EN LA GRILLA

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*El proyecto del puerto no existe en Hacienda

*Marentes: una historia redondamente triste

*Rojo Montoya: sus cuentas sobre el PAN

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

¿Dónde quedó el puerto?

Esa fue la pregunta que se hizo Quirino Ordaz y fue a buscar respuestas. El puerto no está en ningún lado. Por lo menos no hay registro de los proyectos que durante todos estos años nos han vendido, de los alegatos de siete gobernadores, de las promesas de funcionarios que nos hablaron hasta de construir un estadio en donde hoy es la zona franca, para emular a San Francisco.

El diputado federal consideró que el inicio de su tarea como gestor tenía que ser con algo fundamental como es la modernización de puerto, pero se encontró con algo muy frecuente en nuestra realidad administrativa: hay un proyecto de enormes dimensiones, de gran proyección, e influencia económica y social sin precedentes, pero que nomás no avanza sin que alguien sepa la causa de ese congelamiento.

El diputado insistió todavía en que el proyecto existe, tanto, que se asignaron recursos para iniciar la tarea de dragado, incluyendo aquella partida para empezar a dinamitar la famosa piedra banca, que limita el calado y por tanto la efectividad del puerto, pero no halló. Como proyecto para concretar un programa de modernización, no hay nada registrado.

Y lo grave, indica Quirino, es que si no hay registro, Hacienda nomás no suelta dinero.

El jueves pasado, entrevistado por los medios locales acerca de la ausencia de las obras del puerto en el proyecto de presupuesto del 2016, el gobernador Mario López Valdez aseveró que si bien no venía en el presupuesto de origen, todavía era posible incluirlo en las asignaciones que se dan durante la negociación legislativa, de modo que les aventó la pelota a los diputados.

-No, no hay modo, indica Ordaz Coppel. Si no hay registro no hay dinero, y créeme que lo pregunté en muy altos niveles.

Éste no es el primer descolón que sufre el proyecto de modernización del puerto, presentado por el gobierno de Sinaloa como la construcción de un nuevo puerto, al fondo del Estero de Urías.

En la presentación del Plan Nacional de Desarrollo, el puerto no venía entre las obras enumeradas. Alguien que dijo haber hurgado en los entretelones y halló algunas referencias. El gobierno del estado fue más optimista y anunció inversiones importantes anunciadas en el documento. Hasta el momento no ha habido nada.

Lo último que se supo fue una asignación de 300 millones de pesos, efectivamente para dinamitar la famosa piedra blanca o “manto rocoso”, que permitió el inicio de los trabajos (los vecinos del centro histórico y el área poblana todavía recuerdan los bombillazos que les sacudían los cristales a diversas horas del día), pero por razones técnicas se suspendió todo sin terminar de ejercer la partida. La desaparición del manto necesitaba de más recursos de los disponibles.

Después vino el presidente Enrique Peña Nieto y cuando se le planteó el asunto, ofreció una asignación extraordinaria de mil doscientos millones de pesos. Es hora que ni la SCT ni Hacienda ni nadie sabe de dónde podría salir ese recurso, que fue una promesa presidencial, pero por lo visto no tuvo sustento en los pesados requisitos burocráticos.

Ordaz Coppel anuncia que se mantendrá en la posición de buscar apoyos económicos para las obras, pero mientras no aparezca un proyecto formal, oficialmente registrado ante Hacienda no va a prosperar ninguna gestión.

El asunto está entonces en manos de los responsables de la obra, ya ea en el estado, en la API o en la federación. Si la Secretaría de Comunicaciones y Transportes no tiene interés, la Administración Portuaria Integral tendría que tenerlo, pero no se le ha visto. Por el contrario, cuando se hablaba de renovar al puerto, tanto la SCT como la API se abalanzaron a licitar al puerto, recayendo la asignación en una compañía chilena que obviamente está interesada en el negocio, pero no al extremo de invertirle los cinco mil millones de pesos en que al principio se tasaba el proyecto.

¿Quién le va a entrar al asunto? Porque aunque en estos momentos se habla de recortes y restricciones, en algún momento se tiene que hacer el esfuerzo en serio. O nos resignamos a quedarnos a la cola de Lázaro Cárdenas, de Manzanillo y hasta de Topolobampo, como han intentado los gobernadores oriundos de Mochis.

UNA HISTORIA DOLOROSA

EN MEDIO DE LA POLÍTICA

Ni por asomo se modificó el guion. Edgardo Burgos Marentes renunció en el momento en que debía renunciar para que ascendiera Adolfo Rojo Montoya, estratégicamente designado como secretario general, para que estuviese en el orden de prelación y ascendiese a la presidencia.

Si acaso hubo un pequeño adelanto de los movimientos, en razón de un asunto muy doloroso.

Burgos Marentes iba a renunciar en noviembre, ya cono los movimientos internos cercanos, para poder optar por una candidatura plurinominal, pero la inesperada aparición de un reportaje en la televisión nacional obligo a adelantar los tiempos, para que los cambios no se contaminaran.

Como usted sabe, en Sonora se está ventilando un grave delito: la venta de niños a través del sistema DIF del gobierno estatal panista que ayer fue relevado. Es algo que ha sacudido a la conciencia nacional, de modo que como se estila en estos casos, los medios empezaron a buscar situaciones similares en otras ciudades del país.

Televisa encontró la denuncia de una madre de familia mazateca que dejó encargado a su hijo, se metió en un problema legal y fue encarcelada. La que cuidaba al niño fue y lo entregó al DIF municipal, que lo entregó en adopción a una joven familia navolatense.

Hay dos datos importantes en el caso. Uno, que el niño tenía a sus abuelitos, que lo reclamaban, además que la madre no había hecho nada que la privara de sus derechos a la patria potestad; dos, que el padre adoptivo es nada menos que Edgardo Burgos Marentes, quien ya era dirigente panista en el estado, cuando el gobierno panista de Alejandro Higuera en Mazatlán, decidió afrontar el escándalo y los riesgos legales, asignándole al niño.

El asunto es dramático por todos lados. La madre no h dejado de luchar por su hijo; los padres adoptivos han recibido a la criatura con verdadero amor, al margen de las sospechas que caigan sobre el procedimiento.

Cuando el reportaje apareció en Primero Noticias, el cónclave panista decidió acelerar los cambios para evitar la contaminación y para darle menos visibilidad a Burgos Marentes, de modo que no siga siendo objeto de señalamientos.

LAS CUENTAS BRAVAS DE

ADOLFO ROJO MONTOYA

Ya en funciones, o casi, Adolfo Rojo Montoya dijo en Guardianes De la Noche que está muy consciente del reto que significa dirigir a Acción Nacional, pero en sus análisis no parece haber un reto. La crisis no es tal, y los resultados por negativos que sean, siempre serán coyunturales y hay modo no sólo de resolverlos, sino de haberlos evitado.

En las elecciones del 2013, por ejemplo, cuando pasaron de gobernar nueve municipios pasaron a tres. De competir por la dirigencia del Congreso, terminaron en cuatro triunfos por mayoría y nueve plurinominales en coalición, de los que hay que descontar dos de los aliados perredistas y uno de PT. Diez curules.

Pero eso fue, dice, porque a diferencia de la coalición malovista del 2010, en esta elección fueron sin el Movimiento Ciudadano, cuyos números con candidatos propios, habrían ayudado para ganar en Ahome, El Fuerte, Escuinapa y Cosalá. Aunque en todo caso el argumento habla bien del Movimiento Ciudadano, no explica que el PAN quede a merced de esos elementos.

En el 2015 Adolfo Rojo lo cambia todo por la victoria obtenida en Guasave, el gran reservorio de votos del PRI. Ya le habían ganado en el 2013, pero es por supuesto, el único consuelo de este año, en que nada más ganaron esa elección. Tan importante como ese triunfo sería seguramente la derrota en el distrito ocho, que habían ganado en tres ocasiones.

De todos modos aparece la realidad, y Rojo Montoya la caracteriza en las divisiones y enfrentamientos internos. Si se superan, dice, el PAN tendrá el camino libre para crecer y obtener los mejores resultados.

En esas cuentas no se aparece Manuel Clouthier como riesgo para mantener presencia electoral competitiva en la entidad. Clouthier, se le dice, atrajo a los votantes de Acción Nacional, entre otros, y eso puede volver a ocurrir, no sólo en el área del quinto distrito, sino en todo el estado.

La respuesta es de antología: No. Si Clouthier ganó en el quinto distrito fue porque el PRI se dividió. Si el candidato de PRI hubiera sido otro, Clouthier no hubiera ganado nunca.

Ni los priístas habrían concluido con esta premisa de manera tan apasionada.

REELEVO EN SONORA

Ayer tomó posesión de su cargo la gobernadora sonorense Claudia Pavlovich. El país está pendiente de lo que va a ocurrir ahí, con un gobernador  que tiene todos los “méritos” para ser encarcelado, o por lo menos escarmentado con sanciones ejemplares a varios de sus principales colaboradores.

La Pavlovich mostró ganas y quizá disposición de actuar en consecuencia. Su discurso de asunción fue muy duro, casi enconado, de modo que para mostrar congruencia deberá dar una fuerte barrida con todo lo que encuentre mal situado. Finalmente cuenta con el respaldo popular. La gente está muy indignada con la actuación de Guillermo Padrés y no vería nada mal una sanción directa contra el hoy ex gobernador.

La ceremonia se convirtió por cierto en un escaparate para varios sinaloenses. Como es natural, el personaje principal –además de la gobernadora, o quizá por encima- fue el presidente de comité ejecutivo nacional priísta, Manlio Fabio Beltrones, quien tuvo una agenda muy apretada, en la que los sinaloenses figuraron de manera importante. Para empezar desayunó con el gobernador Mario López Valdez. Después se reunió con Heriberto Galindo Quiñones en un grupo al que se sumó el alcalde culiche Sergio Torres Félix. Ni uno ni otro aflojan el dedo del renglón.

Por supuesto, todo mundo quería una selfie con el Bronco, gobernador electo de Nuevo León, quien también está muy cerca de rendir protesta.