EN LA GRILLA

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*Por definirse, la reforma energética

*La inseguridad lanza sus advertencias

*JALS y AHO: el subibaja de la política

FRANCISCO CHIQUETE

El país se juega hoy su historia io una parte muy importante de ella. En el Senado de la República todo está listo, aparentemente, para votar por la reforma energética, y si los legisladores capitaneados por Ernesto Cordero no inventan otra condición inesperada, la forma en que hasta ahora se ha administrado el petróleo cambiará drásticamente.

Por supuesto, la transformación es polémica. La mayor parte de la población la considera como una venta del petróleo, una entrega del máximo recurso natural del país a las empresas extranjeras, que hoy, nos dicen los promotores de la reforma, han cambiado y no tienen la fuerza ni la prepotencia de hace sesenta y cinco años, cuando el gobierno de la República, encabezado por Lázaro Cárdenas, expropio como respuesta a los abusos y excesos.

Dice Alejandro Encinas que la izquierda ganó el debate., pero quienes promueven la reforma tienen los votos suficientes para hacerla pasar. Si eso ocurre en el Senado de la República, con más razón ocurrirá en la Cámara de Diputados, donde el PRI necesita un porcentaje menor de los votos que le faltaban en el Senado para alcanzar a hacer una reforma constitucional.

Lo curioso es que a estas alturas, hasta la izquierda admite que es necesario hacer cambios. Cuauhtémoc Cárdenas, de cuya congruencia política no puede dudarse, se había dicho de acuerdo con los cambios, “pero sin hacer reformas constitucionales”. El PAN no sólo está de acuerdo con el sentido de la reforma priísta, sino que le parece corta. En su opinión las cosas tendrían que llegar más lejos, tan lejos como concesionar el petróleo a las empresas privadas –nacionales y extranjeras-; para el PRI la intervención de la empresa privada, especialmente la extranjera, es fundamental para que marche la producción petrolero y la economía en general.

En realidad los priístas ya ni siquiera argumentan la necesidad de sacar “el tesorito” de las aguas profundas, sino de atraer inversiones para la industria petrolera sin delimitar entre lo que en estos momnentos está haciendo Pemex, aparentemente sin broncas, y lo que en otros tiempos se consideraron espacios reservados para los dueños de la tecnología y el capital necesarios para ir a sacar el crudo de la Cuenca de Burgos, por citar un caso.

Lo curioso es que todos, por más disímbolos que sean o por coincidentes que se les quiera ver, dicen actuar en nombre de la gente, del futuro de la gente común y corriente. Es más el PRI ha disputado con la izquierda el derecho de proceder como procede, en nombre de la historia y más específicamente, en nombre de los ideales del general Cárdenas Solórzano.

Si lo que dice Alejandro Encinas es cierto, que tiene todos los visos necesarios para serlo, el cerco que Morena realiza en torno a las instalaciones del Senado será mersamente anecdótico, pues hasta ahora no se ha decidido a movilizar a la sociedad de manera intensa, tanto, que de veras pueda impedir la marcha de las cosas dentro de la sede senatorial. Andrés Manuel López Beltrán, hijo del líder del movimiento –AMLO, por supuesto- no ha tenido los tamaños necesarios para suplir a su padre, a quien los médicos esperan obligar a que se mantenga un mes inactivo, para evitar secuelas negativas del infarto que le afectó la semana pasada.

La reforma energética está por llegar y con ese cambio se van los últimos vestigios del modelo político que prevaleció durante muchos años y que fue fundamento de un aparato ideológico que escasamente se cumplía, pero que generaba cierto margen de solidez y de confluencia entre los sectores del país, pues aun los empresarios, que siempre han ansiado estos cambios, se contenían a la hora de expresarse respecto de la forma en que estaba establecida la política petrolera.

¡AGUAS CON LA SEGURIDAD!

SE ASOMAN LAS REGRESIONES

Durante los últimos días Sinaloa ha registrado varios casos importantes en materia de (in)seguridad. En Angostura, un elemento de seguridad que resguardaba a la mamá del exgobernador Jesús Aguilar Padilla, fue agredido a balazos, tyratando de despojarlo de la camioneta que conducía.

El sábado en Mazatlán cuatro delincuentes  agredieron a una patrulla de la Policía Preventiva Municipal. No hubo víctimas, pero sí una balacera que produjo graves tensiones por casi una hora en una zona sumamente sensible; el domingo se produjo una balacera entre dos grupos de reos del penal de Aguaruto –Culiacán- con saldo de un muerto y un herido.

Por supuesto, en el ínter ocurrieron otras cosas también graves, pero menos impactantes o quizá más perdidos entre la cotidianeidad de la delincuencia.

En Angostura ha habido muchos casos delictivos. La región del Évora está en una circunstancia muy grave. El gobernador Mario López Valdez aclaró que la reducción en el número de muertes se mantiene y aún más, es todavía más notorio, aunque se han producido dos hechos de alto impacto: la muerte de un cronista deportivo sinaloense que se desarrollaba profesionalmente en Sonora,y este c aso del elemento de seguridad de la mamá del exgobernador.

Mazatlán es seguramente uno de los puntos donde más puede ser apreciado el avance en materia de combate a la inseguridad. Los mazatlecos vivimos una etapa muy difícil que empezó a cambiar en el 2011 hasta llegar a un prolongado periodo de paz que precisamente po esa condición de efectividad, hace que hechos como el del sábado sea todavía más notorio.

El caso del Cecjude de la capital sinaloense es también importante. Muy pocas semanas atrás la Comisión Nacional de los Derechos Humanos había determinado que esa cárcel es una de las muchas en el país en que los presos gobiernan y no las autoridades. El gobierno de Sinaloa rechazó inmediatamente la aseveración, pero desafortunadamente este enfrentamiento del domingo habla de una situación muy grave. Que se hubiese registrado un enfrentamiento entre reos y custodios hablaría de que alguien se hizo de armas. Pero el enfrentamiento fue entre dos grupos de reos, lo que indica que unos y otros tuvieron acceso (ilegal, por supuesto) a las armas, lo que implica dominio de al menos una parte del aparato administrativo o de vigilancia.

Son llamados muy importantes, todavía muy oportunos para que se haga algo para llegar al fondo de las cosas. En algunos casos, el avance en materia de seguridad se debe sobre todo a una exitosa política de disuasión, pero no de procuración efectiva de justicia que acabe con los niveles de impunidad que se siguen presentando. La semana pasada corrió un chiste negro sobre un logro de la Policía Ministerial, a la que en Estados Unidos le hicieron un reconocimiento por la captura aquí de alguien que allá asesinó a un elemento policíaco. ¿Y cuándo van a detener a quienes aquí han asesinado policías? preguntaban las redes sociales. Y sin demeritar el logro que mereció aquel reconocimiento, la pregunta lanzada tiene mucha razón.

LA RUEDA DE LA

FORTUNA POLÍTICA

Hace tres año, Jorge Abel López Sánchez rendía su tercer informe de labores en medio de dos circunstancias sumamente difíciles: un descrédito personal y una derrota electoral en toda la línea, pues no sólo se perdió la Presidencia Municipal y la Diputación Local por el Distrito XIX, sino también la gubernatura del estado.

En contrapartida, Alejandro Higuera Osuna reinaba sobre el mundillo político, después de haber triunfado por tercera ocasión en una elección por la Presidencia Municipal. Con dedo de fuego, señalaba las irregularidades que había captado o presumido de la administración saliente. Ofrecía ir a fondo en las auditorías e investigaciones, y no tentarse el corazón, que no le temblaría la mano, para mandar a la cárcel a quienes tuviesen que ir.

A López Sánchez le advirtió todo eso y más. Su primer anuncio fue que se retiraría la seguridad al exalcalde. Si la quiere, que la pague, anatemizó. López Sánchez, golpeado, amarrado por una opinión pública totalmente adversa a su persona, a su grupo político y a su partido, simplemente guardaba un solencio que no interrumpió ni para defenderse.

Tres años después Alejandro Higuera rinde su informe de labores en un ambiente desfavorable. Aunque su partido ganó la elección y por primera vez podrá entregar la alcaldía a un correligionario, su derrota electoral en la búsqueda de una diputación local es una pesada loza sobre su persona y sobre su carrera política, especialmente porque fue tan contundente, que representa mucho más que la simple decisión sobre el voto y equivale a un juicio sobre su condición de político con aspiraciones de reincidir en los procesos electorales.

Para colmo, un correligionario suyo, que en su tiempo fue padrino político –Humberto Rice- fustigó la disposición que hereda el alcalde Higuera para que a partir del 2014, los exalcaldes que consideren tener necesidad de vigilancia oficial, la tendrán durante el mismo tiempo en que hayan sido alcaldes.

Desde la tribuna del Teatro Ángela Peralta, lleno como cada vez que lo utilizó para alguna de sus actividades, Higuera tuvo que extender un salvoconducto al pasado. Todos los que fueron alcaldes tuvieron el propósito, la aspiración de hacer algo por su municipio, dijo en homenaje a los dos que asistieron: don Raúl Ledón Márquez y don Mario Arturo Huerta Sánchez, pero sin excluir específicamente a nadie, ni siquiera a su blanco de otros tiempos, Jorge Abel López Sánchez.

Éste, por su parte, celebraba su cumpleaños al día siguiente del informe. No ha podido superar el problema del desprestigio, pero su actuación nuevamente como funcionario aparece legitimada, sin protestas, sin señalamientos. En el desayuno de festejo (tipo señora de la high society) estuvieron la presidente y el secretario general del PRI en Sinaloa, Martha Tamayo Morales y Jesús Valdez.

Es el  subibaja de la política.