EN LA GRILLA

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JESÚS VIZCARRA SÍ O NO.jpg

*Otra vez los desplazamientos en pueblos serranos

*El lamentable silencio de los demás partidos políticos

*Vizcarra: no lo quieren ver; Vargas: no lo quieren oír

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

En los años setentas, el estado se vio sacudido y bañado con la sangre de muchas personas, entre culpables de actividades de narcotráfico e inocentes que estuvieron al paso de las tropas. Era indiscutible la necesidad de acciones contra una actividad que desbordaba sus límites tradicionales, pero también fueron obvios los abusos, los excesos de una tropa que parecía enfurecida con la población civil.

Hoy la historia parece repetirse íntegra: elementos de la Secretaría de Marina recorren pueblos enteros, en busca del evadido narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, quien se supone habría regresado a sus comederos tradicionales después de fugarse del penal que supuestamente es de alta seguridad en el Altiplano, estado de México.

Algunas versiones hablan de fuego desde el aire, no contra grupos armados, sino contra caseríos en los que hay familias completas. Esto es rechazado oficialmente por la Marina, que niega haber realizado esos vuelos punitivos. Podría ser que en efecto, se trate de versiones distorsionadas, pero en cambio no puede negarse la actividad intensamente agresiva de los marinos contra la población civil.

Pueblos de la sierra, en el área en que colindan Sinaloa y Durango, han buscado refugio en los centros urbanos más a su alcance, en una situación que no puede ser negada ni minimizada, pues el hecho de que la gente se mueva de sus casas a través de la sierra, sólo puede ser provocado por un iedo atroz, por una condición de inseguridad absoluta.

En otras ocasiones han sido los delincuentes los que provocan los éxodos. En Concordia hay pueblos completos abandonados a causa de las agresiones de los narcotraficantes, y sobre todo de las gavillas, que se ha llegado a apoderar de prolongadas franjas de la serranía, desde Choix hasta El Rosario.

Pero hoy son las autoridades las que en nombre de un acto profundamente demandado por la sociedad mexicana, la recaptura del capo mas buscado del mundo, incurren en este despliegue que ya nos tiene convertidos en el foco de la atención mundial, y en objeto de acusaciones de graves violaciones a los derechos humanos.

Por supuesto que un operativo de esa envergadura no puede realizarse sin acciones de fuerza y sin precauciones que se traducen en movimientos agresivos. No es cosa de ir a preguntar si está por ahí “Don Joaquín”, como lo boceaban los custodios de penal después de la fuga, y no podría esperar alguien a que en tal caso se les recibiese con corteses respuestas negativas, y mucho menos positivas.

Pero lo que está pasando ahora demuestra que no ha calado entre las filas oficiales el discutido asunto del debido proceso, los sonados reclamos sobre cumplimiento de los derechos humanos, el uso eficiente de la inteligencia policial y de la tecnología. No es fácil cambiar, pero si no se intenta en casos tan sonados como este, no se va a intentar nunca, pese al antecedente contundente de la detención del Chapo en Mazatlán, ocurrida sin disparar un solo tiro y sin escandalizar ni siquiera a los ocupantes de los cuartos vecinos en el edificio Miramar.

Usted dirá -¡y con razón!- que Guzmán no va a cometer dos veces el error de quedarse expuesto de esa manera, pero aun con acciones unitivas tiene que haber modo de cuidar a a población civil.

UN SILENCIO COBARDE EN

LOS PARTIDOS POLÍTICOS

El problema de los desplazados se hizo notorio en dos puntos de Sinaloa: las colindancias entre Tamazula, Durango y la región del Évora. Pobladores de aquel lugar llegaron exigiendo la intervención del gobernador Mario López Valdez y la alcaldesa de Salvador Alvarado, para que se detengan las agresiones de que son víctimas. En esas condiciones de apremio ¿quién se va a poner a pensar en territorialidades?

El otro punto fue Cosalá. Pese a la distancia y las dificultades de caminos peligrosos, familias enteras aparecieron en la cabecera municipal demandando un apoyo que no les daban ni las autoridades municipales ni las estatales, ni la sociedad misma.

Sólo e Partido Sinaloense les abrió las puertas y también abrió un debate en la opinión pública estatal, acerca de esta nueva oleada de deslazados que todo mundo veía pero no tomaba en cuenta.

Más que la apertura del PAS, llamó la atención el silencio cobarde de los demás partidos políticos.

Aunque el PRI sea el partido del gobierno, al menos debe tomar una posición sobre el asunto, aun cuando se trata de personas que sufragan del otro lado de las fronteras estatales. El PAN, que busca mantener un discurso crítico y duro, mejor hizo mutis. A nivel nacional el dirigente Ricardo Anaya descubrió el hio negro diciendo que tras la fuga de Guzmán Loera está la corrupción. A estas alturas ni la PGR se ha tomado la molestia de negarlo o de minimizarlo. Pero de estos operativos, nada. Hasta el PRD y Morena, que se disputan el discurso sobre los derechos humanos, han estado callados, quizá amiedados porque denunciar estas irregularidades pueda convertiros en cómplices de Guzmán.

S lastimoso que los partidos no tengan ni el valor ni la capacidad para denunciar cosas tan graves como éstas, que su institucionalidad haya llegado al grdo de hacer olvidar premisas fundamentales y hasta la pérdida de oportunidades para seguir desgastando a imagen del gobierno.

UNOS NO VEN A VIZCARRA MIENTRAS

OTROS NO ESCUCHAN A GERARDO

Es cosa sabida que dos de los exgobernadores se han pronunciado contra el excandidato Jesús Vizcarra Calderón, a quien Juan Sigfrido Milán no ha visto en las encuestas que colocan al poderoso empresario a la cabeza de las preferencias electorales, y a quien Francisco Labastida Ochoa no ve en las listas.

Ambos exmandatarios estuvieron participando en las acciones que desembocaron en la derrota de Vizcarra en la elección del 2010. A pesar de sus muy conocidas diferencias, los dos coinciden en que para el año próximo desearían no ver a Vizcarra en las  boletas electorales, y lo expresan, rematando con un elemento adicional: citas de cada quien a aquellas declaraciones en que el dueño de Sukarne dijo que no estaba buscando ninguna postulación.

Por cierto que Millán Lizárraga ya dejó precisado que en ningún momento habló de una ruptura automática en el PRI si Vizcarra es elegido candidato, No es que haya cambiado de opinión, sino que simplemente no dijo lo de la ruptura, por la sencilla razón de que las actuales condiciones políticas del país son distintas a las que prevalecían durante el 2010.

Y si a Jesús Vizcarra no lo ven, a Gerardo Vargas Landeros no lo escuchan.

Ayer el director de Conalep, Alejandro Higuera Osuna, dijo que Vargas puede ser la opción para generar una nueva alianza como la de Malova en el 2010, generando una conjunción de fuerzas que derrote al PRI, en lo que llamó “el malovazo dos”.

A Higuera por supuesto, le urge una alianza que sacuda todas las decisiones y procesos internos de los partidos, pues de otra manera no alanzaría a ser postulado como espera, por una diputación local, aunque a algunos de sus cercanos les esté diciendo que podría llegar a presentarse por la Presidencia Municipal.

Higuera por supuesto no quiere escuchar a Vqrgas Landeros cuando dice que de ninguna manera se irá del PRI, que si es candidato, lo será por su partido, y si no, aceptará la postulación de quien sí lo sea.

Por cierto que el secretrio general de gobierno es esperado mañana, no para encabezar una Feria de Servicios Interinstitucionales o para dar formalidad a algún evento oficial sino para estar en la inauguración de un taller de caché. No cabe duda que hay que estar en todo.

Por Eso Higuera pone un plan B, que es el presidente del PAS, Héctor Melesio Cuen Ojeda, quien dice que sí se dejaría querer por el PAN, si la candidatura se dirime mediante una votación. Por lo pronto Cuen ya empezó a perfilar a sus alfiles para la elección, con las condiciones de la negociación: Corrales Burgueño y Joel Salomón para diputados locales, y Robespierre lizárraga Otero para la alcaldía de Culiacán Hagan su apuesta o su contrapropuesta.