio”.

EDGARDO PILATOS

Los compañeros reporteros pusieron en aprietos a Edgardo Burgos Marentes cuando le preguntaron por qué no defendió la comisión de Turismo en el Congreso del Estado para un panista, especialmente cuando se trataba de Martín Pérez Torres, uno de los pocos panistas que ganó la elección por mayoría relativa.

La entrevista-reclamo fue en el sentido de que el PAN favoreció con posiciones a los diputados que llegaron al Congreso por la vía plurinominal, pero Burgos Marentes no batalló mucho para dar la respuesta. Yo no tengo nada qué ver en las designaciones, mi única atribución con el Congreso es que designo al coordinador de la bancada, y se ahí en adelante no tengo nada que ver, dijo, dejándose las manos más limpecitas de como le quedaron a Poncio Pilatos en aquella historia bíblica.

Pasó que en efecto, las comisiones fueron entregadas todas a los diputados panistas que llegaron al Congreso por la vía plurinominal. No es que sea nuevo ni caso único. El PRI dio las mejores posiciones a los pluris, como Jesús Enrique Hernández Chávez, que controla la bancada y también preside la Junta de Coordinación Política.

Pero en el caso del PAN es extraordinariamente notorio. De cuatro elecciones de diputados que ganaron por la vía de mayoría, sólo dos son militantes panistas: Miguel Ángel Camacho Sánchez y el propio Martín Pérez Torres. Las otras dos victorias son con personas importadas de otros partidos o de personas sin partido. El de Angostura está en el primer caso y la de Cosalá en el segundo.

De esos dos militantes, a ninguno le tocó presidir comisión, Martín Pérez Torres está como secretario en la de Turismo y en la de Fiscalización, mientras que Miguel Ángel Camacho Sánchez, del tercer distrito, está en la de justicia y la de comunidades y pueblos indígenas.

En realidad, ante la ley tiene tanto valor un plurinominal como un uninominal, pero estas prácticas han convertido al PAN en un seguidor de las prácticas perredistas, donde la vida no vale nada, si no es para conseguir un espacio a través de las pluris, aunque la familia –política- perezca.

LAMENTABLE DECESO DE

MAXIMILIANO DELGADO

El ingeniero Maximiliano Delgado fue un hombre esforzado, soñador de la política que llegó al punto de la rebelión tratando de acabar con la hegemonía de los Escobar y los Amador en su natal Elota, municipio al que llegó a presidir y cuya alcaldía buscó sin fortuna en las recientes elecciones del mes de julio.

Ayer perdió la vida durante un accidente automovilístico, a la altura de Pueblos Unidos, mientras regresaba por la autopista, a la altura de Pueblos Unidos, donde volcó su vehículo.

Maximiliano fue presidente municipal y no la hizo nada mal, a pesar de las polémicas que le tocó vivir por decisiones que él consideró modernizadoras de la vida municipal. Después fue delegado de Alcoholes en la zona sur, donde se ganó el afecto de todos los sectores porque cambió la política tradicional de la dependencia, que estuvo siempre más ligada al chantaje que al servicio público.

Maximiliano acabó con eso, como había acabado con la nefasta tradición de que a esa delegación llegaran policías o expolicías, en lugar de personas con capacidad para ver la importancia que su dependencia tenía para la actividad turística.

Precisamente una noche que regresaba de su trabajo en Mazatlán, al cruzar la vía en La Cruz de Elota fue arrollado por el tren, en un espectacular accidente del que por fortuna alcanzó a salir bien librado, aunque no sin pérdidas.