EN LA GRILLA

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ADOLFO ROJO Y MARENTES.jpg

*Adolfo Rojo, dirigente panista de diseño

*El dinero, signo de todas las elecciones

*Partidos desaparecidos todavía le alegan

 

FRANCISCO CHIQUETE

 

Poco a poco se van concretando las versiones de cambios en el Partido Acción Nacional. Se dijo Edgardo Burgos dejaría la presidencia del comité directivo estatal y que sería sustituido por Adolfo Rojo Montoya, como se dijo que el CDE sería manejado en realidad por Jorge Villalobos, y las cosas van caminando en ese sentido.

Primero hicieron secretario general a Rojo Montoya, al mismo tiempo que lo ascendían a coordinador de la bancada panista en el Congreso Local; luego le ofrecieron una diputación plurinominal a Edgardo Burgos Marentes, y finalmente prolongaron el mandato del comité directivo estatal actual, para que no hubiese necesidad de elecciones de aquí al año próximo, cuando ya hayan pasado las elecciones de gobernador, ayuntamientos y diputados.

Aunque hubo militantes que se inconformaron y trataron de hacer valer sus derechos, el Tribunal Electoral de Poder Judicial de la Federación ratificó la prolongación, de modo que nadie podrá asaltar la dirigencia si no está dentro del programa mencionado.

Ayer Burgos Marentes aclaró que la ratificación no valdrá para e, que renuncia para estar en condiciones de buscar l candidatura a diputado (plurinominal, por supuesto), de modo que en unas semanas Adolfo Rojo Montoya será ya dirigente estatal y los inconformes tendrán que aceptar la maniobra como un hecho consumado.

Entonces se pregunta uno cuál será el destino de los que esperan que la candidatura a gobernador se defina por medio de un proceso de elección abierto, sin la designación digital que se esconde detrás de la socorrida mascara de “la candidatura de unidad”.

En el PAN las cosas están difíciles, y no porque las aspiraciones de Martín Heredia Lizárraga y Roberto Ramsés Cruz Castro vayan a desatar pasiones extraordinarias. La bronca es que el PAN no cuenta con figurar verdaderamente rentables que den la pelea, de modo que en buena medida sus posibilidades de triunfo están amarradas a alianzas en las que ni siquiera tendrían la oportunidad de poner al candidato a gobernador.

Lanzar a alguno de los dos que se están moviendo, o a alguno otro que esté al acecho, significa que podría repetirse la experiencia del quinto distrito, donde la falta de rentabilidad de la excandidata Giovanna Morachis provocó que toda la votación azul se trasladara al candidato independiente Manuel Clouthier, dejando a Acción Nacional como tercera fuerza en una demarcación donde llegó a ganar y a mantener después una presencia significativa.

 O son pocos los que insisten en que este programa en desarrollo es un diseño firmado desde el tercer piso, con un único problema: también a ellos los tomó por sorpresa el efecto Clouthier, y no han tenido posibilidades de generar una alternativa frente a ese riesgo real.

El INSTITUTO ESTATAL ELECTORAL

SIGUE REORGANIZÁNDOSE

El nuevo organismo electoral sinaloense tuvo ayer su primera reunión de trabajo tras a toma de posesión de sus integrantes, con designaciones del equipo de trabajo que acompañará no sólo al Consejo, sino especialmente a la presidenta del organismo, Karla Gabriela Peraza Zazueta.

El secretario ejecutivo será el exconsejero Arturo Fajardo, quien ya había ocupado el cargo equivalente durante la edición del Consejo Estatal Electoral que fue encabezada por la abogada Juliana Araujo Coronel.

Cada vez que se habla de la actividad electoral, la reacción ciudadana es de duda sobre los costos con que opera. Por ello, cuando nos tocó entrevistar a la presidenta Peraza Zazueta acerca de la polémica desatada por el incremento en los recursos asignados a los partidos políticos, nos sorprendió su respuesta.

¿Cómo ve –le preguntamos- la inconformidad del PAS y el PAN por los nuevos valores para definir e financiamiento público a los partidos, y el del PAS en particular por los porcentajes de distribución equitativa y los de asignación por votos?

Por supuesto, alguien de ese nivel administrativo no iba a entrar en polémicas ni con e Congreso ni con los partidos reclamantes, de modo que prefirió anunciar, sorprendentemente, que una de sus primeras acciones sería solicitar al poder ejecutivo una ampliación de presupuesto para este año, debido a que en el que autorizo el Congreso no estaban contempladas las actividades electorales de los propios partidos políticos. Es decir no sólo no hay opinión sobre la rebatinga por el dinero, sino que el mismo Instituto va a incurrir en esa lucha centavera que implica la obtención de más y más recursos para un proceso que ya cuesta mucho, en medio de una crisis económica que amenaza con seguirse agudizando.

El equipo en el Instituto se complementa con Jorge Iván Hernández Ruiz como coordinador de Organización, Francisco Inzunza Inzunza en administración, José Guadalupe Güicho Rojas en prerrogativas y Partidos Políticos, Blanca Yadira Villegas Guzmán en Educación Cívica y Jaime Cruz Morales en Capacitación.

TAMBIÉN AQUÍ SE FUE EL

PARTIDO DEL TRABAJO

En esa reunión, el Instituto Estatal Electoral formalizó la desaparición de los Partidos del Trabajo y Humanista, quienes no alcanzaron el tres por ciento de la votación nacional en las pasadas elecciones, y a pesar de los recursos jurídicos interpuestos, están siendo obligados a liquidar sus actividades en espera de mejores tiempos.

Los dos partidos están anunciando una batalla legal para mantener su presencia en Sinaloa como partidos locales, pero sus alegatos son evidentemente fallidos, de modo que seguramente el año próximo los ciudadanos de nuestra entidad escogerán entre ocho partidos nacionales (PAN, PRI, PRD, PVEM, PANAL, MOVIMIENTO SOCIAL, MORENA y ENCUENTRO SOCIAL), uno local (el PAS) y los candidatos independientes que logren registrarse.

El PT alega que en la última elección local alcanzó el tres por ciento de los votos, como efectivamente ocurrió, aunque se debe recordar que sus votos vienen de una asignación por convenio y no de apoyos directos de los electores, como establece la ley, que demanda una votación particular, así como la postulación de candidatos en por lo menos la mitad de los puestos en disputa, lo que obviamente no es el caso del PT.

El Partido Humanista está todavía peor, pues al no haber participado en la elección local anterior, porque su registro nacional fue posterior a ese proceso, no tiene un solo elemento de defensa.

Seguramente la sociedad no los va a extrañar.